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Guerra dice que los líderes de la transición eran mejores que los de ahora

El socialista Alfonso Guerra y el nacionalista catalán, Miquel Roca, abogaron ayer por el acuerdo y el pacto en el proceso de reformas estatutarias que hay en marcha, igual que ocurrió en la transición. Sin embargo, al político sevillano ese objetivo de negociación se le antoja "más difícil" en la actualidad porque "los primera espadas de los partidos, del Parlamento de entonces, eran mejores que los primeros espadas de ahora".

Además de la crítica explícita a la capacidad de los líderes actuales de los partidos para conducir con éxito las reformas estatutarias, Guerra avivó la polémica con Miquel Roca cuando en su exposición afirmó que los dos principales partidos de la transición -UCD y PSOE- "cedieron ante los nacionalismos periféricos y otorgaron al País Vasco y Cataluña unos Estatutos muy generosos".

Roca, que hiló una intervención llena de chispa y conciliadora, saltó como un resorte cuando se abrió el turno de preguntas: "¡Hombre! Esto, en términos de la institucionalización de la generosidad, no existe. ¡No es generosidad es un derecho!", afirmó con un punto de enfado que inmediatamente rectificó: "No merece la pena pelearse por una cosa que deberíamos ser capaces de resolver".

Ambos políticos abrieron las jornadas Ideas sobre España dirigidas por José Rodríguez de la Borbolla en el Ateneo de Sevilla. De las palabras de Roca -que se quejó de que lo invitan a hablar de la transición "hasta en Moscú" mientras en España "casi" tiene que borrar de su currículo el ser uno de los redactores de la Constitución- se deducen que para él los retos que tiene que afrontar el país no pasa por las reformas constitucionales y de los Estatutos. A su juicio, los grandes objetivos son, por este orden, la formación educativa, las inversiones en I+D y "la integración digna de los inmigrantes".

Roca afirmó que con "cordura" esta situación se puede arreglar y abogó porque "alguien" cierre el circuito de la crispación. "España es una realidad poliédrica. Lo inteligente es saber cómo podemos aprovechar los mecanismos de la democracia para el acuerdo. Pactemos y debatamos".

En esa línea se manifestó el presidente de la Comisión Constitucional del Congreso, que confió en que "el sentido común triunfe sobre la locura y la injuria intelectual". No obstante, Alfonso Guerra se posicionó claramente en contra de algunos de los contenidos de la proposición de ley del Estatuto catalán como el establecer competencias que la Constitución reserva al Estado, la bilateralidad en las negociaciones o la denominación. "España es el único lugar donde llevamos 500 años preguntándonos quiénes somos", dijo el diputado andaluz. "Si es un problema que como mínimo dura desde hace 500 años lo inteligente es reconocer que existe. Que debe haber algún problemilla", replicó el catalán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de noviembre de 2005