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El juez ordena enterrar en Leganés 21 meses después del 11-M a seis de los suicidas

Ningún familiar o conocido acudió ayer al sepelio en el cementerio de la localidad madrileña

El juez Juan del Olmo, que instruye la causa por los atentados del 11-M, ordenó el entierro de seis de los siete terroristas que se suicidaron el 3 de abril de 2004. Los féretros fueron inhumados ayer en el cementerio nuevo de Leganés, después de que en 21 meses ningún familiar reclamara los cuerpos. Ningún allegado acudió al entierro. Entre los restos se hallaban los de Serhane Ben Abdelmaji Fakhet, El Tunecino, considerado el coordinador de los atentados. El cadáver del séptimo terrorista, Jamal Ahmidan, El Chino, fue reclamado por sus familiares en junio de 2004.

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El suicidio de los terroristas que atentaron el 11-M se produjo la tarde del 3 de abril de 2004, cuando los agentes de la Comisaría General de Información habían localizado el domicilio de los terroristas en la calle de Carmen Martín Gaite, en el barrio de Leganés Norte. Durante un par de horas, hubo un intenso intercambio de disparos entre los policías y los terroristas. Éstos decidieron explosionar un artefacto, lo que también causó la muerte del integrante del Grupo Especial de Operaciones (GEO), Francisco Javier Torronteras.

Los terroristas enterrados ayer son, además de El Tunecino, los hermanos Mohamed y Rachid Oulad Akcha, Abdennabi Konujaa, Asrih Rifaat Anouan y Allekema Lamari.

Los nichos del 60 al 65 del bloque 111 del cementerio nuevo de Leganés (Madrid) guardan desde ayer los cuerpos de seis de los siete terroristas que se suicidaron el 3 de abril de 2004. Ayer fueron enterrados siguiendo una orden del juez Juan del Olmo, que instruye el caso de los atentados del 11-M. El forense pidió su enterramiento, a lo que no se opuso el fiscal del caso.

A las diez menos cinco de la mañana, dos furgonetas grises de los servicios funerarios de Madrid llegaron, procedentes del cementerio de la Almudena, al cementerio de Leganés, donde llovía y hacía tres grados de temperatura. Los féretros carecían de identificación exterior. Tan sólo llevaban puestas unas pequeñas pegatinas blancas en las que se podía leer: "Perfil", seguido de un número en guarismos romanos. Corresponden a los perfiles de ADN de cada uno de los terroristas.

Al acto sólo acudió el concejal de Salud de Leganés, Javier Márquez; un responsable de la funeraria de la capital, cuatro enterradores y seis trabajadores de la funeraria. Los féretros fueron colocados en los nichos del 60 al 65 del bloque 111, donde todavía no se había producido ninguna inhumación. Se trata de la última fila, a la que sólo es posible acceder desde una escalera de gran altura.

Los enterradores sellaron los nichos y colocaron las lápidas de granito. Éstas carecen de cualquier inscripción externa.

- Más atentados. Los islamistas autores de los atentados de Madrid no tenían la intención de suicidarse. Según revelaron las investigaciones de la policía, tenían un amplio proyecto para seguir cometiendo atentados en España. Entre los objetivos que habían seleccionado para sus ataques se encontraban diversos colegios y un centro judío en Ávila. Pensaban iniciar los atentados el 4 de abril de 2004, el día siguiente a la jornada en que se suicidaron. Esa era la fecha que habían dado como límite en el ultimátum para la retirada de las tropas españolas de Irak.

- Séptimo identificado. La huella dactilar del pulgar de la mano izquierda del último terrorista identificado, Allekema Lamari, de 39 años, fue hallada en un libro de rezos coránicos recuperado entre las ruinas del inmueble donde se produjo el suicido. Hasta octubre de 2004 no fue identificado plenamente. Agentes de la Comisaría General de Policía Científica viajaron a Argel, donde obtuvieron pruebas de ADN de los familiares del islamista radical.

Lamari dirigió una célula del GIA argelino desarticulado en 1997, a la que se incautaron armas y propaganda de diversos grupos radicales. Condenado a 14 años de prisión, el Tribunal Supremo redujo su condena a nueve. Tras cumplir cinco años y medio de su pena en la cárcel de A Lama (Pontevedra), se trasladó a vivir a Tudela (Navarra) en junio de 2002.

A partir de 2003, frecuentó el barrio de Lavapiés (Madrid), donde fueron captados los miembros del comando que protagonizó el 11-M. Los investigadores le consideran el emir (jefe) de los terroristas.

- Vídeo reivindicativo. La policía halló entre los escombros una grabación con la que los terroristas iban a reivindicar una cadena de atentados. Incluía imágenes de tres de los suicidas de Leganés amenazando con más sangre y destrucción. Ante ellos aparece una bandera de Irak en llamas, luego las de España y EE UU y, tras ellas, se ve a George W. Bush y José María Aznar.

La grabación se hallaba en el interior de un disco duro de ordenador portátil que fue localizado durante el registro efectuado en los escombros del piso en el que se produjo el suicidio. Este vídeo quedó archivado y olvidado en una dependencia de la Comisaría General de Información mientras gobernó el PP.

- El Tunecino, el ideólogo. Entre los seis terroristas inhumados ayer se encuentra Sarhane Ben Abdelmajid, El Tunecino, al que los investigadores consideran "uno de los principales ideólogos de la célula responsable de la masacre del 11-M e impulsor y dinamizador de las actividades desarrolladas por sus miembros". Asrih Rifaat fue, según la policía, el que se encargó de alquilar un piso en la localidad granadina de Albolote. Los hermanos Oulad Akcha intervinieron directamente en la preparación y ejecución de los atentados. Abdennabi Konujaa estaba muy ligado a otro de los terrorista que se suicidaron.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de enero de 2006