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COYUNTURA AGRARIA ANDALUZA

La seca causa la pérdida del 1,4% de los terrenos de dehesa afectados en Huelva

La enfermedad del encinar es una de las grandes amenazas para la cría del cerdo

La enfermedad de la seca está provocando la muerte de numerosos árboles, sobre todo de encinas y alcornoques, de las dehesas de la provincia de Huelva, Extremadura y Portugal. La enfermedad afecta al suroeste peninsular. En torno a un 80% de la superficie de la dehesa de la provincia de Huelva padece este mal. La seca ha generado la pérdida de 1,4 hectáreas de dehesa por cada 100 afectadas.

Este asunto fue abordado el viernes en el V Encuentro sobre el Porcino Ibérico, organizado por la Caja de Ahorros El Monte, que se ha desarrollado en Aracena. Las jornadas acogieron a expertos españoles y portugueses en la materia, que debatieron sobre los principales problemas que conciernen actualmente al cerdo ibérico.

La seca del encinar constituye una de las grandes amenazas para la industria cárnica, pues afecta directamente a la cría del porcino, que se alimenta de bellota. El presidente de Consorcio Jabugo, Julio Revilla, abundó en este asunto: "La grave sequía que padecemos este año, unida al problema de la seca, está originando dificultades a los ganaderos en zonas del Andévalo y la sierra onubense, y en varios puntos de Portugal y Extremadura". El delegado provincial de Agricultura en Huelva, Juan Manuel López, aseguró que la Junta trabaja en el desarrollo del pacto andaluz de la dehesa y en la elaboración de una ley específica "que contemplará medidas para mantener esta ganadería exquisita".

Por el momento no existe una solución eficaz para esta enfermedad, que está generando un importante daño al ecosistema y a la economía de zonas cuya principal fuente de riqueza reside en la actividad ganadera derivada del cerdo ibérico, como el Andévalo y la sierra onubense. Las investigaciones sobre la seca se desarrollan en las Universidades de Córdoba y Huelva.

Uno de los causantes del mal es el hongo Phytophtora cinnamommi, que se encuentra en el suelo y afecta al árbol desde las raíces, provocándole la seca y su posterior muerte. La climatología adversa, con periodos largos de sequía, como el actual, influye decisivamente en los procesos de seca. Francisco Vázquez, representante en las jornadas de la Junta de Extremadura, destacó en su ponencia que la seca de encinas "es un efecto más del cambio climático en el que está sumido el planeta". Y desgranó algunas claves para combatir la enfermedad: "La poda bien realizada debe considerarse un factor de predisposición del segundo o tercer orden entre los elementos que incitan a la fragilidad y falta de vigor en los árboles de la dehesa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de octubre de 2005