Entrevista:DARÍO URZAY | Artista

"Hay deportistas de élite que quieren que colabore con ellos"

Darío Urzay (Bilbao, 1958) ha recibido en tres semanas dos reconocimientos muy diferentes: el segundo premio de la II Bienal Internacional de Arte de Pekín y el Premio Nacional de Arte Gráfico por el trabajo desarrollado en el último año; entre otras obras, la camiseta que realizó para el Athletic Club de Bilbao.

Pregunta. ¿Cómo fue la experiencia de la Bienal de Pekín? Entre los premiados había artistas europeos de prestigio internacional [Anselm Kiefer, Tony Cragg y Gerhard Richter, entre otros].

Respuesta. Fui por invitación de la bienal. No sabía que había premios, mi sorpresa fue mayúscula. Yo creo que China quiere abrirse al exterior y el arte es una manera de atraer a gente de otros países y conseguir que esos países se hagan eco de la bienal.

"Se verá que otros utilizarán cosas similares a la camiseta que hice para el Athletic, porque el espectro de lo aceptable se ha ensanchado"
"No voy a intensificar mi dedicación a la obra gráfica. Para mí, tiene el mismo valor que cualquier pieza realizada con otra técnica"

P. El Premio Nacional de Arte Gráfico es muy distinto.

R. Sí, es un premio por nominación de un jurado de expertos. Yo estaba seleccionado en dos categorías, por la innovación y por la trayectoria reciente. Finalmente, me han concedido éste último.

P. ¿Qué le parece que el jurado haya valorado "la ruptura de los ámbitos convencionales de consumo de la imagen gráfica"?

R. El acta del jurado especifica la aportación al territorio de lo deportivo y haber sacado la obra gráfica a otros soportes, fuera de su cauce habitual. En el caso de la camiseta del Athletic se hizo una edición ilimitada, en principio, aunque luego se quedó en limitada, pero numerada. Los trabajos que he hecho para [la triatleta] Virginia Berasategi son de momento prototipos, pero pueden ser seriados. Ya ha corrido con distintas cosas que le he hecho. Virginia no tiene patrocinadores, excepto para las bicicletas, y yo le apoyo con mis beneficios por las ventas de la camiseta del Athletic.

P. ¿Cómo se cruzó el trabajo de artista con el deporte?

R. En el fondo es muy similar a hacer un cuadro. Tú ves una prenda construida, pero cuando la ves plana, con todo el patronaje, es como un recortable. Es algo gráfico sobre un soporte bidimensional. No es tan distinto a otra obra, aunque como signo funciona de otra manera. Sale a la calle, lo puede llevar la gente en un terreno de juego, entran otras connotaciones: lo perceptivo, lo sociológico y lo psicológico.

P. Es sorprendente que haya trabajado para Berasategi después de que el proyecto de la camiseta del Athletic se frustrara.

R. Fue frustrado por no utilizarse para lo que estaba hecho, pero todavía no se han dado cuenta de lo que perdieron. La idea es buena, no es habitual que un artista se meta en ese terreno. Un artista, no un diseñador, que trabaja con una idea rompedora, que abría algo nuevo. Con el tiempo se verá que otros utilizarán cosas similares, porque el espectro de lo aceptable se ha ensanchado. Hace unos días Marca publicó una doble página con los posibles diseños de camisetas para varias selecciones, que habían encargado a cinco diseñadores. Los referentes eran lo que yo hice para el Athletic y una camiseta de Camerún, que también fue polémica. Si esto se encarga hace tres años, probablemente, habría sido algo más vinculado al fútbol. El arte siempre ha hecho que se abran los límites de la experiencia.

P. ¿Y cómo se relacionan esos trabajos con el resto de su obra?

R. Para mí se ha abierto un territorio nuevo. De hacer una obra gráfica que esté colocada sobre una pared a hacerla para un organismo vivo, cambia las cosas.

P. ¿En qué?

R. Es curioso como actúa sobre la percepción. De lejos es distinto que de cerca. Es una forma de trabajar diferente, con algo que va a estar en movimiento. La camiseta del Athletic y el equipo de Virginia se verán en la exposición de los premios de Arte Gráfico el próximo mes de enero.

P. La camiseta también está en la colección del Artium ¿Ha saltado la barrera del gran arte?

R. Y estuvo en una exposición en Figueres y, posteriormente, doné el prototipo al Museo del Ampurdán. Entra en otro territorio. Ha pasado de ser maldita a, probablemente, convertirse con los años en objeto de culto. El tiempo juega a su favor.

P. ¿Va a intensificar su dedicación a la obra gráfica?

R. No. Para mí tiene el mismo valor que cualquier pieza realizada con otra técnica. Pero tengo más proyectos: voy a trabajar con dos escaladores de élite, a quienes les interesa un artista que se relaciona con el deporte. Están abiertos a lo que sea, porque ellos también están por una nueva manera de escalar. Ahora empiezan a salir deportistas que quieren que colabore con ellos. Son deportistas de élite, no tan mediáticos como el fútbol.

P. ¿Para crear camisetas?

R. Lo que sea. Puede dar mucho juego: un documental, un vídeo, ir vestidos de determinada manera. Pero siempre estará ahí el referente de que surgió con la camiseta del Athletic. Ha abierto un nuevo campo, imparable. Quiero situarlo, como hago siempre, en el límite: ¿es deporte o no lo es?

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 23 de octubre de 2005.

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