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Reportaje:

Trama de corrupción en la ONU

Un funcionario ruso reconoce haber recibido sobornos en la adjudicación de contratos del plan Petróleo por Alimentos

Alexander Yakovlev se acaba de convertir en el primer protagonista del capítulo más negro en la historia de Naciones Unidas. El funcionario ruso, encargado de revisar las ofertas que competían por los suculentos contratos del programa Petróleo por Alimentos para Irak y otros de la ONU, se apropió ilegalmente de cerca de un millón de dólares. Lo hizo gracias a una trama de sobornos que ideó con un cómplice, el empresario francés Yves Pintore.

El último informe elaborado por el comité de investigación creado a instancias de la ONU, que dirige el estadounidense Paul Volcker, revela que Yakovlev facilitaba información confidencial sobre los concursos de adjudicación de contratos de la ONU a las empresas interesadas, a cambio de una compensación económica. Las actuaciones ilegales de Yakovlev abarcaban muchos programas de la ONU, no sólo el de Petróleo por Alimentos para Irak. El funcionario ruso, empleado por Naciones Unidas entre 1993 y 2005, se declaró culpable de los cargos de corrupción, fraude y blanqueo de dinero para intentar obtener una reducción de la pena.

La trama corrupta tiene también un elemento recurrente si se tiene en cuenta el origen de sus principales implicados. Son nacionales de Rusia y Francia, países que según muchos informes redactados en los últimos años, mantuvieron una relación comercial con el régimen de Sadam Husein al margen del embargo internacional. El servicio de espionaje de EE UU asegura que Sadam utilizó el programa humanitario para esquivar las sanciones y sobornar a altos funcionarios de varios países, no sólo de Francia y Rusia, a cambio de favores políticos.

Yakovlev, quien dimitió inesperadamente el pasado mes de junio, además fue el encargado de examinar la oferta de la consultora suiza Cotecna en el marco del programa Petróleo por Alimentos. Kojo Annan, hijo del secretario general de la ONU, trabajó para esa empresa antes de quedarse con el contrato y aún hay dudas de si Kofi Annan sabía que Cotecna competía por dicho contrato.

De momento, no hay suficientes datos que exoneren por completo a Kofi Annan, a pesar de que dentro de la ONU se da por hecho que no sabía nada. Esto tendrá que examinarlo Volcker en su próximo informe sobre el escándalo de corrupción del Programa Petróleo por Alimentos, el mayor plan de ayuda diseñado por la ONU, dotado con 67.000 millones de dólares, y que estuvo operativo hasta la invasión de Irak en marzo de 2003.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de agosto de 2005