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Reportaje:

Una compra penalizada

La autorización para adquirir O2 rebaja el 'rating' de Telefónica

Los inspectores de competencia europeos han autorizado a Telefónica a comprar la operadora de móviles británica O2, por la que el grupo español ha ofrecido 17.700 millones de libras (unos 31.000 millones de euros), después de que ésta accediera a retirarse de una alianza con otras empresas europeas de telefonía móvil. La Comisión Europea, el organismo regulador de la competencia en la Unión Europea, señala en un comunicado que "a la luz de este compromiso, la transacción no impedirá significativamente una competencia efectiva".

Para conseguir el permiso de los reguladores, la filial Telefónica Móviles ha tenido que abandonar su participación en la alianza FreeMove con filiales de móviles de France Télécom, Telecom Italia y Deutsche Telekom. La alianza se estableció para que las compañías ganaran cuota de mercado en el negocio de itinerancia (roaming), o interconexión al viajar a otros países, y para adquirir equipo conjuntamente.

Telefónica, buscando tranquilizar a los bonistas, promete evitar que le bajen más las calificaciones de solvencia por la fusión con O2

Telefónica está comprando O2, la mayor compañía de móviles de Reino Unido por clientes, para sumar 25 millones de abonados en el Reino Unido, Alemania e Irlanda, lo que elevará la cifra a unos 170 millones. Se trata de la mayor fusión acometida por el presidente del consejo de Telefónica, César Alierta, quien está adquiriendo activos en el resto de Europa después de que la empresa gastase más de 50.000 millones de euros en adquisiciones en Latinoamérica desde los años noventa.

Los accionistas de O2 tendrán hasta el 26 de enero para aceptar o rechazar la oferta de Telefónica, tras prorrogar el plazo del 20 de enero que la empresa española había fijado previamente para el 3 de enero.

Telefónica, buscando tranquilizar a los bonistas, prometió que evitará que le bajen las calificaciones de solvencia a causa de la fusión con O2. Algo que no ha ocurrido.

Alierta está expandiendo Telefónica en Europa para reducir su dependencia de Latinoamérica, donde el grupo tiene más del 60% de sus abonados. La fusión casi duplicará la deuda de la compañía y ha causado rebajas de sus calificaciones de solvencia. Standard & Poor's bajó la nota crediticia de Telefónica a A-, dando por motivo la "naturaleza aventurada" de la compra. Moody's bajó su calificación de Telefónica a Baa1, el antepenúltimo nivel en la categoría de apta para inversión y el más bajo en la historia de la empresa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de enero de 2006