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Codazos poco diplomáticos entre Exteriores y Defensa

Miguel González

Las declaraciones que ayer hizo en Almería el ministro José Bono no fueron fruto de un calentón pasajero. Casi simultáneamente, el Ministerio de Defensa hizo pública una nota titulada: "Bono no tiene previsto realizar ningún viaje a Angola". La nota no mencionaba al ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. Ni falta que hacía. Fue este último quien anunció que su colega de Defensa viajaría "en breve" a Angola para ultimar la venta de aviones.

A Bono, que admitió haberse enterado "en los periódicos" de su próximo viaje a la ex colonia portuguesa, no le gusta que su compañero de Gabinete le haga la agenda. Pero seguramente la falta de coordinación no habría salido a la luz si no lloviera sobre mojado.

La última borrasca se produjo el 21 de noviembre. Tras su entrevista con la presidenta filipina, Gloria Macapagal, Bono anunció ante las cámaras que ésta se había comprometido a no ejecutar al español Francisco Larrañaga mientras ella ocupase la jefatura del país. Pocas horas después de que las televisiones difundiesen la imagen de Bono telefoneando a la familia Larrañaga para darle la buena nueva, Exteriores hizo saber que había aclarado a los parientes del condenado a muerte que no había "ninguna novedad" y que el compromiso aireado por Bono ya lo obtuvo Moratinos de su homólogo filipino en septiembre pasado.

Haití y Venezuela

No fue ése el primer desmentido público de Moratinos a Bono. Durante su visita a Nueva York, en mayo de este año, el ministro de Defensa anunció que los militares españoles regresarían de Haití si no llegaban las ayudas prometidas por la comunidad internacional. El jefe de la diplomacia lo negó casi de inmediato.

Desde el ministerio de Moratinos se acusa a Bono de extralimitarse en sus funciones y pretender marcar la política exterior. Colaboradores del ministro de Defensa creen, por el contrario, que Moratinos tiene celos de Bono desde que abrió una vía de comunicación fluida con EE UU.

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La venta de buques y aviones a Venezuela generó fuertes tensiones entre ambos. Bono se sintió encasillado en el papel de mercader de armas, frente a un Moratinos que aparecía como defensor de los derechos humanos. Por eso pidió que el propio Consejo de Ministros decidiera si acudía a Caracas para presidir la firma de contratos por 1.700 millones.

Cuando Moratinos anunció el miércoles que Bono viajaría a Angola para vender aviones como los de Venezuela, éste no daba crédito a sus oídos. Tardó 24 horas en reaccionar. Según el Ministerio de Defensa, su nota fue conocida por Asuntos Exteriores antes de que se difundiera.

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Sobre la firma

Miguel González
Responsable de la información sobre diplomacia y política de defensa, Casa del Rey y Vox en EL PAÍS. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en 1982. Trabajó también en El Noticiero Universal, La Vanguardia y El Periódico de Cataluña. Experto en aprender.

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