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Entrevista:Valentín Fernández-Jardón Gayol | La interminable lista de espera diagnóstica

"La próstata crece y crece"

Valentín Fernández-Jardón Gayol, empleado de banca de 62 años, lleva más de 40 años echando cuentas. La última que está realizando, sin embargo, le tiene muy intranquilo. Nota que, a medida que crece el tamaño de su próstata, disminuye su capacidad de aguantar las acometidas urinarias.

"No sé. Uno empieza a notarlo y ya no puede dejar de pensar en ello. Tengo la próstata grande y lo noto. Lo que temo es que cada día que pasa crece y crece más", afirma.

De verbo fácil y medido, Valentín cuenta su caso como si fuera algo parecido a un cuento. "Todo empezó el 30 de diciembre último, cuando estábamos a punto de cerrar el año", empieza. "A cada rato tenía que ir al baño. Subía al autobús y me tenía que bajar a toda prisa. En el metro era casi peor. Y no te cuento en otras situaciones...".

Fue de urgencias al médico de su centro de salud, que le recetó un fármaco para prevenir una posible infección. "Pero no era eso, y de allí me mandaron al hospital Ramón y Cajal, al urólogo".

Las palabras del especialista le intranquilizaron: posible próstata grande -"ya lo sospechaba yo, que notaba algo que o había crecido, o que antes no estaba ahí"- y necesidad de hacer una biopsia, prueba consistente en la extracción de minúsculos cilindros de tejido de la próstata para analizarlos en el laboratorio y confirmar o descartar la existencia de células cancerígenas u otras patologías.

"La visita al urólogo fue el 7 de febrero y fui a toda prisa a pedir cita para que me realizaran la biopsia. ¡Me la han dado para el 6 de junio!", se queja Valentín, que siente cierta aprensión por estar cuatro meses sin saber "exactamente qué está haciendo la próstata, si creciendo, poniéndose mala o qué".

Las quejas de Valentín, sin embargo, no se quedan aquí. "Lo que me pasó a continuación fue casi peor. Cuando me dieron hora para la biopsia, pedí cita para el urólogo, para que pudiera ver los resultados lo antes posible. Agárrate, porque me la han dado para el 9 de noviembre. ¡Cinco meses más tarde que la biopsia!".

Lo que este paciente del Ramón y Cajal no puede entender es que, ante las sospechas que levanta su estado, "pasen más de nueve meses desde la primera visita al especialista, la realización de la biopsia y la vuelta al urólogo para el diagnóstico". "Me parece tanto tiempo...", reflexiona.

Ante esta situación, Valentín está decidido a poner en marcha una estrategia cada vez más utilizada por los usuarios de la sanidad pública: ir al servicio de atención al paciente e insistir para que le acorten los plazos. "¡No lo dude, lo que haga falta! Iré a ver si logro que me acorten la espera", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de abril de 2006