Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:CARMEN GONZÁLEZ MURUA | Vicerrectora de Estudios de Grado y Postgrado de la UPV | UNIVERSIDAD

"La adaptación a los nuevos postgrados se hace con paso firme"

La Universidad del País Vasco (UPV) ha comenzado "con paso firme" el proceso de adaptación al sistema de postgrado que marcará el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Así lo defiende la vicerrectora de Estudios de Grado y Postgrado, Carmen González Murua (Bilbao, 1952), que asegura que la transición no supondrá ningún perjuicio ni para profesores ni para alumnos.

Pregunta. La UPV ha aprobado en fechas recientes sus primeros másteres oficiales para el curso que viene. ¿Qué representa para la universidad?

Respuesta. Significa comenzar la adaptación del postgrado, que va a tener una gran relevancia para los alumnos en el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Éste es el primer paso de un proceso largo, no exento de dificultades, y creo que hemos empezado con paso firme. Lo creo porque los diez programas de postgrado con doce másteres con los que hemos comenzado tenían ya una acreditación previa, bien porque contaban con una mención de calidad del ministerio o de títulos propios con una larga tradición. En mi opinión, esto garantiza un buen futuro para estos másteres.

"Se supone que lo que el estudiante pagaba antes por el doctorado lo va a pagar ahora por el máster. Yo entiendo que le va a costar lo mismo"

P. ¿En qué situación se halla en este campo la UPV frente al resto de universidades españolas?

R. Es pronto para decirlo, porque todas las universidades están comenzando a posicionarse ahora. Simplemente, prefiero mirar lo que nosotros hacemos, aunque sin olvidar lo que se realiza a nuestro alrededor. Estoy satisfecha y creo que nuestra dirección es la correcta.

P. ¿Qué utilidad tiene fijar ya unas nuevas titulaciones de postgrado cuando la normativa no está cerrada y acumula retrasos?

R. Lo que sí va a un ritmo más lento del previsto es el tema de las titulaciones de grado [que sustituirán a las actuales diplomaturas y licenciaturas]. Las universidades tienen más libertad para ir proponiendo los postgrados, aunque se habla mucho de cómo se pueden sacar los postgrados sin haber aprobado los grados previamente. Aquí habría que matizar. Sí es cierto que esta extrañeza puede tener su base en el caso de los futuros másteres académicos, pensados como una continuación del grado, pero en los másteres profesionales y de investigación no necesariamente tiene por qué ser así. Además, los másteres de investigación garantizan que los alumnos que han acabado ahora licenciaturas o ingenierías tienen un máster más adecuado a las titulaciones europeas, y nosotros estamos mejor preparados para recibir alumnos que han estudiado en otras universidades europeas y con los que hasta ahora teníamos dificultades para admitirlos en programas de doctorado. No es una cuestión de empezar la casa por el tejado, sino que lo que hay son diferentes niveles y cada uno tiene su ritmo.

P. ¿Los estudiantes que comiencen el año que viene los nuevos másteres no van a acabar siendo utilizados como conejillos de Indias para probar el nuevo sistema?

R. Pero es que igual muchos quieren ser conejillos de Indias. De todos modos, no creo que sea el caso.

P. Los precios de esos nuevos másteres también son objeto de debate y de no poca confusión. ¿Qué va a suceder en el caso de la UPV?

R. Están en el aire y la clave la tiene el Ministerio de Educación, que fijará una horquilla de precios y cada comunidad autónoma establecerá los suyos. Sabemos lo que hasta ahora sabe todo el mundo, que es lo que han comentado el secretario de Estado y la directora de Universidades, esto es, que los precios no van a ser gravosos para el alumno, lo que supondrá que lo que el estudiante pagaba antes por el doctorado lo va a pagar ahora por el máster. Yo entiendo que le va a costar lo mismo.

P. ¿Qué va a ocurrir con los actuales programas de doctorado?

R. Continuarán hasta que se extingan, algo que está previsto para el 1 de octubre de 2007. Entiendo que en tres años no habrá doctorados y todo serán máster, y los alumnos que vivan este proceso, como en todo modelo de transición, no se verán afectados.

P. ¿Qué sentido tendrán en el nuevo panorama los títulos propios, los que hasta ahora se identificaban como máster?

R. No desaparecen, pero se centrarán en objetivos y necesidades distintas a las de un máster oficial, más vinculados quizá a necesidades más concretas y puntuales. Creo que incluso pueden ser un buen banco de pruebas para crear futuros másteres profesionales.

P. ¿Cree que el profesorado es consciente de las transformaciones que se avecinan y de las implicaciones que acarrearán?

R. Unos más que otros. Pero, en general, no creo que tenga una gran complicación para la estructura universitaria la adaptación al nuevo sistema.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de febrero de 2006