Los vuelos de la CIA enturbian la relación de Alemania con EE UU

Washington ha cerrado sus cárceles secretas en Europa tras las denuncias en la prensa

El escándalo desatado por los vuelos de la CIA y por la presunta existencia de cárceles secretas en territorio europeo persigue a Condoleezza Rice por toda Europa. El esfuerzo de la secretaria de Estado norteamericana por presentar un frente unido con sus aliados del Viejo Continente en la lucha antiterrorista sufrió ayer un serio revés por la confusión creada tras unas declaraciones de la canciller alemana, Angela Merkel, sobre el caso de un ciudadano alemán presuntamente secuestrado por la CIA en Macedonia en 2004 y que asegura haber estado cinco meses encarcelado en Afganistán.

En una rueda de prensa ofrecida por ambas en Berlín, Merkel afirmó que habló del asunto con Rice y que ésta reconoció que EE UU había cometido un error al secuestrar a Khaled al Masri. Horas más tarde, cuando la secretaria de Estado había llegado a Rumania, próxima escala de su gira, altos funcionarios de EE UU desmintieron a Merkel y aseguraron que Rice no había reconocido error alguno. "No sabemos muy bien qué se le pasó por la cabeza [a Merkel]", declararon las fuentes estadounidenses.

El caso de Al Masri ha despertado críticas por parte de la oposición alemana y de grupos de derechos humanos. La canciller alemana ha ordenado a su ministro de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, que informe al Parlamento sobre el Asunto. Steinmeier, que fue ministro de la Cancillería con Gerhard Schröder y coordinador de los servicios secretos, reconoció que supo entonces de la desaparición de Al Masri.

En EE UU, la cadena de televisión ABC informó de que la CIA desmanteló sus cárceles secretas en Europa el mes pasado, después de que la prensa revelara su existencia.

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