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Reportaje:LA NUEVA 'YIHAD' | INVESTIGACIÓN Y ANÁLISIS

España sigue amenazada

Bin Laden encarga al sirio español Setmarian el diseño estratégico y militar de la futura 'guerra santa'. El CNI detecta la presencia en Irak de terroristas procedentes de España

Las redadas posteriores al 11-M no han frenado la amenaza del terrorismo. EL PAÍS reproduce extractos de un manifiesto de Mustafá Setmarian, un español en la cúpula de Al Qaeda, en el que llama "mártires" a los autores del atentado y anuncia el uso de armas nucleares, químicas y bacteriológicas. Una veintena de inmigrantes ha dejado España para unirse a la insurgencia en Irak.

Mustafá Setmarian Nasar, alias Abu Musab al Asuri, de 47 años, el fundador de la primera célula de Al Qaeda en España y uno de los lugartenientes de Osama Bin Laden, es un tipo tan peligroso como arrogante. Pese a ser una de las personas más buscadas del mundo, este sirio nacionalizado español acaba de revelar que trabaja desde diciembre de 2001 en el diseño estratégico y militar de la futura yihad, una nueva guerra santa que empleará armas nucleares de destrucción masiva, armas químicas, bacteriológicas y bombas sucias, según confiesa en un manifiesto dirigido a los yihadistas.

Desde el 11-S y en especial tras la matanza del 11-M, la policía ha golpeado a los radicales islamistas, pero la yihad (guerra santa) sigue viva en España. La advertencia de Setmarian y el descubrimiento por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) de que una veintena de inmigrantes residentes en distintas ciudades españolas se han trasladado a Irak para unirse a la insurgencia que lidera Abu Musab al Zarqaui, de 38 años, son los nuevos retos con los que se enfrentan las fuerzas de seguridad. Los responsables policiales creen que los yihadistas que regresen de Irak planificarán atentados aquí.

Además, los informes de Europol advierten del creciente número de marroquíes vinculados a las células durmientes, otro factor de riesgo debido a que este colectivo constituye el núcleo principal de la inmigración en España. La gran mayoría de los 104 imputados por el atentado contra los cuatro trenes de Atocha son marroquíes. Aziz el Bakri, el único insurgente procedente de España del que se tiene constancia que ha muerto en Irak era de Rabat (Marruecos).

"Se han hecho muchas redadas, más que en otros países de Europa, pero hay factores evidentes de que el riesgo de otro atentado es todavía muy alto", asegura un responsable de los servicios de inteligencia. El CNI y la policía ya lo han advertido al Gobierno en sus evaluaciones de amenaza.

"Que Dios sea misericordioso con sus mártires y los acoja", dice en su manifiesto Mustafá Setmarian, el jefe español de Al Qaeda, al referirse a los siete terroristas que protagonizaron el 11-M y se suicidaron en un piso de Leganés (Madrid), un atentado en cuyo diseño niega haber tomado parte y del que responsabiliza al Gobierno de José María Aznar por su apoyo a la guerra de Irak. La fiscal Olga Sánchez investiga la presunta vinculación de Setmarian con el ataque, algo que la policía no ha logrado acreditar.

Desde el pasado 18 de noviembre la oficina Recompensas para la Justicia de Estados Unidos ofrece cinco millones de dólares por la captura de este hombre, pero en un gesto desafiante Setmarian ha roto su silencio y expone sus planes para extender la yihad por todo el planeta. Unos planes apocalípticos en los que sólo contempla la destrucción de EE UU y sus aliados, entre los que destaca España por su activa participación en la reconstrucción de Afganistán, mediante el uso de armas letales.

