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Francia y EE UU crean un centro secreto contra el terrorismo en París

Cuando Christian Ganczarski, un alemán convertido al islam, abordó en Riad el vuelo de Air France el 3 de junio de 2003, sólo sabía que el Gobierno saudí le tuvo bajo arresto domiciliario por un visado caducado y que le facilitó un billete de vuelta a Alemania con su familia, haciendo escala en París.

No tenía ni idea de que era vigilado por un agente secreto, sentado en el asiento de atrás, ni de que otro agente de la CIA le estaba observando cuando las autoridades francesas le separaron de su familia y le detuvieron por presunta asociación con terroristas. Ganczarski figura entre los más importantes militantes europeos vivos de Al Qaeda, según funcionarios de la inteligencia francesa y estadounidense.

La operación Alliance Base (Alianza Base, AB) que le llevó a Francia fue diseñada en un centro secreto en París por agentes de la CIA y de los servicios de inteligencia franceses. AB tiene como misión analizar el movimiento transfronterizo de presuntos terroristas y desarrollar operaciones para detenerlos o espiarlos. Sus misiones en curso siguen la misma pauta: se realizan a través de alianzas secretas entre la CIA y los servicios de inteligencia de otros países. No se trata de un trabajo en el que intervengan grandes ejércitos, ni siquiera pequeños equipos de fuerzas especiales, sino de un puñado de agentes estadounidenses que trabaja con otro puñado de agentes de otro país.

Ese trabajo conjunto de espionaje ha producido la identificación, persecución y captura o muerte de un importante número de yihadistas localizados fuera de Irak y de Afganistán desde el 11 de septiembre de 2001, según expertos antiterroristas.

John E. McLaughlin, el ex director de la CIA retirado recientemente después de 32 años de carrera, describió las relaciones entre la agencia y sus homólogos franceses como "unas de las mejores del mundo; es extraordinariamente valiosa su contribución".

Única en el mundo

AB, dirigida por un general francés asignado por el equivalente de la CIA en Francia, fue diseñada por seis especialistas norteamericanos y de otros países. La base es única en el mundo porque es multinacional y planifica operaciones en vez de compartir información, disponiendo de agentes procedentes del Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá, Australia y EE UU. La operación que produjo la detención de Ganczarski es uno de los al menos otros 12 importantes casos en los que AB ha trabajado en estos años.

Los servicios de inteligencia de varios países se oponían a una actuación multilateral. El centro antiterrorista de la CIA no quería perder el control sobre las operaciones antiterroristas; el espionaje británico no quería quedar diluido en las fuerzas de Washington, y Alemania no estaba muy a favor de implicarse en más operaciones. Además, ningún país quería aparecer recibiendo órdenes de la CIA, cuyas prácticas son altamente contestadas en Europa. Pero los resultados de AB están siendo muy positivos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de julio de 2005