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Crítica:

Acción y trampas

Uno es un testigo protegido, mitad criminal, mitad buena persona, aunque de él lo desconocemos casi todo. El otro es un curtido, rudo policía muy venido a menos, borracho, barrigón y abismalmente cansado tras cumplir una guardia nocturna. Ambos tienen, como en tantas películas de polis corruptos, de aquellas que tanto prodigó el cine americano de los setenta y que tuvo en Sidney Lumet a su más preclaro exponente, mucha mala suerte: al poli no le debería haber tocado trasladar al testigo, pero se ve forzado a hacerlo porque un colega se quedó en un atasco y el asunto corre prisa; al testigo, más le valía no haber visto nada.

Con estos ingredientes y los viejos resortes del eficaz subgénero criminal conocido como "de procedimiento", el veterano Richard Donner pone en funcionamiento un artefacto trepidante, recorrido por una vena de sólido oficio y de seguro pulso narrativo, nada que ver, por cierto, con las peliculillas de colegas (léase la serie Arma letal en sus cuatro versiones hasta la fecha) con las que el propio director se ganó los garbanzos en los últimos años.

16 CALLES

Dirección: Richard Donner. Intérpretes: Bruce Willis, Mos Def, David Morse, Cylk Cozart. Género: criminal. EE UU, 2005. Duración: 100 minutos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de abril de 2006