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VIOLENCIA EN IRAK

El Ejército de EE UU no logra por cuarto mes suficientes reclutas

Un ex general asegura que la crisis afectará a medio plazo a la capacidad de combate

El Ejército de Tierra de Estados Unidos no pudo conseguir en mayo, por cuarto mes consecutivo, los reclutas que se había fijado como objetivo: 6.700, un número ya rebajado del anterior de 8.050. El constante goteo de muertos en Irak es una de las razones de la caída, aunque el Pentágono dijo, al comunicar el dato, que los otros cuerpos de las Fuerzas Armadas -los Marines, la Fuerza Aérea y la Marina- sí cumplieron e incluso sobrepasaron sus objetivos en mayo.

El Ejército de Tierra, con casi 685.000 soldados entre servicio regular y reserva, es el cuerpo más nutrido de las Fuerzas Armadas. Por el momento tiene más de un 15% de déficit en reclutamiento. Sectores de la población que tradicionalmente han ingresado masivamente en el Ejército para facilitar su integración social y su formación profesional, como los negros, están dejando de hacerlo: hace cinco años suponían el 24% de los reclutas, y ahora han caído al 14%.

Aunque los meses más propicios para darse de alta son los de verano, no está claro que el 30 de septiembre vaya a conseguirse el objetivo de 80.000 reclutas. "Las operaciones en Irak y Afganistán están causando la situación de reclutamiento más dura que ha conocido el Ejército desde que se convirtió en un cuerpo voluntario", declaró el general de división Michael Rochelle. Según el Pentágono, la cifra de muertos en Irak está a punto de llegar a los 1.700 soldados, y hay cerca de 13.000 heridos.

Para contrarrestar la caída, el Ejército ha aumentado su inversión publicitaria y ha triplicado (de 6.000 dólares a 20.000) la prima de reclutamiento. El subsecretario del Ejército, Francis Harvey, dijo la semana pasada a USA Today que se está pensando en la posibilidad de duplicar la prima, hasta 40.000 dólares, para los que firmen por ocho años de servicio, además de otras ventajas, como ayuda para el pago de hipotecas.

Pero entre los alicientes se encuentra también la posibilidad de rebajar el tiempo de servicio -se ofrecen contratos de 15 meses en lugar de dos años- y de aumentar, de 35 a 39 años, la edad máxima para alistarse en la reserva o en la Guardia Nacional. El Ejército, además, está bajando la guardia y uniforma cada vez más a chicos que abandonan los estudios y que presentan solicitudes de entrada con un perfil poco estimulante.

Todo esto, unido al abandono de filas de algunos miles de expertos soldados por el cansancio y la tensión que supone la ampliación de los turnos en Irak y Afganistán, tiene repercusión en la eficacia del Ejército. "Si el reclutamiento sigue cayendo, el efecto cascada afectará a la capacidad de combate en meses, no en años", escribe en The Washington Post el general retirado Don Edwards, que cree que "invertir la tendencia va a ser difícil hasta que las fuerzas iraquíes de seguridad estén en disposición de asumir la defensa de su país".

El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, dice que la preparación del Ejército iraquí a cargo de la OTAN "está teniendo un resultado positivo" y el papel de EE UU está cambiando: "Hemos pasado de ser una fuerza antiterrorista a apoyar la formación de las fuerzas de seguridad de Irak".

Pero el optimismo de Rumsfeld contrasta con otros testimonios. En un reportaje de The Washington Post sobre la base de Baiji, en Irak, se dice que "los frustrados soldados estadounidenses cuestionan el valor, la disciplina y la dedicación de los iraquíes, y se preguntan si alguna vez serán capaces de combatir solos, y, lo que es más difícil, si se alcanzará el objetivo del Ejército de Estados Unidos de que actúen independientemente en otoño".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de junio de 2005