OPINIÓN DEL LECTORCartas al director
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El trabajo inmigrante

En una economía como la madrileña, que es marcadamente de servicios, especializada en servicios terciarios a empresas y a los organismos oficiales (banca, comunicaciones, logística, consultoría, I+D...), donde el 45% de la ocupación laboral está relacionada con la información y el conocimiento, se necesita cada vez más y mejor cualificación profesional para integrarse dignamente en el mercado de trabajo.

Sin embargo, la alternativa, en la que se mueven la mayoría de los trabajadores inmigrantes, es integrarse en el mercado de los no cualificados, con empleo de escasa calidad (rotación ocupacional excesiva, bajos salarios, temporalidad, sin promoción profesional, horarios especiales, segmentado por edad y género...), mercado laboral también creciente, sin regulación legal efectiva, socialmente rechazado, y que, por tanto, pierde capacidad como herramienta para la inserción social. En 2004, según el Instituto Nacional de Empleo, en Madrid, aparte del servicio doméstico, siete profesiones -limpiador, albañil, peón industrial, peón de carga / descarga, camarero, peón de construcción y dependiente de comercio- coparon el 70,16% de los contratos registrados para trabajadores no comunitarios. El proceso de "normalización" de 2005 incide en esta tendencia ocupacional, y así será a lo largo de muchos años para muchos trabajadores inmigrados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 25 de junio de 2005.

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