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Irán reanuda el enriquecimiento de uranio sin esperar el resultado de la mediación rusa

Teherán desafía a la ONU y aplaza el traslado a Rusia de las operaciones nucleares

El juego de las ambigüedades iraní se acerca a un punto sin retorno. La filtración ayer en Viena de que la planta de Natanz (350 kilómetros al sur de Teherán) ha reanudado el enriquecimiento de uranio echa por tierra los análisis de quienes interpretaban la demora de ese paso como una puerta abierta a la negociación. La noticia, confirmada por una agencia semioficial iraní, coincidió con el anuncio de que Teherán ha suspendido la cita del jueves en Moscú para estudiar la propuesta rusa de enriquecer el uranio iraní en Rusia.

"Hemos oído de fuentes fiables que las tareas de enriquecimiento se reanudaron la noche pasada en Natanz", aseguraron en Viena, bajo el anonimato, diplomáticos citados por las agencias de prensa. Eso significa que los técnicos iraníes ya habrían introducido hexafloruro de uranio dentro de cascadas centrifugadoras que lo purifican para convertirlo en combustible nuclear.

Los responsables iraníes habían advertido de la retirada de las cámaras que el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) colocó en sus instalaciones nucleares. Sin embargo, eran ambiguos sobre el proceso de enriquecimiento que anunciaban "para antes del 6 de marzo", fecha en que el director del OIEA, Mohamed el Baradei, presentará su informe final sobre la respuesta de Teherán.

Los expertos admiten que la planta de Natanz sólo dispone por ahora de un puñado de centrifugadoras. Para producir cabezas nucleares hacen falta cientos de esas máquinas. Si Irán tuviera ese objetivo, necesitaría entre dos y diez años, según las estimaciones, para perfeccionar la tecnología necesaria.

"Hoy o mañana, los 12 inspectores del OIEA, que han llegado a Irán en los últimos días, van a retirar los precintos de la fábrica de Natanz y de parte de las instalaciones de conversión de Isfahán para permitir técnicamente la reanudación de sus actividades", reconoció una fuente sin identificar citada por la agencia semioficial iraní Fars. "A continuación, retirarán las cámaras instaladas en Natanz e Isfahán", añadió.

Irán, que ha firmado pero no ratificado ese protocolo, decidió cumplirlo de forma voluntaria hace dos años. Hace 10 días, interrumpió esa colaboración, que permitía inspecciones sin preaviso, en respuesta a la decisión del OIEA de informar al Consejo de Seguridad sobre su caso.

Los técnicos ya iniciaron la renovación del equipo desfasado el pasado 10 de enero, un paso que llevó a la UE a impulsar una resolución para informar del dossier iraní al Consejo de Seguridad, como pedía EE UU. A raíz de ello, la oferta de Moscú para que Irán enriquezca en Rusia el uranio que va a necesitar para sus centrales nucleares se convirtió en la única vía realista de evitar una ruptura. Hasta ayer.

"Las conversaciones con Rusia no se han cancelado, pero la fecha tiene que discutirse", declaró el portavoz del Gobierno iraní, Gholamhosein Elham. "Insistimos en enriquecer uranio en suelo iraní y la propuesta debe de adaptarse a las nuevas circunstancias", añadió.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de febrero de 2006