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Reportaje:REPORTAJE

¿De dónde sacan los políticos sus metáforas?

Manuel Azaña erizó el alma con su "Paz, piedad y perdón". Y Winston Churchill hizo lo propio con su "Sangre, sudor y lágrimas". La historia está llena de metáforas políticas. En España ahora mismo el vuelo de las mismas parece ser rasante, si se juzga por las palabras centrales de algunas de ellas: bobo, hojalata, patadas, aunque en medio se haya colado el adjetivo solemne, pero era para calificar al bobo: "Bobo solemne", de la factoría de Mariano Rajoy.

Bobo solemne fue lo que dijo Rajoy poco después de que el presidente Zapatero hubiera sentenciado en un mitin que quienes se rasgan las vestiduras en este país son patriotas de hojalata. Los que ayudan a Rajoy a preparar sus discursos sostienen que ni lo dijo por eso ni se refería "directamente" al líder socialista.

El portavoz socialista usa mucho el fútbol para sus metáforas. La gente sabe que es forofo (del Real Madrid), y no le extraña que use ese lenguaje

Al líder del PP, Mariano Rajoy, le ayudan cuatro personas a buscar las metáforas, y los 'bolillos', ideas que él luego desarrolla

Rajoy ganó este año el premio de los periodistas parlamentarios como el mejor orador. El socialista Rubalcaba ha ganado ya cuatro premios del mismo nivel, y fue el vencedor el año pasado. Es quien lleva en el PSOE la batuta de las metáforas, y se dice que él es quien construye muchas de las que dice Zapatero. Él dice que no: "Muchas me las da él, y él pica de todos, y luego hace sus frases. Mira ésta qué buena: 'El fin de la violencia (en Euskadi) no tiene precio político, pero la política puede contribuir al fin de la violencia".

Rubalcaba es el martillo de Rajoy, y Rajoy es el martillo de Zapatero. De Rubalcaba es esa frase que identifica al líder popular que hace "de forofo en la grada, mete bulla, y finalmente decide saltar al campo a dar patadas". Fue después de que Rajoy anunciara que al fin estaba dispuesto a entrar en las negociaciones sobre el Estatut.

El portavoz socialista usa mucho el fútbol para sus metáforas. (Dijo de un oponente popular: "El término mentira es a Acebes lo que gol a Ronaldo o Ronaldinho"). Le gente sabe que es forofo (del Real Madrid), y no le extraña que use ese lenguaje: "Todo el mundo lo entiende, y lo agradece".

Rajoy es más variado. La construcción bobo solemne es la última de su factoría. "Es más peligroso para España un bobo solemne que un patriota de hojalata". Su equipo le dio luego mil vueltas, por si alguien buscaba reproches implícitos: "Era perfecta, y descriptiva: en efecto, es mejor ser un bobo solemne que un patriota de hojalata". Rubalcaba tiene ese juicio: "Es una frase mala, porque constituye un insulto".

¿Y patriotas de hojalata? En el PP no se dieron por aludidos, y además descubrieron pronto que había un precedente en una frase similar de Felipe González. Rubalcaba recuerda, en efecto, una referida a sus enemigos políticos: "Sacan pecho de hojalata". ¿Le gusta? "No es mi preferida".

Soraya Sáenz de Santamaría, que ocupa un primer plano en el equipo de Rajoy, tiene un concepto muy positivo de la labor parlamentaria de su jefe ("interioriza sus metáforas"), cree que "siempre le gana a Zapatero", pero no desdeña a Rubalcaba: sería, usando su terminología, "el Ronaldinho de las metáforas", y de él recuerda, sobre todo, aquella LHR (La Herencia Recibida) con la que calificó el legado de José María Aznar. "También dije", afirma Rubalcaba, "la ILHR, la Impresentable Herencia Recibida. Esto de poner iniciales me viene de mi oficio de químico, que todo son siglas. ¿Y las metáforas? De cuando era profesor: las metáforas te ayudan". A Rubalcaba, Rajoy le parece "un orador inteligente, pero ahora veo que pierde la ironía y pasa al insulto. Se pasó en lo de bobo". ¿Y patriota de hojatala? "Una simple calificación. ¡Pero es que ha dicho estulticia muchas veces hablando de Zapatero! La gente cree que es una enfermedad de la piel".

