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Entrevista:Joan Saura | Consejero de Relaciones Institucionales | EL FUTURO DE CATALUÑA

"Debemos afinar, el maximalismo no tiene sentido"

La reforma del Estatuto recibió el pasado viernes luz verde de la ponencia que lo redacta en el Parlamento catalán con los votos en contra del PP y la abstención de CiU. Esta mayoría hubiera sido insuficiente de haberse planteado en el pleno de la Cámara, ya que se requiere un respaldo de dos tercios. Con todo, uno de los motores del proyecto, el consejero de Relaciones Institucionales, Joan Saura, espera que el texto salga adelante el próximo mes de septiembre tras el preceptivo pase por comisión en este caluroso mes julio.

Pregunta. La reforma del Estatuto aprobada el pasado viernes en ponencia enuncia una fórmula de financiación, propugna la modificación de siete leyes orgánicas y recurre en diversas ocasiones a la cesión de competencias del Estado por la vía del artículo 150.2 de la Constitución. Muchas voces en el PSOE aseguran que son muchos platos para un solo banquete estatutario

"Un rechazo al Estatuto en el Congreso, cegar la vía catalana -constitucionalista y respetuosa con la legalidad-, propiciaría un 'plan Ibarretxe 2"

"Éste es un Estatuto de máximos y CiU intenta presentarlo como uno de mínimos y así acusar a Esquerra Republicana de traición"

"El Gobierno de CiU nunca se planteó un modelo de Estado para España, porque la ambigüedad y el enemigo exterior ya le iban bien"

Respuesta. Es que esta reforma debe significar una redistribución de poder político. Nosotros nos movemos en los dos terrenos que el presidente Zapatero dibujó como fundamentales: Constitución y consenso. En la financiación vamos a enunciar principios, no queremos fijar el modelo desde Cataluña. Eso es falso.

P. Pero ustedes fijan porcentajes...

R. Le aseguro que el grado de concreción del modelo de financiación en trámite es inferior al del Estatuto en vigor. La única concreción es la cesión al Estado del 50% de los impuestos. No hay otra. Eso sí: hablamos de una agencia tributaria catalana, y en relación con la solidaridad decimos que debe haber un mecanismo que asegure que cada comunidad pueda prestar los mismos servicios con igual esfuerzo fiscal.

P. Les acusan de enfatizar la bilateralidad, cuando la financiación debe abordarse en el Consejo de Política Fiscal y Financiera.

R. En 1997, Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha se negaron a adoptar el modelo de financiación en su comisión bilateral con el Estado. O sea, que el Estatuto y la financiación tienen un primer momento de bilateralidad, luego pasan al Consejo de Política Fiscal y después al Congreso, con la modificación de la LOFCA. Por tanto, la dicotomía bilateralidad-multilateralidad es falsa.

P. En el Consejo de Política Fiscal, el Gobierno central pesa más en votos que todas las autonomías juntas. Si ahí pinchase su modelo de financiación, ¿pedirían una revisión de esa norma?

R. No, no pensamos pedirla. Tenemos la seguridad de que antes habrá acuerdo en la comisión bilateral mixta Estado-Generalitat. Frecuentemente al consejo se le dan unas atribuciones que no tiene. Creo que lo más importante es destacar que se ha abierto una segunda transición y que esto obliga a que cambien las cosas. El Estatuto en sí mismo no es una finalidad; lo hacemos por la inmigración, la vivienda o el sistema ferroviario. Y hay que hacerlo en el marco de la Constitución.

P. El calado de la reforma que propugnan ustedes en el Estatuto comporta muchos cambios, por ejemplo, de leyes orgánicas ¿Van a desaparecer parte de esas menciones en el trámite parlamentario que ahora comienza?

R. Hay que ser ambicioso, pero inteligente y prudente. No puedo hablar como Gobierno, porque la soberanía reside en el Parlament, pero personalmente pienso que debemos afinar, no tiene sentido hacer propuestas maximalistas. Estamos ante una oportunidad histórica.

P. ¿Cree que Esquerra Republicana resistirá los cantos de sirena nacionalistas de CiU?

R. No tengo duda. Éste es un Estatuto de máximos y CiU intenta presentarlo como uno de mínimos y, así, acusar a ERC de traición. Pero ERC resistirá, porque el Estatuto es potente.

P. Van a tener que cambiar muchas cosas para que todo encaje en unas pocas semanas, ¿no?

R. No tantas. La ventaja es que debemos afrontar disyuntivas que habíamos aplazado. Pero el asunto realmente importante es la financiación y el acuerdo con CiU, el resto son retoques.

