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Reportaje:LOS MODELOS ESCOLARES EN EL PAÍS VASCO

La escuela vasca revisa sus idiomas

Los modelos lingüísticos no logran un alto nivel de euskera entre los alumnos

La lengua divide el sistema escolar vasco en tres modelos: el castellano, el euskera y el bilingüe. Ninguno consigue el objetivo fijado, manejarse con soltura en lengua vasca y española al acabar la ESO. Se abre paso otra alternativa: dejar que cada colegio diseñe su proyecto lingüístico.

El País Vasco ha reabierto con fuerza el debate sobre la eficacia de los distintos modelos lingüísticos en los que se imparte la enseñanza en las escuelas. Hay un modelo A en el que todos los estudios son en castellano menos la asignatura de euskera; un modelo B con la mitad de las asignaturas en euskera y la otra mitad en castellano, y un modelo D (la letra c no existe en vasco) con todas las asignaturas en euskera salvo la de Lengua Española. Se pretende que todos los alumnos de la comunidad autónoma terminen la enseñanza obligatoria siendo capaces de desenvolverse tanto en euskera como en castellano, pero eso, lógicamente, no se consigue por igual en los tres modelos lingüísticos.

Sólo un 33% de los alumnos de la opción bilingüe aprobó una prueba de euskera

Una de las alternativas a los tres modelos es que cada centro fije su proyecto propio

La consejería de Educación evaluó recientemente el nivel de conocimiento de euskera de los estudiantes a los 16 años, al finalizar la Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Los alumnos del modelo A (castellano) ni siquiera pasaron una primera prueba piloto. El resto, casi 1.200 estudiantes de los modelos bilingües y euskaldun (B y D), se examinaron de euskera siguiendo parámetros europeos, similares a la prueba del First para el inglés. Sólo un 33% de los alumnos de la línea bilingüe y el 68% del modelo euskaldun aprobaron.

A la luz de estos datos, el consejero de Educación, Tontxu Campos, de Eusko Alkartasuna (EA), infiere que las diferencias entre los modelos lingüísticos no influyen en el nivel de conocimiento del castellano, a pesar de que el Gobierno vasco no ha evaluado el dominio que muestran los alumnos en esta lengua. "Aunque algunos piensen que quienes estudian en el modelo A dominan mejor el castellano que los del D, los datos existentes dicen que no, que es independiente el modelo para la capacidad de hablar castellano", zanja el consejero. El problema se suscita pues, según el Departamento de Educación vasco, con el euskera.

En los últimos años, la consejería de Educación ya había desarrollado algunas iniciativas para paliar el déficit en el conocimiento de la lengua vasca, constatado ahora científicamente. El modelo A, mayoritariamente en castellano, se ha reforzado con el estudio en euskera de otras asignaturas y su empleo en las actividades extraescolares. Mientras, algunos colegios de modelo D (euskera) enclavados en municipios donde predomina la lengua vasca han optado por introducir varias materias en castellano para asegurarse de que sus alumnos dominen ambas lenguas.

A la vista de todo ello está calando con fuerza la sustitución del actual sistema de modelos en la enseñanza por un proyecto lingüístico propio de cada centro. El Consejo Escolar de Euskadi, organismo que reúne a todos los agentes sociales de la comunidad educativa, considera que cada colegio conoce mejor que nadie las condiciones sociológicas del entorno en el que se encuentra y los recursos lingüísticos de su alumnado. Se trataría, pues, de definir las prioridades de cada centro, respetando los objetivos contemplados por la Administración para cada una de las lenguas.

El avance de este método no es sencillo, ya que presenta una gran complejidad lingüística, y la organización de las plantillas de funcionarios no sería tampoco una tarea fácil. Y, desde luego, precisaría de un alto grado de consenso entre las fuerzas políticas y sociales. De hecho, el debate sobre los modelos lingüísticos ha estado abierto en los últimos años, pero no ha progresado lo suficiente debido al fuerte calado político que rodea todo lo relacionado con la enseñanza en el País Vasco, donde el idioma es utilizado a menudo de una forma ideológica.

En la actualidad, parece que una amplia representación de la comunidad educativa y de los partidos políticos están de acuerdo en que hay que revisar el sistema escolar sin dejarlo a medias, con una reflexión a fondo. Es el caso del Partido Socialista de Euskadi (PSE), que considera que "ha llegado el momento de introducir un modelo mixto en el que tanto el euskera como el castellano tengan una presencia flexible en la enseñanza" en función de factores como las zonas geográficas, los proyectos curriculares de cada centro, la voluntad de las familias o la lengua materna de los niños.

El consejero de Educación pide, antes que nada, que el debate se centre en un análisis pedagógico "puro", lejos de la discusión política.

La organización educativa por modelos lingüísticos nació en el País Vasco con la Ley de Normalización del Uso del Euskera, aprobada en 1983, que establece la arquitectura sobre la que se ha asentado todo el desarrollo lingüístico en el País Vasco, desde el ritmo de euskaldunización de los funcionarios a los planes de bilingüismo de cualquier administración. Hoy en día no hay prácticamente posibilidad de entrar en la Administración vasca sin tener conocimientos de euskera.

Aquella ley concitó el acuerdo entre el Partido Nacionalista Vasco (PNV), que gobernaba Euskadi en solitario en 1983, y el Partido Socialista de Euskadi, un consenso que se fue deteriorando con el paso de los años y que los actuales responsables de Política Lingüística del Gobierno vasco apuestan ahora por recobrar. Ésa es una premisa fundamental para que la revisión de los modelos se atenga a cuestiones pedagógicas y pueda soslayar estrategias políticas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de octubre de 2005