Reportaje:

Barcelona debate el futuro de Europa

Varios ex ministros europeos participan en una reflexión sobre las perspectivas de la política comunitaria

Barcelona discutió ayer el futuro de Europa. El debate, que se celebró en el Palacio de Pedralbes, enfrentó al secretario general del Consejo de la Unión Europea, Javier Solana, y al diputado alemán del partido Verde y ex ministro de Exteriores, Joschka Fischer.

Mientras que Solana minimizaba la crisis creada por el no a la Constitución europea en los referendos celebrados en Francia y Holanda el pasado año, y en tono optimista hacia la profesión de fe europeísta, Fischer, en actitud provocadora, hablaba de la necesidad de "dejar de engañar" a los ciudadanos, "reconsiderar estrategias" y enfrentarse de manera abierta al déficit democrático, para conseguir así la legitimidad que permita modificar las instituciones.

Solana cree que la amenaza de Chirac de usar armas nucleares es "de consumo interno"

"La creación de Europa fue una genialidad. Es uno de los edificios más bellos que se han construido después de la II Guerra Mundial", recalcó en voz alta, casi a gritos, lleno de euforia Javier Solana, tratando de rebatir los diagnósticos catastrofistas de los otros participantes en el debate. El ponente reconoció que Europa estaba pasando un periodo de aburrimiento, "en el mejor sentido del término, porque no vivimos grandes altibajos, sino que llevamos una vida normal en la que cada uno desarrolla su propia autonomía en un contexto de paz y estabilidad como nunca antes se había producido".

Solana, convertido una vez más en propagandista y misionero de la unión de Europa, añadió que mientras sus ciudadanos se quejan y lamentan hay en todo el mundo "una demanda extraordinaria de Europa, ya sea de los países que están en plena expansión económica como China, India o Brasil, o de los países que sufren de África".

"No podemos hacer nada con las estructuras actuales. Pero al mismo tiempo no podemos engañar a la gente. O hay consenso o la historia nos va a borrar del mapa", había asegurado minutos antes Joschka Fischer. El diputado alemán vaticinó cinco "plagas" sobre Europa, si no se lograba en un tiempo récord superar la crisis. El ex aprendiz de carnicero, antiguo traductor de textos pornográficos y vendedor de libros a domicilio, se mostró una vez más como un enfant terrible de la política, cuando decretó el fin de "la Europa de las élites" y exigió caminar hacia la Europa democrática.

En la cuneta del debate, en la gran sala de los espejos del Palacio de Pedralbes, se habían quedado desfondados otros políticos, como el ex primer ministro belga, Jean Luc Dehaene, que había reclamado una moratoria de cinco años porque "hay que dar tiempo al tiempo, para ver como podemos avanzar" y conseguir de esta manera una Europa que pueda hablar con una sola voz.

En un paréntesis de las discusiones, Javier Solana se encontró con la Prensa. Fue la ocasión para desdramatizar unas recientes declaraciones del presidente francés, Jacques Chirac, en las que éste aventuró la posibilidad de utilizar las armas nucleares frente a las amenazas y acciones de supuestos países terroristas. "Cualquier interpretación que se haga de estas palabras es una exageración", sostuvo Solana. En su opinión, el mensaje de Chirac no se refería a ningún hecho concreto, iba dirigido al consumo interno y en especial a un grupo de militares, con ocasión de una visita a una base de submarinos estratégicos.

El debate sobre Europa había sido organizado por el Centro de Información y Documentación Internacional de Barcelona, que preside el ex ministro de Defensa, Narcís Serra, con la colaboración del Ayuntamiento. Era la quinta edición de un seminario, que se celebra todos los años, bajo el título Guerra y Paz en el siglo XXI.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 21 de enero de 2006.

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