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CARTAS AL DIRECTOR

El precio de la gasolina

Estoy bastante confuso con respecto al precio de los combusti bles en España. Sabemos que el precio del crudo de petróleo ha subido muchísimo en los últimos meses y que, como consecuencia, han subido los de nuestros combustibles, pero ¿hay alguna fórmula que relacio-

ne el costo del crudo con el de los combustibles? ¿De qué manera se contabilizan los precios de los stocks de crudo en las refinerías?

Si cualquier refinería tiene unas fuertes existencias de crudo, parece que la variación de su coste (tanto al alza como a la baja) debería demorarse hasta que la refinería empezara a destilar el nuevo crudo. Internacionalmente hay dos maneras principales de utilizar los precios de los stocks; una, que consiste en destilar siempre el crudo más antiguo, a su coste (llamado FIFO del inglés first in, first out), y otra que, por el contrario, se destila siempre el último crudo llegado, a su último precio (LIFO, de last in, first out), como si no existieran los stocks. Naturalmente, en el caso LIFO se aplican de inmediato las subidas de crudo a los combustibles, mientras que en FIFO las variaciones se hacen en función del coste del crudo del stock que se va destilando. ¿Cómo funcionan nuestras refinerías? ¿Qué relación puede establecerse entre el coste del crudo y el de los combustibles?

Por otra parte, sorprende el imparable alza del gasóleo. Parece ser que en la destilación de crudo se obtiene siempre un determinado porcentaje de gasóleo. Creo recordar que hace unos años se efectuaban exportaciones de gasóleo a precios muy bajos porque las refinerías ya no sabían qué hacer con él. Tradicionalmente el precio del gasóleo en España ha sido mucho más bajo que el de las gasolinas, mientras que ahora casi van a la par. ¿A qué se debe esta desigual subida? ¿Cuál ha sido la evolución de su precio en los últimos cinco años, por ejemplo, comparado con los de algunos países europeos?

Creo que sería conveniente que alguien explicara algo de todo esto, y que los usuarios no fuéramos a las gasolineras como los pollos al matadero, a pagar sin rechistar y sin conocer las tripas del precio de aquello que resulta cada vez más caro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de septiembre de 2005