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El cauce del río Jarama está seco en el entorno de Torremocha y Torrelaguna

El Canal, debido a la sequía, ha reducido un 25% el agua que aporta a este afluente del Tajo

El río Jarama, afluente del Tajo, está seco en el tramo que va desde la localidad de Torremocha hasta Torrelaguna. En este tramo de unos 10 kilómetros de río no hay caudal, tan sólo algunas charcas dispersas. El Canal de Isabel II ha tenido que reducir un 25% el agua que aportan los embalses de El Vado y El Atazar al caudal del Jarama, según explicó ayer Avelino Martínez, director de Abastecimiento y Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid. El motivo: la sequía que sufre la región desde el pasado mes de mayo y que entrará en fase "severa" a partir del próximo septiembre.

Un sendero de cantos rodados es todo lo que queda en algunos tramos del río Jarama a su paso por la localidad de Torremocha del Jarama, en la sierra norte de Madrid, en la frontera con Guadalajara. Las piedras, antes cubiertas por el agua, forman ahora un secarral rodeado de matorrales. En los únicos lugares donde hay agua, ésta no fluye, sino que está estancada, formando charcas turbias de color verde.

Los árboles de la ribera (olmos, choperas, encinas) están secos, el suelo lleno de hojas amarillas como si fuese ya otoño. "El río Jarama está seco en el entorno de los municipios de Torremocha y Torrelaguna", sentencia Francisco Pérez, portavoz de la Plataforma Jarama Vivo, que engloba a diversas asociaciones de Madrid y de Guadalajara que luchan por la protección del río madrileño. Los ecologistas recuerdan que ya entre los años 1991 y 1993 el río Jarama se secó desde el embalse de El Vado hasta la localidad de Fuente el Saz.

La sequía que sufre la región ha obligado al Canal de Isabel II a limitar los litros de agua que aportan los embalses de El Vado y de El Atazar al caudal del río. El Plan Hidrológico de la Cuenca del Tajo es el que establece cuánta agua tienen que soltar los embalses madrileños, gestionados por el Canal de Isabel II para que aumente el caudal de los ríos.

"En épocas de sequía el Canal sólo puede facilitar al Jarama el 25% de su caudal ecológico", explicó ayer Avelino Martínez, director de Abastecimiento y Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid.

Si habitualmente los embalses vierten al río Jarama unos 900 litros por segundo, hoy El Vado está aportando sólo 120 litros por segundo, y El Atazar, apenas unos 100. "Los embalses están aportando poca agua, para humedecer las riberas", señaló Martínez. El Canal de Isabel II está basando sus actuaciones en la experiencia de los veranos de 2000 y 2001, que fueron también "especialmente secos".

Alerta ecologista

El agua que sueltan los embalses es tan escasa y el suelo del río está tan seco que en muchos tramos el terreno absorbe inmediatamente el líquido y apenas queda humedecido. Incluso hay un lago cercano a la urbanización Caraquiz que está seco. Hace unos años, según los vecinos, su agua servía para apagar incendios.

Desde Jarama Vivo, Francisco Pérez alerta de que, si sigue descendiendo el nivel freático del río Jarama, las casas de los alrededores "pueden empezar a hundirse y a resquebrajarse". Entre los vecinos de la sierra norte la preocupación por el aspecto del río se mezcla con "la rabia" por "el desperdicio" de agua que se hace en otras zonas.

"El río está fatal, penoso. Los árboles están totalmente secos. Y en Madrid, mientras, están regando las praderas y ves cómo de la hierba chorrea agua", se quejó una hostelera de Torremocha del Jarama.

En otro municipio por donde pasa el Jarama, Talamanca, Paco, un vecino de San Sebastián de los Reyes, se marchó ayer a casa sin poder pescar. Debajo del puente romano que hay en esta localidad pasa el río con algo de caudal, pero está sucio y lleno de platos y restos de los domingueros.

Los ecologistas denuncian además que los regadíos -legales e ilegales- están terminando por consumir el Jarama. "De nada sirve que dejen un mínimo caudal ecológico si éste es extraído de forma legal o ilegal del río. La Confederación Hidrográfica del Tajo es la responsable de velar por que no se abuse del poco caudal que queda", criticó. Este periódico intentó ayer, sin éxito, recabar la versión de la Confederación Hidrográfica del Tajo.

Para los ecologistas, "las graveras, las plantaciones y los usos recreativos se están llevando la poca agua que le queda al río. No se hace nada por conservar un espacio natural que es Lugar de Interés Comunitario".

"Es inmoral que se estén regando campos de golf con el agua que se le está prohibiendo al río y que probablemente nos haga falta si las cosas no cambian", concluyen los ecologistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de agosto de 2005