"Ruego que los sectores de la resistencia musulmana y los jerifes de la umma

de cualquier tendencia reflexionen sobre esta posibilidad difícil y necesaria. Ruego que les golpeen con esas armas (nucleares, químicas o bacteriológicas) que poseen, ya sean impíos o musulmanes. ¿Por qué se reprueba que quien ofrece resistencia en defensa propia utilice este tipo de armas si puede?, se pregunta el jefe de Al Qaeda en un manifiesto de 11 páginas en árabe recogido el pasado mes de febrero en Risalat Al Muyahidin, un boletín electrónico creado por el propio Setmarian para comunicarse con sus yihadistas.

Setmarian, nacido en Alepo (Siria) e hijo de un maestro de escuela, logró la nacionalidad española al casarse con la madrileña Elena M., a la que conoció en 1987 en la Escuela de Idiomas de Madrid. El matrimonio tiene tres hijos. Uno se llama Osama en honor a Bin Laden, al que Mustafá admite ahora haber tenido "el honor" de conocer en 1988 en Afganistán.

Setmarian tiene el DNI 50.852.875, pasaporte español desde 1987 y un aspecto occidental que "le facilitó en gran medida sus desplazamientos por Occidente", según un informe policial. Los padres de Elena, un ama de casa y un trabajador jubilado, viven en un sencillo piso sin ascensor en el barrio madrileño de Moratalaz. Desde hace una década desconocen dónde viven su hija y sus nietos. Elena y sus tres hijos se encuentran en Qatar, país de 620.000 habitantes junto a Arabia Saudí, tras haber sido expulsados de Kuwait, según señalan fuentes policiales.

Que parte de la futura estrategia de Al Qaeda esté en manos de este hombre ha generado extraordinaria inquietud en el Ministerio del Interior español. En los despachos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y de la Unidad Central de Información Exterior de la Policía (UCIE), los responsables de la lucha contra el terrorismo no ocultan su preocupación "por el predicamento e influencia" que tiene entre los radicales islamistas este antiguo vendedor de objetos árabes, un tipo de "cabello pelirrojo, 1,70 de altura, ojos verdes, barba de elegante corte, tez clara y aspecto occidental", tal como se le retrata en los informes policiales.

Ciencias militares

Los especialistas del CNI y la policía consultados recuerdan que de su semilla, plantada a finales de los años ochenta en Madrid y Granada, nacieron las células de yihadistas que protagonizaron el 11-M. Imad Eddin Barakat, Abu Dahdah, y varios de los 24 presuntos miembros de Al Qaeda que están siendo juzgados en la Audiencia Nacional mantuvieron frecuentes contactos con él hasta ser detenidos en noviembre de 2001. La policía les considera sus discípulos. En la vista que se celebra en una sala habilitada en la Casa de Campo de Madrid varios de los procesados han reconocido la relación que mantenían con Setmarian y sus citas en Kabul. Él mismo está procesado en rebeldía en esta causa por el juez Baltasar Garzón.

"Tener a un español al cargo de la futura estrategia de Al Qaeda es un riesgo más que añadir a los que ya tenemos", dice un responsable de los servicios de inteligencia. "El llamamiento de Setmarian es un peligro para la seguridad de nuestras tropas desplegadas en Afganistán", augura el responsable de una unidad antiterrorista.

La OTAN mantiene desplegados en ese país a 10.000 soldados, de los que 540 son españoles. España se ha hecho cargo de la base de Herat, un gran acuartelamiento desde el que se protege la reconstrucción del oeste afgano y aumentará hasta un millar la presencia de sus efectivos militares en ese país. El CNI perdió a siete agentes en una emboscada en Irak, y ahora sus responsables temen que el llamamiento del jefe español de Al Qaeda aliente ataques similares en territorio afgano, un país donde los yihadistas vuelven a actuar.

La última pista de Setmarian se perdió en el otoño de 2001 en las montañas de Afganistán, el país donde entrenó a terroristas en campos de Al Qaeda, una actividad que reconoce por primera vez. Lo explica así: "Tuve el honor de unirme a Al Qaeda y de trabajar en ella hasta 1992, y durante este periodo entrené a algunas de sus primeras vanguardias y enseñé en sus campamentos a los afganos árabes las diferentes ciencias militares, especialmente en el ámbito de mi especialidad en ingeniería, de los explosivos, las operaciones especiales y las guerras de bandas de las ciudades, sobre lo cual había recibido un excelente adiestramiento en Irak, Jordania y Egipto. Gracias a Dios".

