Estados Unidos y la UE condenan la reanudación del programa nuclear iraní

Teherán retira los precintos de la central de enriquecimiento de uranio de Natanz

La reanudación por parte de Irán de sus actividades de investigación nuclear provocó ayer la condena contundente de la Unión Europea y de Estados Unidos. Javier Solana, responsable de Política Exterior de la UE, inició ayer mismo las gestiones para coordinar una respuesta conjunta de los Veinticinco. Washington, simultáneamente, esgrimió de nuevo la eventual intervención del Consejo de Seguridad de la ONU. Teherán retiró ayer los precintos de tres instalaciones, entre ellas la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz.

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"Algunos de los precintos de varios centros de investigación han sido retirados, y esos centros reanudan hoy sus trabajos", anunciaba ayer por la mañana Mohamed Saidi, uno de los responsables del programa nuclear iraní. La reapertura, añadió, se había llevado a cabo en presencia de los inspectores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).

Fueron los responsables de esta entidad de la ONU quienes detallaron los lugares desprecintados: la planta de Natanz y dos instalaciones de almacenamiento y pruebas vinculadas a ella: Pars Trash y Farayand, que estarán en marcha a lo largo del día de hoy.

Saidi señaló que "la producción de combustible nuclear sigue suspendida", dejando entender que Irán no pensaba alimentar las centrifugadoras para obtener uranio enriquecido, que puede utilizarse para fabricar energía, pero también armas atómicas.

Estas palabras no han tranquilizado a nadie. Mohamed el Baradei, director del OIEA, declaró ayer que Teherán había retirado los precintos colocados por sus inspectores en equipos y material vinculados al enriquecimiento de uranio. Javier Solana, alto representante de la UE para la Política Exterior y de Seguridad, consideró ayer que "la decisión iraní es muy grave porque supone una violación de los acuerdos de París".

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Compromiso con la UE

En noviembre de 2004 Teherán se comprometió a no desarrollar actividades de investigación y desarrollo relativas al enriquecimiento de uranio a cambio de ciertos programas de ayuda y acuerdos comerciales con la Unión Europea. Pero el compromiso se resquebrajó con la llegada a la presidencia de Irán del ultranacionalista Mahmud Ahmadineyad, que anunció que la reanudación de las actividades nucleares era "irreversible".

Estados Unidos se pronunció ayer en el mismo sentido. Según el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, si Irán retomara sus actividades de enriquecimiento o reprocesamiento de uranio incurriría en una "nueva violación de los acuerdos de Teherán con la Unión Europea". Washington mantiene contactos con los países europeos y el Consejo de Seguridad para adoptar una política concertada, y no se descarta una reunión del OIEA.

Del lado europeo, Javier Solana inició ayer múltiples gestiones con los ministros de Exteriores de Francia, Philippe Douste-Blazy; Reino Unido, Jack Straw, y Alemania, Frank-Walter Steinmeier, los tres países que negocian en nombre de la Unión Europea con Irán, para coordinar una respuesta común. Solana y los tres ministros de Exteriores preparaban una reunión urgente para el próximo jueves en Berlín.

Fuentes del Consejo Europeo subrayaron ayer que la decisión del Gobierno de Teherán "es especialmente grave porque se ha producido a pesar de las advertencias expresas de los embajadores de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas" (Estados Unidos, China, Francia, Federación de Rusia y Reino Unido).

La inquietud de la Unión Europea y de los miembros permanentes del Consejo se Seguridad es que las actividades de enriquecimiento de uranio no se limiten a fines civiles, como es la generación de los productos necesarios para alimentar las centrales nucleares para la obtención de electricidad, sino que permitan el desarrollo de materiales para fines militares. La Unión Europea había ofrecido anteriormente el traslado de las instalaciones iraníes de enriquecimiento de uranio a Rusia, pero tras ciertas dilaciones Teherán rechazó la propuesta.

Fuentes de la Unión Europea valoraron ayer la coincidencia en el enfoque con Estados Unidos y los otros miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, organismo de quien depende en última instancia la aplicación de posibles sanciones a Irán.

El portavoz de la Casa Blanca, por su parte, dijo que "la preocupación en la comunidad internacional tiene sentido", ya que, como recordaba el día anterior, el régimen de Irán "ha demostrado en los últimos 20 años que no es fiable" en este campo, porque ha ocultado sistemáticamente sus actividades y ha violado acuerdos internacionales.

El presidente Ahmadineyad

Las recientes declaraciones del presidente Ahmadineyad a favor de la eliminación de Israel "subrayan aún más", insistió Scott McClellan , "la importancia de que la comunidad internacional no permita que Irán desarrolle un arma nuclear".

La Casa Blanca asegura que sigue respaldando los esfuerzos para resolver pacíficamente este conflicto, pero que "si estas negociaciones siguen adelante e Irán no actúa de buena fe" y no cumple sus compromisos con el Tratado de No Proliferación Nuclear, no habrá más remedio que recurrir al Consejo de Seguridad.

La semana pasada, el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, dijo que si Irán diera pasos adelante en el proceso de enriquecimiento de uranio, la comunidad internacional tendría "que tomar otras medidas para frenar las ambiciones nucleares de Teherán", sin concretar el tipo de medidas que se barajan. "Irán está intentando desarrollar armas nucleares con la excusa de su programa de energía nuclear para usos pacíficos. Es algo que no habría que permitir y no creo que nadie discuta el hecho de que si Irán desarrolla un arma nuclear sería algo desestabilizador para la zona y para todo el mundo", añadió McCormack.

Las voces de alarma se sucedían ayer en las cancillerías europeas. "Estamos profundamente preocupados por que Irán haya decidido reanudar las actividades de investigación y desarrollo relativas al enriquecimiento de uranio", señaló en un comunicado el ministro de Exteriores británico, Jack Straw. Si las intenciones de Teherán fueran verdaderamente pacíficas, añadió, no habría "ninguna buena razón" para relanzar esta iniciativa.

El presidente de Francia, Jacques Chirac, dijo que Irán cometería "un grave error" si se empeña en rechazar "la mano tendida de la comunidad internacional", que debe "imperativamente hacer respetar los compromisos adquiridos para la seguridad de todos".

El ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, expresó sus reservas sobre la utilidad de proseguir las conversaciones con Irán en estas circunstancias. Steinmeier mantuvo una conversación telefónica con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, quien también expresó su inquietud.

Miembros del Parlamento iraní visitan una planta nuclear en la ciudad de Isfahan el pasado 24 de octubre.
Miembros del Parlamento iraní visitan una planta nuclear en la ciudad de Isfahan el pasado 24 de octubre.EFE

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