A Rajoy le ayudan cuatro personas a buscar las metáforas, y los bolillos, ideas que él luego desarrolla. A Zapatero le ayuda el equipo de asesores de La Moncloa, "acaso por eso es menos espontáneo, y decepciona en las réplicas", dicen en el PP. Pero un equipo así tenía Aznar cuando dijo una de las metáforas del aznarato: "Sacaremos a España del rincón de la historia". A Rubalcaba esa frase le parece funesta: "Carecía de contenido". ¿Y fue a Aznar o a Miguel Ángel Rodríguez, su asesor de comunicación, a quién se le ocurrió Váyase, señor González". "Eso es Aznar puro, como paro, despilfarro y corrupción", dicen en el PP, y corrobora Rubalcaba: "Muy buena frase, porque el discurso en el que la sustentó tenía contenido".

Para escribir metáforas hay que leer. Rajoy lee ensayos ("¡y todos los libros que presenta", dicen con asombro, y conmiseración, en el PP), Zapatero lee poesía (y la cita) y Rubalcaba lee novela negra. Sáenz de Santamaría, por cierto, está leyendo ahora los discursos que hizo Azaña sobre el Estatuto catalán, en la edición de Eduardo García de Enterría (Tecnos), donde se advierte la distancia que media entre las metáforas que hubo y las que hay.

El diccionario de Pombo

ÁLVARO POMBO, escritor (Contra natura es su última obra), filósofo, poeta y académico. Éste es su diccionario de las metáforas que han circulado. Antes reflexiona sobre el lenguaje político que oye.

Lenguaje político. Me sugiere una palabra que usa Vicente Verdú en su último libro: irrelevancia. Dos consecuencias. La mala: los políticos son nuestros representantes, y no nos representan. La buena: a fuerza de irrelevancia están haciendo sitio a la nueva voz del pueblo. Sin embargo, ésta es una situación grave, porque nuestros representantes empiezan a ser irrelevantes para todos nosotros. Lo que opina un periodista, que no representa sino a su medio, empieza a ser más importante que lo que dice un político. Preocupante.

Y ahora, a las metáforas.

"Sacar a España del rincón de la historia". Aznar puro. Semánticamente, neofranquismo: evoca el complejo de inferioridad y dice: ¡somos la reserva espiritual de Europa! Y dice también: estamos en el rincón, pero en éste se hallan las esencias. Entre aquella soberbia de Franco de advertir que estábamos en posesión de la verdad de la civilización cristiana y aquella de Aznar sobre el rincón de la historia y su convicción de que nos iba a sacar de allí, hay una línea recta, que en todo caso representa la ira del español sentado.

"Patriotas de hojalata". ¿Qué otros patriotas cree Zapatero que hay? ¿Habría patriotas de hierro forjado? Debe aceptar que no tiene imaginación ni narrativa ni poética, y es un deplorable orador. Debe permanecer en silencio, que es cuando está más guapo. Ignacio Sotelo decía en EL PAÍS que es muy bueno haciendo; pues que haga. No deseamos oírle. Cuanto menos habla, mejor actúa. Por sus frutos (que no por sus frases) los conoceréis.

"Bobo solemne". Es mala frase. Si la aplica Rajoy a Zapatero, es un fracaso expresivo, porque, aunque el presidente sea bobo (que yo no lo creo), no es solemne; es más bien casual en el sentido inglés: informal. Zapatero es así, nadie le ve como solemne, de modo que la expresión de Rajoy, si de veras tiene que ver con él, se cae por su propio peso. Si hay alguien solemne en este mundo es un registrador de la propiedad. No hay nada más exacerbadamente capitalista que registrar propiedades. Tanto los notarios como los registradores de la propiedad son solemnes y, con frecuencia, bobos, después de una terrible, difícil oposición que los deja ahuecados.

"Limpio como una patena". Como decía Zapatero que quedaría el Estatut. ¡Incursión zapateril en la sacristía! ¿Sabes tú lo que es una patena? ¡No tienes ni zorra idea!

"No está en sus cabales". [Rajoy sobre el político que se enorgullezca de lo conseguido en el último consejo de la UE]. Yo procedo de la alta burguesía del norte de España, donde cada vez que había que desautorizar a una persona se decía que no estaba en sus cabales, y eso constituía, al revés, un elogio. Estar un poco pallá, con una ventana al norte, como el título de una de mis novelas, era buenísimo. Consejo narrativo a Rajoy: no utilizar nunca la noción de locura para calificar al adversario porque es una técnica de damas de la alta burguesía del siglo XX de Santander y Bilbao.

"Los profetas del desastre". [Zapatero, reprochando al PP la adivinación de la crisis de España]. Consejo narrativo a Zapatero: no debe jamás hacerse cargo o responder a lo que dicen los presuntos profetas del desastre. Que digan lo que quieran. Él no debe decir nada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de enero de 2006

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