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Reportaje:

Cerebros llegados de fuera

Un letón y una chica de origen persa, entre los mejores alumnos de bachillerato y formación profesional

Un 10 en formación profesional. Ilvars Licis, letón de 28 años, sólo lleva tres viviendo en Madrid, pero ya ha demostrado con sus notas que no ha perdido el tiempo. Este estudiante que ahora cursa primero de Empresariales en la Universidad Complutense, fue uno de los mejores alumnos de la región durante el curso 2004-2005.

La presidenta del Gobierno regional, Esperanza Aguirre, y el consejero de Educación, Luis Peral, entregaron la semana pasada los premios extraordinarios de la región a 37 estudiantes de Bachillerato y 15 de formación profesional. Allí estaba Ilvars Licis, y también Nogol Moazzami, alumna de 24 años de origen persa nacionalizada española. Moazzami sacó un 9,5 de media el año pasado, también en la rama de formación profesional.

Los alumnos excelentes no pagan la primera matrícula de los estudios superiores de cualquier centro público de la región. Optan además a los premios nacionales de bachiller y FP convocados por el Ministerio de Educación. Y reciben 425 euros en metálico.

Ilvars Licis vino a Madrid siguiendo a una novia española. Sus padres viven en Letonia. Él estudió FP de administración y finanzas en Pozuelo de Alarcón. "Hice un curso de español. Aprendí rápido, porque tenía una buena motivación: el amor", cuenta.

Pero a Licis el 10 que sacó en FP no le ha servido de aval en la universidad. "Estoy trabajando en una agencia de noticias haciendo cosas de administración. Voy poco a clase porque salgo a las seis y media de trabajar... Y lo he notado en las notas".

Licis se ha presentado a tres exámenes en febrero. "He aprobado Economía de la Empresa e Historia de la Economía, pero he suspendido Informática", explica resignado. Licis no tiene elección, tiene que seguir trabajando y estudiando a la vez para pagarse el alquiler de su estudio. De todos modos intenta sacar tiempo para "jugar al hockey sobre hielo en un equipo de Majadahonda" y para ir al cine. "La última película que he visto fue Munich", concluye.

La española de origen persa Nogol Moazzami, en cambio, prefiere sacar tiempo para jugar "al bádminton" y para leer libros de Dan Brown. "He terminado hace poco Ángeles y demonios y La conspiración", cuenta. Moazzami tiene 24 años y nació en Irán. Con cinco años vino a España con sus padres, también iraníes, y ya tiene la nacionalidad española.

"Me considero totalmente española desde muy pequeña. Físicamente además no parezco extranjera. Nunca me he sentido discriminada, ni mis padres tampoco", añade. Esta chica estudia primero de fisioterapia en la Universidad Complutense y en formación profesional sacó un 9,5 de media, en la rama de Imagen Personal. "No soy una empollona. Eso de estar 20 horas estudiando, nada", se defiende. Su vida estudiantil ha dado un enorme cambio. "Empecé a estudiar Ingeniera Informática, pero no me gustó. Decidí optar por el mundo de la cosmética e hice el módulo de FP de Imagen Personal. En clase, la verdad es que me gustaba todo: el masaje, la depilación, la pigmentación...", enumera Nogol, que tiene novio. "No nos vemos todos los días, pero sacamos tiempo los fines de semana", cuenta.

Talía Liaño, de 19 años y española, también huye del término empollona. Su expediente es contundente: 10 de media en bachillerato (en el instituto de educación secundaria Ramiro de Maeztu) y 9, 7 de media en selectividad. "El Ramiro es un instituto público, antes estuve en un centro concertado y estoy contenta con los dos", afirma.

Liaño estudia ahora primero de Medicina en la Universidad Complutense porque le gusta "el ambiente y el horario". "Quiero estudiar bioquímica o genética, algo de laboratorio. Me gusta descubrir cosas...", explica esta estudiante.

Deportista

Cuando hacía bachillerato, Talía Liaño entrenaba dos horas y media al día en natación en el club Canoe y ahora sigue nadando en el club de natación de la Universidad Complutense.

En otra universidad, la Autónoma, estudia Antonio Octavio Cámara Largo, de 18 años. "Soy de Madrid, pero mi padre es de León", aclara. Este chico, alumno de primero de Derecho, sacó en bachillerato de media un 8,75. Su método de estudio no es ordenado, pero le ha ido bien. "No le dedico mucho tiempo a estudiar, lo normal. Dejo todo bastante para el final y prefiero estudiar por las noches", asegura.

Antonio Octavio toca la guitarra, juega al pádel, monta en bicicleta, tiene ideas políticas "liberales" y le gusta "salir de marcha". Estudió en el instituto público Santa Marca, en Chamartín.

"La enseñanza pública es bastante buena, aunque supongo que depende mucho del barrio. En mi instituto había muchos inmigrantes, y con ellos he estado bastante bien, muchos son amigos míos. Lo único que creo es que deberían tener más apoyo, porque algunos llegan a mitad del curso y van más atrasados", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de marzo de 2006