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El Ejército de Tierra disolverá sus dos divisiones y 30 batallones

El Gobierno aprueba el plan de transformación de las Fuerzas Armadas

El Consejo de Ministros tiene previsto aprobar hoy, a propuesta del titular de Defensa, José Bono, el llamado Plan de Transformación de las Fuerzas Armadas, con rango de decreto, que supondrá una amplia reorganización de la fuerza (unidades de combate) de los tres ejércitos. En el caso de Tierra, el plan contempla la disolución de sus dos divisiones (Brunete y Fuerza de Acción Rápida) y de 30 batallones o unidades homólogas.

Las brigadas de Aragón y Urgel se suprimen y las bases de Cuatro Vientos y Valladolid se reducen

El Ministerio de Defensa ha querido que el nuevo plan, a diferencia de sus predecesores, tenga rango de decreto. Ello responde, según las fuentes consultadas, al objetivo de que cuente con el aval del Gobierno y con rango normativo suficiente para delimitar las competencias entre el jefe del Estado Mayor de la Defensa y su Mando de Operaciones, máximos responsables operativos de las Fuerzas Armadas; y los jefes de Estado Mayor de los tres ejércitos, responsables orgánicos y de la preparación de la fuerza.

Entre otras novedades, el plan prevé la creación de la Fuerza Conjunta de Reacción Rápida, formada por efectivos de Tierra, Mar y Aire y dependiente del jefe del Mando de Operaciones, que se podrá emplear en misiones de carácter nacional o para cumplir compromisos internacionales.

El más afectado por el plan, cuyo plazo de aplicación llega en principio hasta 2010, es el Ejército de Tierra, que sustituirá la división por la brigada como entidad básica de organización de la fuerza. Ello supondrá la disolución de los cuarteles generales de la división mecanizada Brunete, en Castrillo del Val (Burgos), y de la Fuerza de Acción Rápida, en Campamento (Madrid).

Está previsto que se reconviertan en cuarteles de generación de fuerzas pesadas y medidas (Burgos) y de fuerzas ligeras (Madrid), respectivamente. Este último podría instalarse en la actual base de la Brigada Paracaidista en Alcalá de Henares, que se trasladará a Paracuellos.

No se tratará sólo de un cambio de nombre. La disolución de las divisiones supondrá la supresión de buena parte de sus unidades de apoyo. En total, según las fuentes consultadas, serán eliminados unos 30 batallones o unidades homólogas. No obstante, la cobertura de los batallones disueltos raramente supera el 25%, por lo que se trata de eliminar unidades que sólo existen sobre el papel y reforzar las que quedan, con plantillas casi al 100%.

Uno de los puntos más complicados del plan ha sido el reparto de los 86.000 efectivos de tropa y marinería previstos. Finalmente, el Ejército de Tierra tendrá 59.600 soldados, la Armada 15.136 y el Ejército del Aire 11.282. Con los efectivos existentes el pasado 1 de marzo, el Ejército del Aire cuenta ya con más del 99% de su cupo, el Ejército de Tierra por encima del 87% y la Armada sólo el 75%.

La duda está en si la Armada podrá reclutar suficientes marineros para completar su cuota y si lo ajustado de la cifra atribuida al Ejército del Aire le obligará a cerrar sus puertas a nuevos aspirantes en los próximos años.

Además de las divisiones, desaparecerán la Brigada de Cazadores de Montaña Aragón y la Brigada de Infantería Movilizable Urgel, desplegada en Cataluña. Huesca, sede de la primera de dichas brigadas, albergará una Jefatura de Tropas de Montaña de la que dependerán cuatro batallones: en El Bruc (Barcelona), Sant Climent Sescebes (Girona), Pamplona (Navarra) y Jaca (Huesca). No están previstos cambios significativos en la Brigada de Infantería Movilizable San Marcial, desplegada en las tres provincias vascas, mientras que en las guarniciones de Ceuta y Melilla proseguirá la concentración de unidades.

