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Análisis:Inversión | CONSULTORIO

"Como en casa"

El euro ha contribuido a favorecer y facilitar al europeo el contacto con otros países de su zona, en particular en lo que se refiere al pago y cobro en efectivo de bienes y servicios. Pero esa facilidad es inexistente en lo referido al uso de medios de pago electrónicos.

La Comisión Europea ha subsanado dicha carencia, presentando hace poco una serie de propuestas que culminarán con la creación de un "espacio único europeo de pagos". El objetivo es que los pagos transfronterizos (por tarjeta de crédito, de débito, transferencia bancaria electrónica, ingreso en una cuenta o cualquier otro medio) sean igual de rápidos, baratos y seguros que los pagos nacionales.

El beneficio para el ciudadano es indudable. Hoy, el coste anual que suponen los pagos efectuados entre los distintos sistemas fragmentados representa entre un 2% y un 3% del PIB, derivado en gran parte del empleo de medios de pago ineficientes (las transferencias pueden llegar a multiplicar por 50 el coste de un medio de pago electrónico). Además, hay elevadas diferencias entre países, oscilando entre 34 y 252 euros el coste medio anual que se puede llegar a pagar por servicios bancarios básicos. Pero no hay que olvidar que también hay beneficios para las entidades, que podrán mejorar el ratio entre costes e ingresos derivados de los medios de pagos, que hoy se sitúa en un deficiente 90%.

El espacio único europeo de pagos, a partir de 2010, podría generar un ahorro de entre 50.000 y 100.000 millones de euros al año

La armonización de las normativas nacionales permitirá una mayor competencia, gracias a la apertura de los mercados nacionales, y promover la transparencia, ya que tanto proveedores como usuarios estarán sujetos a las mismas reglas. Éstas contemplan un elevado nivel de protección al consumidor: plazo de ejecución de un día en los pagos; responsabilidad del proveedor en la correcta ejecución de los pagos y garantía de pago íntegro y a tiempo.

Con ello, se estima que la economía de la UE genere un ahorro de entre 50.000 y 100.000 millones de euros al año, si bien habrá que esperar al 2010 para que el espacio único europeo de pagos sea una realidad.

Gloria Hervás y Francisco J. Valero son profesores de la Escuela de Finanzas Aplicada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de diciembre de 2005