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Reportaje:

Unos aviones secretos demasiado visibles

La fotografía de un Boeing en el aeropuerto de Palma fue clave para vincularlo con el secuestro de un alemán en Macedonia

Entre un millón de fotos de aviones de una página de Internet, Hans Koberstein, periodista de la televisión alemana ZDF localizó por su matrícula, N313P, una imagen de un Boeing 737 en el aeropuerto de Palma de Mallorca. Era el 26 de enero de 2005 cuando Koberstein ató un cabo clave en un escándalo internacional de largo recorrido que estos días ha tomado gran relieve. Se supone que el aparato fue uno de los usados por la CIA en operaciones secretas para secuestros, tortura y traslado clandestino de detenidos por terrorismo: los chárter de las extraordinary renditions, (las entregas extraordinarias) en la lucha global de EE UU contra el terror.

El autor de la foto del Boeing es Josep Manchado, un spotter, (aficionado a la aviación que con frecuencia se dedican a fotografiar aviones). En Palma capta el rastro de todas las novedades en el ingente tráfico aéreo, 1.000 aviones cada día en verano. Busca identificar nuevos modelos, cambios de matrículas y decorados en los fuselajes. Una gran biblioteca en la Red con fotos de autores de todo el mundo radica en http://www.airliners.net.

"Ante el e-mail de Alemania descubriendo al Boeing de la CIA", recuerda Manchado, "al principio fui escéptico y desconfié. De la ZDF me comunicaron, dudando: 'Tenemos a un hombre que asegura haber sido raptado en este avión".

El testigo acusador era el ciudadano alemán, Khaled El Masri, supuestamente secuestrado por error en Macedonia y torturado durante cinco meses en Afganistán. "Parecía una historia rocambolesca. Antes de ceder la foto y detallarla, recelé. Desde la televisión alemana insistían en que les diera mi teléfono para que habláramos directamente. La CIA estaba de por medio. Estuve nervioso varios días", confiesa Manchado.

La peripecia de Khaled comenzó cuando el N313P despegó de Mallorca, el 23 de enero de 2004, hacia Macedonia, presuntamente para secuestrarle. Aquel día Manchado retrató el avión -que venía de Argel- estacionado en la pista, con su escalera. La víctima que acusa a la CIA memorizó, con los ojos vendados, el número de peldaños que pisó hasta llegar a la cabina del avión. Evocó el dato en el documental que, el 1 de febrero de 2005, le dedicó la ZDF y en el que se mostró la imagen del Boeing en Palma.

Rehusar el contacto

Con Khaled aún preso, en abril de 2004, la fotografía del avión exhibida en Internet motivó el interés por parte de una televisión de Suecia que seguía las acciones de la CIA. Un norteamericano con dirección oculta pretendió lograr las señas de Manchado, su teléfono, identificación laboral y bancaria. Él rehusó el contacto.

El Boeing bajo sospecha fue camuflado como un exclusivo avión privado para ejecutivos de negocios. Regresó a Palma varias veces y fue retratado en el aeropuerto la ciudad. El día después del 11-M de 2004, otro spotter, Toni Marimón lo cazó al despegar. "No tenía demasiado interés, pero me surgió delante mientras esperaba a otro aparato, y lo capté. Al comunicarme lo de la CIA me pareció ciencia ficción", recuerda.

La biografía en imágenes de este Boeing recoge su presencia en otros aeropuertos: Malta, Ginebra, Oporto. Al ser identificado públicamente por sus misiones, cambió de propiedad y matrícula.

Los pilotos y pasajeros de los aviones espías -con pasaporte diplomático- elegían Mallorca para sus escalas de espera y relax, posiblemente por su tradición turística. Se alojaban en dos hoteles de lujo, ocio y golf y, después, emprendían ruta hacia países que se tortura para obtener confesiones. Efectuaron viajes a Libia, Irak, Afganistán, Argelia, Macedonia, Yibuti, y, en ocasiones, hicieron traslados de detenidos a la base de Guantánamo, Cuba.

Más de una decena de presuntos vuelos de la CIA fueron registrados en Palma en un año. El Gobierno reconoció a EL PAÍS que en 2004 se efectuaron un total de 138 escalas de aviones oficiales de EE UU en el aeropuerto palmesano, según datos del Comité Permanente Hispano-Americano. Excepto algunos cazas de combate y cargueros, la mayoría eran aviones privados que operaban bajo el flete de agencias gubernamentales. En 2002, tras el 11-S, Palma tuvo 373 vuelos amparados por gobierno norteamericano. La suma de los últimos siete años es de 1.682 escalas.

La tormenta actual en España sobre el asunto de los vuelos de la CIA tiene eco y precedentes en otros países de la UE. Hay investigaciones avanzadas en Italia, donde la fiscalía ha pedido la extradición de 22 agentes secretos. En Alemania está abierto el procedimiento de la fiscalía sobre el secuestro de El Masri.

La conexión balear fue indagada prolijamente por el Diario de Mallorca, desde el 12 de marzo de 2005. "La CIA usa Mallorca como base para sus secuestros por avión", tituló. Con los recortes, un particular denunció el asunto a la fiscalía.

De Europa a Guantánamo

Antes, el 28 de febrero de 2005 la revista Newsweek y, el 6 de marzo, la cadena estadounidense CBS en su programa 60 minutes, desvelaron el operativo de los aviones secretos de la CIA. En la investigación del semanario aparecía la imagen del Boeing cuestionado y la isla de Mallorca estaba señalada en el vértice de las idas y venidas de las rutas de aviones, entre Guantánamo, puntos periféricos de Europa y países norteafricanos.

Los casos de cuatro árabes secuestrados en Europa fueron desgranados en EL PAÍS, el 15 de marzo de 2005, se anotó que Alemania, Suecia e Italia investigaban ya el presunto papel de la CIA en las desapariciones y se citó el uso de aviones tapadera dichos secuestros. El periódico The New York Times rastreó los vuelos sin control judicial, las torturas y las cárceles secretas.

"Se sabe absolutamente todo lo que pasó, pero no se pudo aclarar nada delictivo", dijo el fiscal jefe de Baleares, Bartolomé Barceló, tras interrogar al personal que limpió los aviones que hicieron escala en Palma. No percibió elementos indicativos de que fueran prisiones volantes.

La culpa de los fotógrafos

En marzo de 2005, la Fiscalía encargó a la Guardia Civil que indagara el asunto de las estancias de los aparatos norteamericanos. El fiscal archivó en dos meses el asunto en el ya que no se apreció "nada extraño ni sospechoso" y no detectó "ninguna actividad delictiva" en las decenas de viajeros, la mayoría domiciliados cerca de la sede de la central de la CIA.

Con citas de crónicas de diarios, los planes de vuelo y las fotos de marras, dos grupos de profesionales y letrados de Palma presentaron una querella y una denuncia, por delitos de secuestro, detención ilegal y de torturas de supuestos terroristas, hechos perseguibles por la jurisdicción penal española. El juzgado de Palma se inhibirá a favor de la Audiencia Nacional.

El revuelo actual sobre las escalas en Mallorca de estos aparatos y las operaciones de la CIA emergió con el apoyo de la rutinaria pasión de unos particulares que retratan aviones igual que los entomólogos cazan mariposas. "En un artículo en Newsweek se nos culpó de todo a los spotters por poner en peligro la seguridad nacional con nuestras fotos de aviones", resume Josep Manchado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de noviembre de 2005

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