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Reportaje:

El único alcalde socialista de Córdoba

Manuel Sánchez-Badajoz presidió el Consistorio durante los últimos 4 meses de la II República y fue fusilado en 1936

El Ayuntamiento de Córdoba sólo ha estado presidido en una ocasión, breve, por un político socialista. Solamente estuvo en el cargo durante cuatro meses. Los nacionales lo desalojaron del Consistorio y lo asesinaron en agosto de 1936. Fue Manuel Sánchez-Badajoz, un funcionario de correos cacereño que pagó con su vida su vocación democrática.

El historiador Manuel García Parody ha decidido recuperar esta figura. Hace unas semanas, presentó la biografía que ha elaborado con la importante aportación del hijo de Sánchez-Badajoz. Se titula El silencio de la memoria. "No quiero que el libro sea un instrumento arrojadizo. Sólo quiero hacer un homenaje a aquellos que pagaron con su vida sus convicciones democráticas y de izquierdas", afirma García Parody. Dice el historiador que el espíritu del hijo de Manuel Sánchez-Badajoz, Francisco, ha sido el que ha inspirado el libro: "Él no demuestra odio, sufrió calamidades [los nacionales después de asesinar a su padre le obligaron a formar parte del ejercito que mató a su progenitor] pero no guarda rencor".

Al margen de las razones y la forma en la que el historiador se ha enfrentado a esta biografía, lo cierto es que Sánchez-Badajoz fue fusilado en la madrugada del ocho de agosto de 1936. Cuenta García Parody que "probablemente no hubo ni siquiera un juicio". Lo único que consta en su parte de defunción es que "se le aplicó el bando de guerra".

Quien ordenó acabar con la vida del alcalde fue el coronel Cascajo, quien se puso al frente de los militares sublevados cordobeses el 18 de julio del 36. Unas semanas antes, en mayo, Cascajo había asistido a la inauguración de algunas salas del Museo Julio Romero de Torres. La Voz, uno de los periódicos de la época, publicó una fotografía del acto. El militar aparece retratado junto al gobernador civil y el alcalde Sánchez-Badajoz. "Esa foto me pareció aterradora. Aparece distendido, incluso compartiendo una copa, el verdugo de los demócratas asesinados", afirma García Parody.

Pero la historia de Sánchez-Badajoz arranca varias décadas antes lejos de Córdoba. Nació, en una familia acomodada, en Alcántara (Cáceres) en 1892. Pronto se traslado al municipio vecino de Brozas. Allí estudió, consiguió las oposiciones para el Cuerpo de Correos y residió prácticamente toda su vida. En Brozas también entró a formar parte de la Federación de Trabajadores de la Tierra de la UGT y fundó la asociación socialista del municipio.

En 1931, cuando ya se había instaurado la II República en España, fue nombrado alcalde de Brozas. Entonces los representantes en los consistorios eran designados por el Gobierno central. Cuando la derecha llegó al poder, lo destituyeron.

"Debido a las presiones de la derecha", explica García Parody, en 1933 decidió marcharse de Brozas y pidió el traslado a Córdoba. El Frente Popular ganó las elecciones en 1936. Se propone a Sánchez-Badajoz, que era del ala más radical del PSOE (partidario de Largo Caballero), como alcalde de Córdoba. Tras algunos disensos con el gobernador civil, que era de la Unión Republicana (centro derecha), en marzo del 36 ocupa la Alcaldía.

Cuatro meses estuvo en el cargo, pero García Parody sostiene que propuso algunas políticas importantes. En su opinión, lo más destacado fue el intento de sanear las cuentas municipales. "Desde la dictadura de Primo de Rivera el Ayuntamiento tenía una deuda de 14 millones de pesetas debido a las obras suntuosas impulsadas por los hermanos Cruz-Conde". Sánchez-Badajoz propuso pedir un crédito a los mismos acreedores para intentar comprar la empresa de aguas y hacerla municipal. Dice el historiador que no lo logró porque ningún banco quiso prestar el dinero. Todas las iniciativas de Sánchez-Badajoz, que también intentó que la empresa de suministro eléctrico bajara los recibos a los ciudadanos, se quedaron en nada en julio de 1936. El día 17 el alcalde y el resto de representantes democráticos se reunieron en la sede de la Gobernación Civil para intentar organizar la resistencia al levantamiento. Duró poco esta resistencia, pero Sánchez-Badajoz logró escapar a la sede del Ayuntamiento. Allí también intentó resistir, pero también fue durante unas horas solamente. Del Consistorio logró escapar disfrazado de bombero y se refugió en la casa de un amigo, donde fue detenido por la Guardia Civil en agosto. En la madrugada del ocho de ese mes fue fusilado. "Sólo dejó tres pequeñas cartas en las que decía a su familia que le iban a fusilar pero que estaba tranquilo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de abril de 2006