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Las fuertes lluvias aplazan dos semanas las restricciones de agua previstas por la sequía

Tras las intensas lluvias de estos días, ha aumentado el volumen de agua en los embalses catalanes, que desde el miércoles han ganado 17,8 hectómetros cúbicos. Esta cantidad permitirá aplazar al menos dos semanas las restricciones de agua previstas a causa de la sequía, que debían entrar en vigor a principios de noviembre.

Las abundantes lluvias han incrementado las reservas de los embalses, que hasta ahora se mantenían en porcentajes muy bajos. Según los datos de la Agencia Catalana del Agua (ACA), los pantanos de las cuencas internas alcanzaron ayer el 30,79% de su capacidad. Esta cifra supone un aumento de 2,5 puntos respecto al miércoles, cuando estaban en un alarmante 28,23%. Por tanto, las reservas han aumentado un 9%.

El temporal provoca cuantiosos daños materiales en viviendas y comercios de Sant Antoni de Calonge y de Platja d'Aro

Los bomberos rescatan a los ocupantes de tres vehículos para evitar que fueran arrastrados por la fuerza de las rieras

Los embalses catalanes incrementan sus reservas un 9% y vuelven a situarse por encima del 30%

El mismo miércoles se inició el temporal y el jueves los datos de la ACA revelaron una leve recuperación. Pero hasta ayer no fue manifiesta la repercusión de las lluvias en los pantanos. El crecimiento más espectacular lo experimentaron los embalses del río Ter, sobre todo el de Susqueda, en la comarca de la Selva, que ganó 12 hectómetros cúbicos. El pantano de Sau, uno de los más importantes en cuanto a volumen, aguantó el tipo a pesar de que la Generalitat lo está trasvasando al de Susqueda para mejorar la calidad del agua. El aumento de las reservas también se notó, aunque en menor medida, en la cuenca del Llobregat.

Segundas residencias

La cara negativa del temporal se reveló de nuevo en Girona, donde las lluvias provocaron ayer daños en comercios y viviendas en diversas localidades del Baix Empordà.

Sant Antoni de Calonge y Platja d'Aro se llevaron la peor parte. Alrededor del 60% de los núcleos urbanos de estas localidades sufrieron algún tipo de perjuicio a causa de las lluvias. Mientras que en Platja d'Aro los comercios son los que acumulan más daños, en Calonge hay muchas viviendas y cámpings anegados por el agua. Estos dos municipios, junto con otros de la Costa Brava, estudian pedir la declaración de zona catastrófica una vez evaluados los cuantiosos daños materiales.

La Generalitat mantiene activada la situación 1 del plan de emergencias por inundación (Inuncat) ante la previsión de nuevas lluvias en todo el territorio, en especial en el noreste, donde podrían superar los 100 litros por metro cuadrado en algunos puntos. Sin embargo, ayer las consecuencias de la lluvia fueron menos dramáticas que el jueves, cuando se cobró la vida de cuatro personas: Roser P., de 74 años, que pereció en Calonge; Abdelkaber C., de 52, que murió al atravesar con su coche una riera en Peralada (Alt Empordà), y Charlotte C. y Michel C., de 73 y 74 años, respectivamente, que viajaban juntos en otro vehículo y murieron también en Peralada.

En Sant Feliu de Guíxols, Castell d'Aro, Celrà y Santa Cristina d'Aro, ocho escuelas cerraron por problemas de acceso. El coordinador de emergencias, Santiago Parés, pidió a los propietarios de segundas residencias en la Costa Brava que no se trasladen a ellas este fin de semana.

Los bomberos tuvieron que realizar ayer más de 1.000 salidas, la mayoría para bombear el agua acumulada en bajos comerciales y garajes. Las inundaciones en la calzada obligaron a cortar al tráfico cuatro carreteras de Girona y otras tres del resto del territorio catalán. En los municipios de Cabrera y Argentona (Maresme) y en Sant Quirze del Vallès (Vallès Occidental), bomberos y policías locales tuvieron que rescatar a los pasajeros de tres vehículos que hicieron caso omiso de la prohibición de cruzar rieras y torrentes.La Agencia Catalana del Agua (ACA) ha culminado la primera fase de vaciado del pantano de Sau. Se han trasvasado 25 hectómetros cúbicos de agua al embalse de Susqueda (Selva) y la operación ha permitido comprobar que la calidad del agua de Sau es mejor de lo que se pensaba. Además, el vaciado también permite la oxigenación del agua almacenada en el fondo del pantano y, si los análisis lo avalan, la creación de una reserva de agua con la que no se contaba hasta ahora, informa Eva Clota.

Empieza ahora la segunda fase de la operación, aunque con una atención especial a la situación meteorológica. Si persisten las lluvias, que han comportado que el embalse de Sau tenga el 15% de su capacidad máxima, podría paralizarse el proceso, anunció ayer el Departamento de Medio Ambiente de la Generalitat.

Los trabajos han permitido limpiar de peces no autóctonos el pantano, aunque su pesca ha resultado más compleja de lo esperado. Por el momento se han capturado tres toneladas, entre ellas un ejemplar de siluro de 50 kilos y 1,5 metros de longitud. Se calcula que en el embalse hay unas 400 toneladas de peces condenados a morir.

Por otra parte, la lluvia que cayó ayer al mediodía en la comarca del Garraf originó un apagón en el sistema de control de la estación de Renfe en Vilanova i la Geltrú, lo cual implicó retrasos de unos 20 minutos en los trenes de cercanías que circulaban por esta línea entre Sitges y Barcelona. Tras el apagón de este sistema informático, los responsables de la estación activaron otro similar, pero más lento, por lo que se tuvo que restringir la circulación de trenes por Vilanova entre las 15.00 y las 16.30 horas. A pesar de los problemas, la línea no se tuvo que interrumpir, informa Pere Lobato.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de octubre de 2005