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SINIESTRO DEL EJÉRCITO ESPAÑOL EN AFGANISTÁN

Bono no descarta que un ataque causara el derribo del helicóptero español en Afganistán

Diecisiete militares españoles murieron ayer a unos 22 kilómetros al sur de Herat (Afganistán) al precipitarse al suelo, a las 11.01 hora local (dos horas y media menos en la Península), el helicóptero en el que viajaban. Un segundo aparato, que volaba 200 metros detrás del siniestrado, tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia, en el que resultaron heridos cinco de sus ocupantes, aunque ninguno de gravedad.

"Creemos que fue un accidente y que no había fuego enemigo", dijo el comandante Andrew Elmes, portavoz de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad de Afganistán (ISAF) en Kabul. También fuentes del Estado Mayor de la Defensa español apuntaron a un accidente como causa más probable de la caída del aparato, que volaba a sólo seis metros de altura para evitar posibles misiles antiaéreos.

El helicóptero siniestrado iba seguido por otro, que tuvo que realizar un aterrizaje forzoso con un saldo de cinco heridos

Zapatero pide al ministro de Defensa "máximas garantías de certeza y seguridad" en la identificación de los cadáveres

El Estado Mayor de la Defensa se inclina por la tesis de que el Cougar, que volaba a sólo seis metros, se estrelló por accidente

Bono viajó anoche a la zona para ocuparse de la identificación y repatriación de los restos

La viuda del sargento Jódar también es militar y está destinada en Afganistán

El servicio secreto CNI no dio credibilidad a las declaraciones a Reuters de un comandante talibán, Mullah Dadullah, que reivindicó el derribo del helicóptero español. No obstante, el ministro de Defensa, José Bono, no quiso excluir que el siniestro fuera provocado por "un ataque exterior", pues el aparato cayó en una zona llana donde era relativamente fácil un aterrizaje forzoso.

Los 17 fallecidos formaban parte del contingente de 841 efectivos que España tiene desplegados al oeste de Afganistán. Doce de ellos pertenecían al Regimiento de Infantería Aerotransportable número 29 Isabel La Católica, con base en Figueirido (Pontevedra), y los cinco restantes -la tripulación del Cougar-, al Batallón de Helicópteros de Maniobra IV, con base en El Copero (Sevilla).

Entre los muertos, todos del Ejército de Tierra, hay un capitán, un teniente, un brigada, dos sargentos, un cabo y once soldados. Se da la circunstancia de que la esposa del sargento Alfredo Francisco Jódar también es militar y se encuentra destinada actualmente en Afganistán.

La catástrofe de ayer es la segunda más grave que sufre el Ejército español en tiempo de paz. La peor fue el accidente del Yakovlev 42, que se estrelló con 62 militares a bordo cuando regresaba precisamente de Afganistán, el 26 de mayo de 2003.

El fantasma del Yak-42 y del escándalo provocado por la errónea identificación de los cadáveres planeó ayer sobre este caso. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que interrumpió sus vacaciones en Lanzarote y viajó a Madrid en cuanto tuvo noticia de la catástrofe, encargó a Bono "máximas garantías de certeza y seguridad" en la identificación de los restos.

El ministro partió ayer por la tarde desde la base de Torrejón de Ardoz (Madrid) en un Airbus de la Fuerza Aérea para ocuparse personalmente de la identificación y repatriación de los cuerpos. Bono viajó acompañado por un equipo de expertos en identificación de la Guardia Civil -al que se alertó por el accidente del Yak, aunque nunca llegó a utilizarse- y otro de técnicos en investigación de accidentes aéreos, además de personal jurídico y diplomático. Los restos de los militares fueron trasladados ayer tarde a la base de Herat, mientras la zona del siniestro permanecía acordonada por efectivos de la Fuerza Reacción Rápida (QRF), a la espera de la llegada de los investigadores.

En enero pasado entró en vigor el protocolo para la recuperación, identificación, traslado e inhumación de los restos mortales de los miembros de las Fuerzas Armadas fallecidos en operaciones fuera del territorio nacional, que establece un plazo máximo de siete días para la identificación de los restos en la zona de operaciones y la necesidad de tomar muestras de ADN en todos los casos. Ayer, el Ministerio de Defensa aún no había decidido si las pruebas genéticas se harían en Afganistán o ya en España. El Gobierno tiene previsto declarar dos días de luto oficial cuando sean repatriados los restos.