Encargo de Bin Laden

Desde la invasión de los norteamericanos en Agfanistán su paradero, al igual que el de Bin Laden, es un misterio. Un reciente informe policial señala que tras los ataques de la Alianza del Norte al aeropuerto de Kabul el sirio español se dirigió a las provincias de Logar, Gardez y Khowst, y de ahí, a Pakistán.

Ahora, él lo recuerda de esta forma: "Me reuní por última vez con el jeque Osama, que Dios lo proteja, en noviembre de 2001 durante las batallas en defensa del emirato; recordamos el juramento de fidelidad al príncipe de los creyentes y me comprometí a la yihad y la guerra contra todos nuestros enemigos. Y eso es lo que hago con mi mano y con mi pluma, y lo seguiré haciendo si Dios quiere. El jeque Osama es hoy día el símbolo de nuestra yihad y el símbolo de toda la umma".

Fue durante esa despedida cuando el yihadista español decidió por encargo del propio Bin Laden "retirarse" un tiempo "para tapar una de las importantes brechas de los musulmanes: la reflexión sobre la experiencia pasada, extraer una lección y compararla con los enfrentamientos y batallas que nos depare el futuro, pues yo soy uno de los combatientes que queda especializado en esta materia". Setmarian asegura que está evaluando la experiencia yihadista anterior, "nuestros métodos y medios" para modernizarlos y buscar otros nuevos. Y anuncia que la solución para enfrentarse a Estados Unidos y sus aliados son las armas nucleares, químicas y bacteriológicas.

Después de tres años de "meditación y composición", el jeque Mustafá Setmarian ha creado su propia oficina, dirigida por Abd al Tawwab al Shami, para difundir sus manifiestos a través de publicaciones clandestinas y páginas web islamistas. Ésta es la herramienta preferida de los yihadistas, según asegura Rohan Gunaratna, uno de los mayores expertos en Al Qaeda. "Ahora, la yihad está extraordinariamente ligada al fenómeno de Internet", recuerda Gunaratna, director del Instituto de Estudios Estratégicos de Singapur. Mustafá es un claro ejemplo y anuncia que ha terminado un estudio titulado La llamada a la resistencia islámica mundial, una obra que ya distribuye en Internet.

El jefe de Al Qaeda utiliza su pluma en favor de la yihad desde 1995, año en que abandonó su chalet de Alfacar, localidad cercana a Granada, y se trasladó con Elena a Londres para dirigir la revista Al Ansar, el órgano de opinión del Grupo Islámico Armado (GIA). Un grupo que protagonizó terribles matanzas y con el que reconoce haber luchado en Argelia.

En Al Ansar su redactor jefe era el barbudo Omar Mahmud Toman, Abu Qutada, el hombre de Bin Laden en el Reino Unido, un personaje que en sus fatwas autorizaba a matar mujeres y niños por la yihad. La policía británica detuvo entonces a Setmarian por su presunta vinculación con los terroristas del GIA que pusieron varias bombas en París y tras ser puesto en libertad los Setmarian se trasladaron en 1997 a Afganistán, donde han residido en la clandestinidad. Elena dio a luz a dos de sus hijos en hospitales de Pakistán.

"Nunca hemos tenido un teléfono de ellos", asegura uno de sus familiares. Una foto de Elena con hiyab (pañuelo) preside el salón de sus padres, una casa en la que no hay a la vista un solo signo de Mustafá. La joven estudiaba filología inglesa cuando conoció al sirio y poco después se convirtió al islam. Sus padres no fueron a su boda.

