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La Generalitat deroga el decreto contra la sequía tras la crecida de los pantanos

Las reservas se sitúan en el 47%, lejos del 63% de noviembre de 2004

El decreto de medidas excepcionales contra la sequía aprobado por la Generalitat deja de tener vigencia hoy. Las lluvias de noviembre han hecho aumentar el nivel de los pantanos del sistema Ter-Llobregat por encima del 40%, cifra que los sitúa dentro de la normalidad. Los 331 hectómetros cúbicos que contienen las cuencas internas -cien menos que el año pasado por estas fechas- garantizan agua hasta abril.

Más del 70% de la población catalana se abastece de los embalses del Ter y del Llobregat. Hasta hace unos días, las reservas en los pantanos de estos dos ríos eran inferiores a 240 hectómetros cúbicos. Esta cifra marca el umbral de normalidad, por lo que debía mantenerse la situación de excepción. Pero las precipitaciones de noviembre, sumadas a las abundantes de octubre, han aumentado las reservas en 98 hectómetros cúbicos.

Según explicó en rueda de prensa el director de la Agencia Catalana del Agua (ACA), Jaume Solà, hoy se publicará un "edicto de normalidad" que implica la derogación automática del decreto contra la sequía. Con las reservas actuales, de 331 hectómetros cúbicos (el 47% de la capacidad total), el Gobierno catalán no implantará medidas restrictivas hasta por lo menos el mes de abril. Y eso aun en el caso de que en las próximas semanas no caiga ni una sola gota de lluvia.

Pero "no hay que lanzar las campanas al vuelo", manifestó el consejero de Medio Ambiente, Salvador Milà (ICV), que quiso estar presente junto a Solà para informar de que la sequía ya es historia. Milà aseguró que, si regresa el fantasma de la escasez, "la situación será más difícil de afrontar que el año pasado". El 1 de diciembre de 2004, las cuencas internas catalanas disponían de 436 hectómetros cúbicos (el 63% de la capacidad), con lo cual el margen para contener las restricciones era mayor.

Reducción del consumo

Milà alabó los buenos resultados que, a su juicio, ha tenido la aplicación del decreto. El consejero aplaudió la creación de una red de control hidrológico que "permitirá reaccionar mejor y conocer los embalses", subrayó. Según Milà, la normativa ha servido para "demostrar" que es posible concienciar al ciudadano y "conseguir fácilmente reducciones del consumo". Los datos difundidos por la ACA apuntan a una disminución de entre el 5% y el 6% de media en consumo doméstico, agrícola e industrial durante el periodo de vigencia de la norma.

El consejero señaló que el decreto "ha roto los tabúes" respecto a la utilización de aguas residuales para uso agrícola. El director de la agencia añadió que, fuera de una situación de emergencia, el uso de este tipo de agua topa con "obstáculos". "No se puede discriminar el agua por su origen, sino en función de su análisis", dijo Solà, que abogó por una nueva normativa que permita aprovechar las aguas residuales.

Tanto el consejero como el director de la ACA coincidieron en la necesidad de impulsar un plan de gestión de sequías. El objetivo es disponer de una herramienta "para incidir en las situaciones de riesgo, y no sólo en las de crisis", apuntó Solà. Milà se comprometió a "acelerar" el proyecto para que sea aprobado en primavera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de diciembre de 2005