ESTRENO | 'Aupa Etxebeste!'

Sátira vasca contra la vanidad

Telmo Esnal y Asier Altuna se mofan del provincianismo en 'Aupa Etxebeste!', filme rodado íntegramente en euskera y distinguido con el Premio de la Juventud en San Sebastián

Como todos los años, la familia Etxebeste hace los preparativos para veranear en Marbella. Horas antes de la partida, el patriarca del clan recibe una penosa noticia: la Seguridad Social ha embargado su cuenta bancaria. El problema es que todo el pueblo sabe que se van. Presionado por un ambiente provinciano, el pobre hombre teme convertirse en el hazmerreír de toda la comarca si se vocea su bancarrota. Para evitarlo, los Etxebeste embuten el equipaje en el maletero y se meten en el coche rumbo a la playa. Es un gesto puramente teatral, porque regresan a su casa de madrugada para pasar encerrados allí las vacaciones, única manera que se les ocurre de salvar las apariencias y esquivar el qué dirán de los chafarderos del pueblo, especialmente de su viperina vecina Axun.

Luis Tosar y Guillermo Toledo, en el papel de ladrones, aparecen en un pequeño 'cameo'
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En ningún lado como en casa

Con esta premisa disparatada arranca la comedia satírica Aupa Etxebeste!, primer largometraje de Telmo Esnal y Asier Altuna. La película, rodada íntegramente en vasco, tuvo una excelente acogida en el pasado Festival de San Sebastián, certamen en el que recibió el Premio de la Juventud. Los actores Ramón Agirre, Elena Irureta, Paco Sagarzazu e Iban Garate interpretan a la familia protagonista del filme, que cuenta además con la colaboración especial de Luis Tosar y Guillermo Toledo en el papel de cacos. "Queríamos hacer una crítica al consumismo. Vivimos siempre con el ansia de poseer cosas, sin darnos cuenta de lo que nos rodea y sin reparar en lo que ya tenemos", explicó ayer Esnal en la presentación del largometraje.

Sagarzazu, Agirre y Garete dan vida a tres generaciones de una misma familia burguesa: el abuelo Luziano, el atolondrado Patricio y el hijo rebelde que abandona secretamente sus estudios de empresariales para dedicarse a tocar el bombardino. El iracundo Luziano fundó años atrás un taller textil del que no se quiere desprender por orgullo de casta, aunque se haya quedado obsoleto. "Nuestra intención era mostrar cómo ven el trabajo tres generaciones distintas. El abuelo funda la empresa, el hijo dilapida la fortuna con caprichos y el nieto tiene otros intereses. Es algo muy común en el País Vasco, donde todavía pesa mucho la tradición familiar, sobre todo en los pueblos. Mucha gente se convierte en esclava del trabajo sin plantearse nada", apuntó Esnal.

El encierro será al final más beneficioso de lo previsto, porque la familia descubre que apenas sabían nada los unos de los otros, pese a vivir bajo el mismo techo. En medio de una gran ficción, acaba asomando la verdad. Irureta aseguró que la trama no es tan descabellada como parece. "Hay muchos pueblos de nuevos ricos que sólo saben aparentar. Conozco a unas cuantas personas de este tipo, llenos de pulseras de plástico y falsos bronceados. El guión no me pareció una comedia, sino un auténtico drama", dijo la actriz. "La vanidad persiste en muchos lugares pequeños en los que todos se conocen. Por eso hay gente que se pone la careta", apuntó Altuna.

La farsa de los Etxebeste -con tintes cómicos propios de Buñuel, Berlanga o Ferrari- provoca situaciones hilarantes. Por ejemplo, la madre de la saga había vaciado la nevera y no tienen nada para comer. De ahí que se dediquen a cazar palomas y algún que otro gato del vecindario. Igual de surrealista es la candidatura a la alcaldía del villorrio de Patricio Etxebeste. Un amigo hiperactivo promueve su campaña política, cuyo eslogan da título al largometraje.

En apenas una semana de exhibición en el País Vasco, la película se ha convertido ya en un hito local. Hacía muchos años que no se rodaba un filme escrito enteramente en euskera. "Creemos que el último fue Kareletik, de Andu Lertxundi, que en castellano se tradujo con el título de Por la borda. Es una película de hace más de diez años", recordó Esnal. Los directores, curtidos en el mundo del cortometraje, reconocieron que fue difícil sacar adelante el proyecto. "Teníamos todo en contra. Finalmente, hemos hecho la película que queríamos hacer y con los protagonistas en los que habíamos pensado. Excepto Sagarzazu, todos son vascoparlantes. En taquilla va muy bien. El primer fin de semana recaudó 30.000 euros en el País Vasco. Funciona, sobre todo, en San Sebastián". La elección del euskera como idioma vino impuesta por el argumento. "Si en otra ocasión narramos la historia de un inmigrante, utilizaremos la lengua materna que hable el personaje", concluyó Altuna.

De izquierda a derecha, abajo, Ramón Agirre, Asier Altuna y Telmo Esnal. Arriba, Guillermo Toledo, a la derecha, e Ibán Gárate.
De izquierda a derecha, abajo, Ramón Agirre, Asier Altuna y Telmo Esnal. Arriba, Guillermo Toledo, a la derecha, e Ibán Gárate.
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