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Jacques Audiard retrata la nueva mafia

El realizador de 'De latir, mi corazón se ha parado' apuesta por la belleza frente a la maldad

Las constructoras son la verdadera mafia del siglo XXI", dice Jacques Audiard (París, 1952), director de la ganadora de ocho César De latir, mi corazón se ha parado -entre ellos, mejor película, director y guión-, película que descubre el sórdido y truculento mundo del sector inmobiliario a través de un personaje que encuentra su salvación en su amor por la música.

El realizador, autor de cuatro thrillers, reconoce su pasión por el cine negro por su oscuridad y porque "es capaz de esconder su luminosidad y brillantez". El filme que firma Audiard es un remake de la película de culto Fingers, de James Toback, y su título hace alusión a la canción La fille du Pére Nöel, de Jacques Dutronc.

"El personaje principal es incapaz de expresar lo que siente a lo largo de todo el filme"

"Me pregunto sobre el destino y quiero que la gente apueste por otra vida que la que tiene"

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El filme, que hoy se estrena en España, narra la historia de Tom, un joven de 28 años destinado a seguir los pasos de su padre en el brutal negocio inmobiliario. Un encuentro casual le lleva a pensar que puede convertirse, como su madre, en pianista. Comienza entonces una relación con una profesora china de piano que no habla ni una sola palabra de francés y con la que la única comunicación se establece con la música. "Cuando tuve claro que quería hacer la película, me interesó mucho el mundo de las contradicciones que vive el personaje principal. Me apetecía conocer el enfrentamiento de los mundos de la maldad y de la belleza, adentrarme en ese nauseabundo reducto de la mafia frente al de la música. Decidí hacer el remake de Fingers porque ese filme tuvo un gran impacto en mí, es una buena representación del cine independiente americano", explicó Audiard a su paso por Madrid para promocionar su película.

Audiard aborda temas como la paternidad, qué significa ser hijo en una sociedad como la actual o el precio que uno tiene que pagar cuando pasa al mundo adulto. El director ha cambiado el mundo de la mafia italiana de Nueva York por el del sector inmobiliario: "Queríamos sumergirnos en ese mundo de inversiones inmobiliarias de poca monta y, además, también creo que existe un paralelismo en la manera en que un timador se aprovecha de la gente y controla sus vidas, y la forma en que un agente inmobiliario se apropia del control sobre la tierra donde vive la gente. No creo que haya mucha diferencia. Ese tipo de gente es la mafia del siglo XXI".

Los timadores utilizan ratas en De latir, mi corazón se ha parado para obligar a los inquilinos a abandonar las viviendas. "Es una metáfora que empleo porque esos mismos personajes son iguales a los animales que utilizan y, como ellas, terminan devorándose". Todos los personajes en la película llevan una doble vida: "Es como una tragedia griega; los personajes se sitúan en el abismo entre el bien y el mal". Audiard dice que le gusta la tragedia griega pero que también le obsesiona otro tema que aborda en su película, la posibilidad de cambiar de vida, de tener una segunda oportunidad en la que las cosas puedan transformarse y, con ello, también tu vida. Por eso, el director utiliza el personaje de Fox en la narración cinematográfica. "El encuentro de Tom con ese personaje le hace entender la naturaleza de la relación con su padre. El joven quiere triunfar como músico y volver al mundo que había establecido con su madre, una afamada pianista. Volver a un camino en el que la belleza de la música le impida recordar la maldad en la que vive".

Jacques Audiard, hijo del director y guionista Michel Audiard, comenzó su carrera cinematográfica como montador y guionista hasta lograr el dinero suficiente para financiar su primera película, Regarde les hommes tomber (1994) y hacerse un hueco en el mundo de la realización. En Francia es considerado como el nuevo maestro del thriller, que sigue los pasos de directores como Jean-Pierre Melville y Henri Georges Clouzot.

El director se confiesa partidario de que los seres humanos tengamos una segunda oportunidad. "Tenemos derecho a una segunda oportunidad, y ésta siempre resulta más cara que la primera, pues aquélla no la eliges, pero la segunda sí, es tu opción. Es por ello por lo que me hago preguntas sobre nuestro destino y me gusta que la gente apueste por una vida diferente a la que tiene". La música tiene un papel predominante en el filme, desde la Tocata en mi menor, de Bach, pasando por la música electrónica o la banda sonora compuesta por Alexandre Desplat. "Las tocatas son austeras, difíciles, piezas para virtuosos. Es música geométrica, sin mucha exhibición de sentimientos, de corazón, sin ninguna clase de romanticismo. Al igual que el personaje principal, que es incapaz de expresar lo que siente a lo largo de todo el filme".

Los ocho César que ganó con la película han posibilitado que el filme se haya exhibido en un gran número de salas y que haya sido visto por miles de espectadores. "Lo que no me han dado han sido ideas. Tengo una especie de laguna mental para escribir un guión, pero seguro que en breve se me ocurrirá algo interesante". Pese a todo, su próxima película será Les disparus, con Juliette Binoche, Daniel Auteuil y Michel Piccoli. Es la historia de unos padres en busca de sus hijas adolescentes desaparecidas en París.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de abril de 2006