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El despliegue de los Mossos en Barcelona se inicia en ausencia de policía y Guardia Civil

Los agentes de la policía autonómica son los únicos que patrullan desde ayer la capital catalana

Los Mossos d'Esquadra iniciaron ayer con polémica su despliegue en la ciudad de Barcelona en sustitución del Cuerpo Nacional de Policía (CNP). Ningún mando de este cuerpo ni de la Guardia Civil asistió al acto oficial celebrado en la sede de la policía autonómica y que presidió el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall. Tampoco acudió el delegado del Gobierno en Cataluña, Joan Rangel, que, al igual que los mandos policiales, había sido invitado al acto apenas 24 horas antes, en pleno puente de Todos los Santos. La consejera de Interior, Montserrat Tura, restó importancia a las ausencias.

Las ausencias del jefe superior de Policía de Cataluña, José Irineo López, y del general de la VII zona de la Guardia Civil, Antonio Carrascosa, no fueron la única polémica del día. Hasta que no pasaba un minuto de las cero horas de ayer, la hora oficial del despliegue, los agentes de la policía autonómica tampoco pudieron entrar en tres de las comisarías de Barcelona que hasta entonces ocupaba el Cuerpo Nacional de Policía (CNP) y que fueron compradas al Ministerio del Interior por 14 millones de euros. Las reticencias de sus colegas causaron un profundo malestar en la policía autonómica, expresado únicamente en privado.

El acto institucional para oficializar el despliegue en Barcelona de los Mossos d'Esquadra se celebró en la sede de la Región Policial Metropolitana de Barcelona, en el barrio de Les Corts de la capital catalana. Consistió en un breve recorrido por las instalaciones y un discurso protocolario de Pasqual Maragall, en el que animó a los agentes a prestar un buen servicio para garantizar el ejercicio de las libertades ciudadanas. También intervino el alcalde de Barcelona, Joan Clos.

Entre los presentes figuraba el fiscal jefe de Cataluña, José María Mena, quien también había sido invitado el lunes, al igual que los ex consejeros de Interior en la época de CiU Núria de Gispert y Xavier Pomès.

Incomodidad

La consejera Montserrat Tura justificó a los ausentes asegurando que algunos de ellos tenían compromisos familiares y restó importancia al hecho. "Con la seguridad no se hace política y, menos, partidismo", afirmó, si bien añadió que entendía "perfectamente que alguien se sienta incómodo en el proceso de despliegue", en alusión a los mandos de la policía y de la Guardia Civil. La titular de Interior, elogió a la policía, recordando que durante el último año, en el que los Mossos d'Esquadra han patrullado conjuntamente con ellos por Barcelona, su actitud fue "no sólo leal ni afable", sino que facilitaron que la policía de la Generalitat elaborase unas bases de datos muy completas.

"No digo esto por quedar bien. Yo entiendo que el CNP no considere el día de hoy una fiesta, pero su profesionalidad es indudable", dijo la titular de Interior. "Más allá de la psicología colectiva de cada cuerpo, nunca se pondrá en peligro la seguridad", añadió la consejera, cuya ausencia en la última festividad de la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil, causó profundo malestar en ese cuerpo. Un hecho que se añade a las frías relaciones que siempre ha mantenido la consejera con el delegado del Gobierno en Cataluña, Joan Rangel, pese a militar ambos en el PSC.

Al margen de polémicas, el despliegue de los Mossos d'Esquadra supondrá un aumento de los efectivos policiales en la ciudad de Barcelona, pues se pasará de 1.600 agentes que tenía el Cuerpo Nacional de Policía a 2.614 que desplegarán los Mossos d'Esquadra, al margen de las brigadas especializadas.

En la comisaría de Les Corts, que es también la sede del cuerpo en Barcelona, todavía trabajaban ayer los servicios de limpieza, y la consejera Tura se felicitó de que el despliegue, cuya fecha se conocía hace más de dos años, haya coincidido con un puente y con la ausencia de miles de ciudadanos de sus domicilios, para facilitar el rodaje progresivo de los agentes.

Los Mossos d'Esquadra utilizarán la división administrativa de Barcelona en 10 distritos y en cada uno de ellos habrá una comisaría, aunque ahora funcionan seis: las tres que compraron al ministerio y otras tres de nueva construcción. Dentro de un año se inaugurarán dos más y para mediados del 2007 se completarán las dos últimas.

El Cuerpo Nacional de Policía, al igual que la Guardia Civil, seguirán manteniendo amplias competencias marcadas por la Ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Entre ellas, la investigación de redes de tráfico de estupefacientes, delitos tecnológicos y tramas de blanqueo de capitales, aunque si el ámbito territorial de éstos es el de Cataluña esa función también corresponderá a la policía autonómica.

En esos casos, el juez decidirá cuál es el cuerpo policial competente. La lucha antiterrorista es otra de las competencias exclusivas del CNP y la Guardia Civil, así como la expedición del documento nacional de identidad y el pasaporte, el control de explosivos o la lucha contra el contrabando y el fraude fiscal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de noviembre de 2005