El presidente del CES vuelve a cuestionar la utilidad y continuidad del organismo

Considera insostenible gastar dos millones de euros para hacer un solo informe al añoEn la memoria socioeconómica de 2004 critica la subida del 16% de la vivienda libre

El presidente del Consejo Económico y Social vasco (CES), Antxon Lafont, cuestionó ayer la utilidad y continuidad de este organismo con el actual sistema de funcionamiento, el único de España en que los grupos que lo integran tienen derecho de veto. En su opinión, "es imposible seguir trabajando así", porque los resultados, sostiene, no justifican en absoluto el gasto anual de la institución, que ronda los dos millones de euros.

En lo que va de año, el CES sólo ha aprobado un dictamen de los tres que le habían sido solicitados. Los otros dos han sido vetados por sus miembros.

El CES es un órgano consultivo del Gobierno y del Parlamento, en el que están representados, en tres grupos, la patronal, los sindicatos y diversos organismos -desde la Universidad hasta los comerciantes-. Si uno de los grupos veta una propuesta o resolución, todo el informe queda bloqueado, sin que los discrepantes con esta postura puedan remitir sus puntos de vista a quien ha solicitado la consulta al CES. El veto se plantea sobre todo en el grupo sindical. "Esto bloquea el sistema completamente", criticó ayer Lafont, un empresario que rechazó la remuneración que acompañaba a la presidencia del CES, porque quería, dijo, hacer una aportación desinteresada al diálogo social en Euskadi. "Si no puedo trabajar para el país, no tiene ningún sentido que siga aquí", recalcó ayer.

Lafont ya cuestionó la utilidad del CES el pasado febrero, apenas unos días después de ser nombrado a propuesta de los sindicatos ELA y LAB. No obstante, se define como un hombre "peligrosamente optimista" y espera celebrar su primer aniversario con cambios en el sistema de veto. "No se trata de suprimirlo, sino de cambiarlo para que el CES sea útil y fructífero", explicó durante la presentación de la Memoria Socioeconómica del País Vasco de 2004. El presidente ha terminado ya una primera ronda de contactos con los consejeros, y ahora va a abrir una segunda con los grupos. UGT y CC OO se muestran abiertamente partidarios de suprimir el veto."El consejo es para aconsejar, no para vetar", declaró ayer su presidente, y propuso a todos sus miembros una reflexión. "Creo que hay que hay que dejar un poco de lado algunas aspiraciones, no doctrinales, pero sí operativas, y concluir que podemos hacer algo más que bloquear el sistema completamente". Lafont, que fue presidente de la Cámara de Comercio de Bayona, se mostró en febrero muy dolido también por la cantidad de trabajo que realizan los economistas del CES y que no ve la luz por los vetos.

Aunque confía en poder hacer cambios, sugirió que el actual sistema quizás conviene a quienes estratégicamente mantienen dormido el diálogo social y en esta situación se muestran mucho más cómodos. De entre los miembros consultados individualmente "hay una mayoría que está a favor de la supresión del veto, pero cuando se reúnen en grupos el comportamiento cambia", dijo.

En cualquier caso, una modificación en el sistema de votación del CES debería ser aprobado en el Parlamento.

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En lo que va de año, el Consejo ha recibido por parte del Gobierno tres solicitudes de informe. Dos de ellas han sido rehusadas por considerar que son competencia del Consejo de Relaciones Laborales (CRL). El único dictamen que ha conseguido emitir es para la modificación del decreto de apoyo a la cultura emprendedora y a la creación de empresas. En 2004 la situación fue exactamente igual, ya que el CES sólo aprobó un informe de los siete solicitados, el referido al plan para incorporar los discapacitados al mercado laboral. En estos dos años, por lo tanto, únicamente ha emitido dos de los diez informes encargados por el Gobierno o el Parlamento vascos..

En la Memoria sobre la Situación Socioeconómica, el CES destaca que Euskadi creció el año pasado un 3%, medio punto por encima de 2003, y 1,2 puntos por encima de la media europea, aunque por debajo de los países emergentes de Asia y el Pacífico o de EE UU. En su explicación, Lafont describió la buena marcha del sector exterior, que tuvo una aportación positiva al PIB después de tres años de datos negativos.

Oferta de viviendas

El presidente del CES, que compareció junto a la responsable de estudios y proyectos del organismo, Arantza Unzurrunzaga, precisó que el sector exterior contribuyó con dos décimas al crecimiento conómico. Las exportaciones experimentaron un incremento del 9% frente al 1% de 2003, mientras que las importaciones crecieron un 8,3%, frente al 1,3% del año anterior. Este dinamismo del marcado exterior tuvo también reflejo en la captación de inversión extranjera. Después de tres años de parálisis total, la inversión bruta se multiplicó por siete en 2004.

El CES constata en su memoria la insuficiente oferta de viviendas en alquiler y el bajón del 33,2% en la edificación de vivienda protegida respecto de 2003. Aunque reconoce el esfuerzo del Departamento de Vivienda para la obtención de suelo edificable, advierte de que el precio de los pisos libres se disparó ese año hasta un 16%, cuestionando la efectividad de las actuaciones públicas.

En el área social destaca que en los últimos cinco años la población extranjera legalizada en Euskadi se ha duplicado, hasta un total de 37.150 personas en diciembre del pasado año. Una cifra que habría que completar con los 10.000 inmigrantes que se encuentran en situación irregular.

Por otra parte, el número de perceptores de prestaciones económicas por desempleo en la comunidad se redujo un 5,4% el pasado año, después de cuatro años consecutivos creciendo. Sin embargo, el gasto en pensiones ascendió el pasado ejercicio hasta los 4.569 millones de euros, un 7% más, lo que supone el 9,08% del PIB.

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Sobre la firma

Pedro Gorospe

Corresponsal en el País Vasco cubre la actualidad política, social y económica. Licenciado en Ciencias de la Información por la UPV-EHU, perteneció a las redacciones de la nueva Gaceta del Norte, Deia, Gaur Express y como productor la televisión pública vasca EITB antes de llegar a EL PAÍS. Es autor del libro El inconformismo de Koldo Saratxaga.

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