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Crítica:CANCIÓN

Canto latino

Inaudito: una mujer checa cantando en un español de acento suave canciones con ritmos latinoamericanos. En realidad, no resulta tan sorprendente si uno echa un vistazo hacia atrás. Durante los años setenta y ochenta, miles de huidos del Cono Sur encontraron asilo en países de la Europa comunista. Y en casa de sus padres en Praga, y en un disco regalo de unos amigos chilenos, la pequeña Marta escuchó a Inti-Illimani y se aprendió todas las canciones.

Marta Topferova, mujer de voz sugerente, que toca con destreza y energía el cuatro -pequeña guitarra americana de cuatro cuerdas-, estuvo acompañada con acierto por un contrabajista de la Córdoba argentina y una flautista moscovita.

Marta Topferova

Marta Topferova (voz y guitarra cuatro), Yulia Musayelyan (flauta travesera) y Pedro Giraudo (contrabajo). Sala II del Centro Cultural de la Villa. Madrid, 7 de abril.

Lo mejor es que no repite el cancionero más trillado de América Latina sino que interpreta sus propias composiciones: Ensueño, Corazón manchado, Semana azul... de su disco La marea. Algo tan improbable como que el folclor latinoamericano se encarnara en una joven de Ostrava ha sucedido. Marta Top-ferova hace suyo, y lo trasciende con su personalidad, el espíritu de todas esas músicas melancólicas y alegres que atraviesan América desde la Tierra del Fuego hasta el Río Grande. Porque no se trata en su caso de turismo cultural y sí de algo muy sentido, a partir de un conocimiento profundo del material con el que trabaja.

Nacida en la antigua Checoslovaquia, y residente en Nueva York desde 1996 -se cuenta en su biografía que pasó una temporada viviendo en España-, Marta Topferova se enamoró de Lorca, Borges y Neruda, y cita a Camarón, Mercedes Sosa, Paco de Lucía, Guillermo Portabales, Simón Díaz y João Gilberto, además de su aprendizaje de años junto a la colombiana Lucía Pulido.

Ofreció una briosa gaita y un alegre joropo, mano a mano con el contrabajista, demostrando cierta predilección por los ritmos de los llanos de Colombia y Venezuela. No anda muy lejos Lhasa: aquellos que la admiran harían bien en prestarle atención a esta checa, que se despidió con un tema del folclor de su país natal y con la que dijo ser una de sus canciones favoritas, Los hermanos, de Atahualpa, que interpreta sin desmerecer las mejores versiones que se hayan grabado.

Podía quedarse en una anécdota, pero Marta Topferova tiene cosas que decir. Hay promesas de buena poesía y mejor música.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de abril de 2006