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Los ecologistas alertan de la construcción de 768.000 viviendas en la costa española

Greenpeace denuncia que en el último año se han recalificado 2.200 hectáreas de litoral

En el litoral español hay actualmente 768.000 viviendas y plazas hoteleras en proyecto, y en el último año se han calificado como urbanizables 2.200 nuevas hectáreas en la costa. Los datos aparecen en el último informe, Destrucción a toda costa, que cada año realiza la organización ecologista Greenpeace. El informe denuncia la continua agresión que sufre el litoral "en ayuntamientos de todos los colores políticos" y que disminuye la calidad de la oferta turística. Entre las zonas que más empeoran, entre otras cosas porque se mantenían vírgenes, están Murcia y Almería.

En el último año, los ayuntamientos del litoral han convertido 2.200 hectáreas en terreno urbanizable. Greenpeace denuncia que la urbanización masiva, que comenzó en la década de los sesenta, se desplaza ahora a las pocas zonas que quedaban vírgenes. En el Mediterráneo "se están urbanizando los últimos reductos de costa libre", declaró el director ejecutivo de Greenpeace, Juan López de Uralde.

El informe pone como ejemplo de urbanización reciente las costas de Murcia y Almería. En Murcia, el Gobierno regional, del PP, ha impulsado una autovía entre Cartagena y Vera (Almería) para urbanizar gran parte de la costa sur, una franja sin una carretera y que estaba llena de la calas desiertas. Sólo en el complejo de Marina de Cope (entre Águilas y Mazarrón) hay proyectadas 11.000 nuevas viviendas, 23.000 plazas hoteleras y cinco campos de golf. El proyecto cuenta con el apoyo entusiasta del alcalde de Lorca, del PSOE. El consejero murciano de Industria y Medio Ambiente, Francisco Marqués, afirmó ayer que la denuncia de Greenpeace tiene "interés político", informa Servimedia.

En Almería hay zonas como Mojácar, Vera, Garrucha o Palomares que en 10 años han pasado de ser pequeños pueblos de pescadores a convertirse en un continuo de ladrillo. En Vera hay proyectadas 30.000 nuevas viviendas y la Junta de Andalucía, del PSOE, ha permitido la construcción de un hotel en el Parque Natural de Cabo de Gata, según el informe. Los planes territoriales en Andalucía para ordenar el crecimiento de la costa llevan 20 años de retraso. En la Costa del Sol (Málaga) hay municipios, como Fuengirola o Torremolinos, donde no existe un metro cuadrado sin urbanizar. En Marbella hay más de 20.000 viviendas ilegales.

La responsable del estudio, María José Caballero, destacó que el "urbanismo desmedido es un atentado contra el medio ambiente, pero al final va contra el turismo, porque masifica la costa, mientras que el turista de calidad busca espacios naturales y lugares no saturados".

El informe afirma que en la Comunidad Valenciana se está desplazando la urbanización hacia el interior, ya que "el único litoral libre de cemento es el que ha quedado en terrenos protegidos". Entre 1990 y 2000, la superficie urbanizada creció un 49,98% en la comunidad, según datos del Instituto Geográfico Nacional. Sólo en el litoral de Castellón hay previstas 180.000 nuevas viviendas. Sobre Cataluña, el informe destaca que la costa está ya muy urbanizada, "pero que el Gobierno catalán parece dispuesto a detener esta tendencia destructiva".

López de Uralde destacó que "la costa cantábrica se mantiene mejor conservada porque hay menos demanda que en la mediterránea, no porque las autonomías se preocupen más".

Greenpeace asegura que la defensa de la costa es la "asignatura pendiente del Ministerio de Medio Ambiente" y critica que el Ministerio de Fomento promueva la construcción y ampliación de puertos industriales, como el de Granadilla, en Tenerife, o el puerto exterior de A Coruña. Además, señala que hay proyectos para construir o ampliar 77 puertos deportivos.

El informe señala que hay 58 campos de golf en construcción. Caballero destacó que el turista que juega al golf "se gasta hasta seis veces más que el turista que no juega, pero siempre que se hospede en un hotel". El problema, según el informe, es que cada vez más los campos de golf se construyen asociados a urbanizaciones, para revalorizar las casas, y no a hoteles. Según Caballero, esto reduce la rentabilidad del campo de golf pese a su gran impacto al territorio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de julio de 2005