También el portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana, aludió veladamente al caso Yak-42 cuando dijo que su grupo no responsabilizaría al Gobierno de lo sucedido. "No utilizaremos las artes que hayan podido utilizar otros", aseguró.

Con traje y corbata negros, Bono compareció a primera hora de la tarde en la sede de su departamento para informar de la catástrofe y dar a conocer los nombres de los difuntos.

Los responsables de Defensa dudaron antes de hacerlo, ya que las familias de dos de los fallecidos -Jesús Casal Rivera y Pablo Iglesias Sánchez- no habían podido ser avisadas personalmente. Al final, decidió difundir los nombres para evitar la "tremenda angustia, ansiedad e incertidumbre" en las familias de los restantes 824 militares destinados en Afganistán. Defensa ha puesto un número telefónico a disposición de las familias de los fallecidos, el 91 395 58 89.

Bono aseguró ayer que el helicóptero siniestrado tenía "todos los certificados" necesarios y había superado las preceptivas revisiones. Según fuentes de Defensa, el aparato -un Cougar AS 532 de transporte táctico, fabricado por la empresa europea Eurocopter- renovó su certificado de aeronavegabilidad en enero pasado y fue sometido a una profunda revisión en el otoño de 2004. Como Bono recordó ayer, el 90% de los helicópteros del Ejército de Tierra fueron inmovilizados en diciembre pasado por carecer de certificado de aeronavegabilidad. Sólo los 15 Cougar recibieron luz verde para volar. Uno de ellos se estrelló ayer.

El siniestro sorprendió a Bono de vacaciones en la Comunidad Valenciana. Un helicóptero de la Guardia Civil le depositó en el estadio Santiago Bernabeu, a pocos metros de su despacho.

Antes de viajar a Madrid, informó telefónicamente al Rey -quien remitió un telegrama de pésame a las familias de la 17 víctimas-, al Príncipe de Asturias y al presidente del Gobierno, que comunicó la noticia al jefe de la oposición, Mariano Rajoy. Éste transmitió al jefe del Estado Mayor de la Defensa, Félix Sanz Roldán, el "apoyo incondicional" del PP a las Fuerzas Armadas.

También Zapatero dedicó buena parte del mensaje institucional que leyó a las 19.00, tras reunirse en La Moncloa con Bono y el general Sanz, a trasladar el pésame a las familias de los fallecidos y rendir homenaje al Ejército. Como el ministro, quien descartó la retirada de las tropas españolas de Afganistán, el presidente recordó que la misión en la que participaban los fallecidos tenía el amparo de Naciones Unidas y el apoyo del Parlamento.

Bono anunció ayer que había pedido comparecer "con carácter urgente" ante la Comisión de Defensa del Congreso.

Los 841 militares españoles actualmente desplegados en Afganistán trabajan en dos misiones paralelas. Alrededor de 340 se ocupan de la reconstrucción de la zona oeste del país, a través del Equipo de Reconstrucción Provincial (PRT) de Qual-i-Naw y de la base de apoyo avanzado (FSB) de Herat. Otros 500 forman el batallón electoral enviado, por un periodo máximo de 90 días, para prestar seguridad a las elecciones legislativas y locales del próximo 18 de septiembre.

Los militares que ayer perdieron la vida formaban parte de esta segunda misión y realizaban uno de sus últimos ejercicios antes de que el batallón alcanzase su capacidad operativa final (FOC). Los miembros del batallón, basado en la Brigada de Infantería Ligera Aerotransportable (Brilat), con base en Figueirido (Pontevedra) y Siero (Asturias), se han trasladado escalonadamente a Afganistán en las últimas semanas. El último grupo, de 85 militares, partió de Santiago de Compostela el día 12.

Aunque advirtió de que "las causas del siniestro no han sido definidas de manera radicalmente cierta", Bono descartó que la causa del siniestro fuera un roce entre las palas de los dos aparatos, como dijo el comandante del Ejército afgano Abdul Wahab Walizada, ya que mantenían una distancia de seguridad entre sí y volaban por distintas vaguadas.

La secretaria de Estado de EE UU, Condoleezza Rice, llamó a su homólogo español, Miguel Ángel Moratinos; y el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, envió un telegrama a Bono.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de agosto de 2005