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El Gobierno de CiU pagó sondeos para sacar a Maragall de la alcaldía

El informe sobre periodistas de TV-3 desata una tormenta política

En la década de los noventa, CiU encargó y pagó desde el Gobierno de Cataluña al menos una decena de encuestas para averiguar cómo lograr la alcaldía de Barcelona echando primero a Pasqual Maragall y, más tarde, a su sucesor, Joan Clos. La obsesión de CiU por Maragall se plasma en algunos de estos textos, de contenido mucho más ideológico que informativo. En ellos se llega a equiparar las trayectorias de dos alcaldes electos (Maragall y Narcís Serra) con el empresario condenado Javier de la Rosa.

Hay dos textos especialmente virulentos, ambos firmados por la empresa Fats & Trends, de la que en aquel tiempo era administrador el militante de CDC Josep Miró i Ardèvol. Miró, que había sido consejero de Agricultura en un gobierno de Jordi Pujol, fue concejal por CiU en la legislatura posterior a estos informes. Ambos pueden ser interpretación de textos periodísticos. El autor es posiblemente el mismo en ambos casos, porque uno y otro, pese a tener un año de diferencia, contienen frases, párrafos y páginas enteras con idéntico redactado.

Maragall es el objetivo. Pero el informe muestra un especial encono cuando habla de la oposición convergente. Miquel Roca, que era entonces el líder municipal de CiU, realiza una oposición inaceptable, blanda y consentidora. En la legislatura siguiente, Roca fue sustituido por Joaquim Molins, a quien acompañaba Miró i Ardèvol.

La inquina del autor contra Maragall, a quien sólo se reconoce el mérito de ser capaz de imponer su mensaje, culmina en un punto en el que se sugiere que las administraciones socialistas eran muy corruptas. "Javier de la Rosa, junto con su padre, Antonio de la Rosa, se encuentran entre los financieros barceloneses que más problemas han tenido con la justicia. La trayectoria política de los dos últimos alcaldes de Barcelona, Narcís Serra y Pasqual Maragall, ha discurrido de forma paralela a la de estos dos financieros". Así las cosas, el informe señala que hay cosas incomprensibles que "dicen muy poco de la opinión pública".

La perplejidad ante el apoyo a Maragall de la población de Barcelona se refleja en la primera de las encuestas, en las que se pregunta a los ciudadanos sólo por asuntos municipales, pese a que fue encargada y pagada por el Gobierno de la Generalitat.

"La popularidad del alcalde no se ha visto afectada por las repercusiones del caso Juan Guerra, ni por el caos del tránsito, ni por los problemas organizativos de Barcelona 92", señala el resumen interpretativo.

El Gobierno catalán encargó encuestas en las que se preguntaba a los ciudadanos sobre la valoración que le merecían los principales candidatos de la coalición para la alcaldía de Barcelona. Los posibles candidatos por los que se preguntaba en esta encuesta fueron Xavier Trias, actual líder de la oposición de CiU en el municipio barcelonés; Joaquim Molins, que lo era entonces, y Miquel Roca, que lo había sido en la legislatura anterior.

El hallazgo del informe sobre la orientación política de periodistas de los medios públicos de la Generalitat, encargado por el Gobierno de CiU, desató ayer una gran tormenta política. El consejero Joan Saura anunció una investigación, mientras que David Madí, responsable de estos estudios en el último Gobierno de CiU, aseguró que eran "obra de un descerebrado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de febrero de 2006