La afluencia de inmigrantes transforma la fisonomía urbana
Los expertos exigen medidas para evitar la formación de guetos
Las ciudades valencianas han cambiado de cara en los últimos años debido a la gran afluencia de inmigrantes. Según el Instituto Nacional de Estadística, el año pasado llegaron a la Comunidad Valenciana alrededor de 100.000, que igual que sus antecesores han ido acomodándose en Valencia, Alicante y Castellón iniciando un proceso que otras ciudades de Europa ya han vivido y no con buenos resultados debido a la imprevisión política. Los expertos piden que se trabaje basándose en esa experiencia.
Los principales núcleos urbanos valencianos no tienen, por ahora, guetos como los que se han desarrollado en muchas ciudades de Francia con trágicas consecuencias. Y ello, pese a la notable concentración de emigrantes y de algunos episodios de tensión localizados en algunos barrios de Alicante y pueblos de su provincia. Sin embargo, los especialistas en fenómenos migratorios recomiendan que "no hay que dormirse" puesto que el proceso de formación de guetos sigue siempre el mismo patrón. En Alicante, todas las dinámicas apuntan a que tiene una concentración "muy fuerte" de inmigrantes y, por consiguiente, una "falta de distribución homogénea". Valencia, por el contrario, al contar con una multiplicidad de zonas con viviendas modestas, tiene una distribución de inmigrantes relativamente extendida, aunque su barrio con más extranjeros, Russafa, tiene una convivencia "pacífica, pero distante". Castellón tampoco plantea problemas, pero los expertos coinciden en que estamos al principio del proceso y que es el momento de aprovechar las experiencias de países vecinos para no caer en sus errores.


























