Aunque desde fuera resulte menos aparente, el plan de transformación afectará a todas las unidades: la Brigada Paracaidista, por ejemplo, se reestructurará para contar con una bandera paracaidista, dos aerotransportadas y una de asalto aéreo.

Por su parte, el Ejército del Aire reducirá al mínimo su presencia en dos bases, Cuatro Vientos (Getafe), donde prácticamente sólo quedará el Museo del Aire; y Valladolid, donde se instalará un Escuadrón de Vigilancia Aérea (EVA), aunque existe la propuesta de desplegar allí un ala de aviones de transporte.

La Armada, quizá la menos afectada por el plan, reducirá en aproximadamente un tercio sus comandancias navales.

La reorganización de la estructura de apoyo logístico, aún más profunda que la de la fuerza, ha quedado para más adelante.

El plan de transformación de las Fuerzas Armadas es una pieza más de un conjunto de medidas que incluyen la Ley de Tropa y Marinería, cuya aprobación definitiva se produjo ayer en el Congreso, y la Ley de la Carrera Militar, que el Gobierno tiene previsto aprobar antes del verano.

Bono, que inauguró a las 8,02 de ayer el nuevo horario matinal de los plenos del Congreso, cuyo inicio se ha adelantado una hora, se felicitó de que la ley, que arrancó su tramitación parlamentaria con una enmienda a la totalidad del PP, la concluyera en medio del consenso, lo que constituye un hecho insólito en proyectos de este calado. "A quien madrugada Dios le ayuda", bromeó el ministro, ante un hemiciclo inusualmente lleno pese a lo temprano de la hora, o tal vez por ello, pues los grupos parlamentarios temían que una inasistencia masiva alimentase la imagen de escasa laboriosidad de los diputados.

Bono subrayó que, aún antes de entrar en vigor, la ley -que permitirá a los soldados seguir en activo hasta los 45 años y retirarse con una paga equivalente al salario mínimo- ha provocado un aumento en 5.000 de los efectivos de tropa y marinería.

La Unión de Militares Temporales, varios de cuyos miembros acudieron al Congreso, se felicitó por la aprobación de la ley, que permitirá reingresar a los soldados y oficiales de complemento despedidos por superar el límite de edad o años de servicio.

50 policías y guardias civiles para Haití

España ampliará el número de policías y guardias civiles en Haití hasta superar el medio centenar, según anunció ayer el Ministerio de Asuntos Exteriores, coincidiendo con la visita a España del secretario general de la ONU, Kofi Annan. Actualmente, España tiene 19 guardias civiles y 11 policías nacionales en Minustah, la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití. Desde noviembre de 2004 y hasta el pasado 30 de marzo, España contribuía también con 200 infantes de Marina que, junto a otra compañía marroquí, formaban un batallón desplegado al noreste del país, junto a la frontera dominicana.

La retirada de este contingente, tras las elecciones presidenciales haitianas del 26 del mes pasado, provocó malestar entre los responsables de la misión de la ONU y presiones para prolongar su estancia. La nueva contribución policial se hará también de manera conjunta con Marruecos, según confirmó el Ministerio marroquí de Asuntos Exteriores, que no concretó su participación. La oferta española incluye becas para que los policías haitianos puedan formarse en las academias de la Policía y la Guardia Civil en materias como policía judicial, información, control de fronteras, protección ambiental o lucha contra el crimen organizado. Además, España está dispuesta a colaborar en proyectos de reforma de la Policía Nacional de Haití y a seguir participando en misiones de observación electoral de la UE en el país caribeño.

El Ministerio de Asuntos Exteriores recordó, a través de una nota, que los compromisos financieros españoles con Haití ascienden a más de 12 millones de euros, el triple de los compromisos asumidos por España en la conferencia de Washington.

La cooperación española se centrará en campos como la atención a la mujer, salud, educación, seguridad alimentaria, reforestación o acceso al agua potable. Más de 40 cooperantes españoles trabajarán en estos proyectos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de abril de 2006

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