P. ¿Sirve el modelo valenciano para Cataluña?

R. No. La Comunidad Valenciana sólo retoca del Estatuto actual, pero no entra ni en materia de competencias ni de financiación. Tiene aspectos positivos, porque ha permitido que el PP se incorpore a una reforma estatutaria. Ése es su elemento más positivo, que se produjo precisamente cuando el PP rechazaba a nivel central participar en reformas estatutarias. Rajoy tuvo que acabar dando libertad a las comunidades por ellos gobernadas. No tenían política autonómica.

P. Desde el tripartito se ha presentado la vía catalana como un paradigma para el País Vasco. ¿Qué consecuencias tendría, en este sentido, que el Estatuto catalán saliera recortado del Congreso?

R. Pues cegaría la vía catalana -constitucionalista y respetuosa con la legalidad- y propiciaría un plan Ibarretxe 2. El País Vasco mira el proceso con mucha atención. Además, todo ello crearía una situación política imprevisible y supondría un fracaso de Zapatero, que ha hecho de la reforma del modelo de Estado un elemento central de esta legislatura. Y no hay reforma del modelo de Estado con rechazo al Estatuto catalán.

P. Zapatero se comprometió a respetar el texto que aprobara el Parlamento catalán si había un amplio consenso y se hacía con respeto a la Constitución. Dentro del PSOE hay quien asegura que presentarán enmiendas...

R. Hay que negociar, pero no se pueden recortar, por ejemplo, los siete aspectos básicos del Estatuto. Se puede discutir si las competencias son 47 o 48. Pero no se puede cuestionar el blindaje. Por tanto, las enmiendas no deben tocar lo esencial. De la financiación podemos discutir si será el 50%, el 51% o el 48%, pero no se puede discutir si queremos una agencia tributaria consorciada o coordinada.

P. El presidente de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, dijo que sobre el Estatuto catalán, aunque sea constitucional, siempre pesará la duda de si hay o no lealtad para con España...

R. Rodríguez Ibarra se está convirtiendo en una personalidad política marginal y sus palabras ya no resultan ni simpáticas. El anterior Gobierno de CiU nunca se planteó una reforma del Estatuto o un modelo de Estado para España. La ambigüedad y el enemigo exterior ya le iban bien. Este Gobierno, integrado por tres partidos -uno de ellos independentista-, hace una propuesta de renovación del pacto entre Cataluña y el Estado. Por tanto, éste no es un Estatuto de disgregación, sino de avance hacia una España federal. Desde España debería aplaudirse esta iniciativa.

P. Lealtades al margen, ¿se ha sentido presionado para constitucionalizar este Estatuto?

R. No, porque siempre he defendido que desde la Constitución se podía hacer un Estatuto potente. Por tanto, cuando desde el Gobierno se dice eso, a mí no me aporta nada nuevo. Siempre he defendido la vía constitucional. El Ejecutivo central ha hablado en algunas ocasiones de elementos inconstitucionales, pero más como fruto de una interpretación política que de algo no ajustado a derecho.

P. Pues ante la opinión pública española ustedes aparecen como paladines de la inconstitucionalidad, como si tuvieran una especie de tendencia natural hacia ella...

R. ¡Ja, ja! La reforma está en el marco de la Constitución y así lo acreditan los dictámenes del Instituto de Estudios Autonómicos. El tripartito no tiene una tendencia natural a la inconstitucionalidad. Recuerde que ahora se considera ortodoxo lo que hace un año era una herejía: que los tribunales superiores de justicia autonómicos fueran última instancia judicial. Hasta el PP lo ha incorporado a sus reformas.

P. ¿Se sumará CiU al consenso?

R. Estoy convencido. No tiene objetivamente argumentos para explicar un no o una abstención. Estamos en un momento de gran responsabilidad y debe primar la unidad. Los partidos debemos recuperar el espíritu de la primera transición y no hacer electoralismo.

P. El PP se ha sumado a la ponencia y ahora anuncia una enmienda a la totalidad. ¿Cree que esa postura es definitiva?

R. Pienso que es coyuntural y fruto de esa situación de confusión. Hace un año el PP catalán era vanguardista en materia autonómica y no tiene sentido que ahora se sitúe a la cola de ese proceso, por detrás de Camps y Matas. El PP es consciente de que quedarse fuera del Estatuto es quedarse al margen de la política catalana de los próximos 25 años.

El Estatuto catalán ha sido apadrinado desde el Gobierno de la Generalitat por Joan Saura (Barcelona, 1950). El consejero de Relaciones Institucionales ha seguido todos los pasos del proyecto que este mes -de cumplirse las previsiones- debe salvar escollos y quedar preparado para la votación final en el pleno en septiembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de julio de 2005