Universidad

Las universidades defienden su papel en la cooperación al desarrollo

Medio centenar de centros españoles han analizado en la UPV el trabajo solidario

La cooperación al desarrollo no es un ámbito cerrado para ONG y agencias gubernamentales. La Universidad puede y debe ser un actor relevante en una materia en la que su aportación actual se encuentra lejos aún de un desarrollo óptimo. Así lo han constatado los más de 150 representantes de medio centenar de universidades españolas que han participado en las primeras Jornadas de la cooperación universitaria al desarrollo, organizadas por la UPV en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Sarriko.

El reconocimiento institucional del trabajo solidario por el entramado universitario y una mayor concreción de sus posibilidades han centrado buena parte del trabajo realizado por los expertos, como es el caso del director de Relaciones Culturales y Científicas de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), Alfonso Martinell. Martinell destacó la necesidad de comenzar, con iniciativas como la de la UPV, un proceso para marcar con mayor definición el papel de la Universidad como agente de cooperación al desarrollo.

Un estudio ha permitido elaborar una base de datos con 4.500 acciones de cooperación

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Martinell lamentó además la ausencia de colaboración entre su institución y las universidades y abogó por solucionar esta carencia. "El trabajo conjunto es necesario para desarrollar nuevos instrumentos que necesitamos con cierta urgencia. Desaprovechar el capital humano y de conocimiento que puede ofrecer la Universidad en este campo sería un gran error", declaró.

Uno de los problemas para hacer efectiva esa mayor implicación del trabajo universitario en el campo de la ayuda a los países más pobres ha radicado hasta ahora en el desconocimiento de qué se hace en la Universidad española en esta materia. El primer paso para acabar con esta carencia lo ha dado el equipo dirigido por los profesores Koldo Unceta, de la UPV, y Eduardo Ramos, de la Universidad de Córdoba. Ambos han elaborado la primera tipología de las actividades de cooperación al desarrollo en las universidades españolas. "Para hacer una política que afecte a la cooperación universitaria, primero hay que saber qué se hace. Éste ha sido, aunque de forma incompleta todavía, nuestro cometido", explicaron los autores.

Unceta y Ramos han recabado de manera exhaustiva información en cerca de 50 universidades del país que les ha permitido elaborar una base de datos con 4.500 acciones de cooperación registradas y estructuradas en diferentes apartados. La distribución ha sido la siguiente: asignaturas de grado, prácticas obligatorias, proyectos fin de carrera, postgrados, cursos de doctorado, tesis doctorales, proyectos de investigación, fortalecimiento de universidades y centros de países receptores, actividades de sensibilización y otros proyectos.

La publicación, auspiciada por la AECI, de esta labor y el compromiso de creación de un futuro Observatorio de la Cooperación Universitaria al Desarrollo se han convertido, de hecho, en dos de los grandes logros de esta reunión, tal y como ha afirmado Clara Murguialday, la responsable de la Oficina de Cooperación al Desarrollo de la UPV, organizadora de las Jornadas. "Será una herramienta muy útil que permitirá tener información actualizada de todo lo que se hace en este campo en España", resaltó.

El esfuerzo del equipo de Unceta y Ramos ha permitido comprobar que, en líneas generales, la organización de las universidades españolas en este campo es "un desastre", en palabras de Ramos, y que no existe promoción dentro de la propia institución del esfuerzo de profesores e investigadores. "Hay que sacar a la universidad del agujero de ausencia de reconocimiento de la actividad de cooperación de sus miembros. Es vergonzante que no se contabilice como actividad docente y profesional", criticó.

Si se desea cambiar esta realidad y conseguir transformar el desconocimiento de las administraciones y de la sociedad misma sobre el trabajo de la Universidad en el campo de la cooperación, Unceta y Ramos, al igual que la mayoría de los participantes en las Jornadas, creen necesarias la adopción de varias medidas. Entre ellas sobresalen un mejor aprovechamiento de las sinergias que ofrece la institución universitaria; una mayor implicación en el trabajo de cooperación no sólo de profesores, también de estudiantes y de personal de administración y servicios; una relación más estrecha con otros agentes externos y, por último, una mayor adecuación con instrumentos de ayuda de las administraciones públicas (subvenciones, becas y proyectos).

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 05 de diciembre de 2005.

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