Las prolongadas ausencias de España de Mustafá se entienden ahora al leer su confesión. No viajaba por todo el mundo para comprar los objetos árabes que vendía en los años ochenta en el Rastro madrileño o en la tienda que abrió en la calle de Elvira de Granada. Su misión era otra. "Creé el Centro de Estudios Al-Guraba (Afganistán) para difundir el pensamiento yihadí y llamar a la resistencia mundial, escribí cientos de páginas sobre el pensamiento, el método, las ciencias políticas, militares y de movimiento y sobre los estudios legales y grabé cientos de cintas de vídeo y de casetes a lo largo de 25 años, con la ayuda de Dios, que vuestros servicios de inteligencia han encontrado en todo el mundo. ¿Te basta con esto, Ereli?", pregunta el terrorista al viceportavoz del Departamento de Estado norteamericano, que, por encargo de Colin Powell, ex secretario de Estado, anunció la recompensa millonaria.

Bombas sucias

El jeque Abdallah Azzam, el mentor espiritual de Bin Laden, un palestino de 48 años que daba clases en la Universidad Abdul Aziz de Yidda (Arabia Saudí) y que se convirtió en el principal ideólogo de los combatientes afganos durante la invasión rusa, ejerció una notable influencia en Setmarian.

Azzam fue asesinado en 1989 en Pakistán, pero sus mensajes permanecen. Sobre todo el deseo de martirio que inculcó a los muyahidin a cambio de una supuesta recompensa divina: el perdón de sus pecados, 72 bellas vírgenes y el regalo de conducir al paraíso a 70 miembros de su familia. "Todo en tu alma indicaba que serías el siguiente mártir", escribió Azzam al yihadista Yahya Senyor, el primer árabe saudí muerto en Afganistán.

El jefe español de Al Qaeda reconoce que "trabajó" en 1987 para Azzam en los días de la yihad afgana contra los rusos y se vanagloria de haber "rendido pleitesía al príncipe de los creyentes muyahidin mulá Omar", el clérigo talibán que cobijó a Bin Laden y a su séquito en Afganistán. "Trabajé en el Ministerio de Defensa talibán y creé el campamento de Al Guraba, que mencionó Ereli , en el que entrené a muchos árabes y extranjeros. Y los infieles y apóstatas probaron el valor de algunos de los que entrené en el centro de Asia y en Arabia Saudí".

En este campo militar el español entrenó con "venenos y sustancias químicas" a decenas de muyahidin que hoy están repartidos por todo el mundo. Quizá por ese motivo Mustafá parece obsesionado por el empleo de las armas químicas y bacteriológicas, un terreno que conoce bien.

"Los muyahidin deben conseguirlas con ayuda de quien las posee o bien comprarlas o fabricarlas utilizando bombas atómicas primitivas, que es lo que se llama bombas sucias", dice en su escrito, un texto donde cuestiona la forma en que se perpetró el 11-S. "Si me hubieran consultado, habría señalado que los aviones fueran de viajes exteriores y llevaran armas de destrucción masiva", dice.

De la mano de Al Zarqaui

La amenaza de Setmarian no es una fantasía. El 22 de diciembre de 2004 agentes de la policía y Guardia Civil detuvieron en Sant Andreu de la Barca y Mollet del Vallés (Barcelona) a dos islamistas marroquíes que presuntamente pretendían adquirir 400 kilos de explosivo industrial para perpetrar un atentado. Cuando Majib Bakkali y Mohamed Douha se sentaron ante Fernando Andreu, juez de la Audiencia Nacional, uno de ellos confesó que un ciudadano checo les ofreció "mercurio rojo", un componente empleado para fabricar bombas sucias capaces de contaminar con radiación extensas zonas. "Seguimos investigando de qué sustancia se trataba", dice el magistrado. Cuatro meses antes, la policía británica capturó en Londres a cuatro personas acusadas de querer comprar una sustancia similar. "No es la única pista de armas químicas o bacteriológicas que seguimos en España", revela un mando policial de la UCIE.

La creciente presencia de marroquíes en células de Al Qaeda inquieta en el Ministerio del Interior, que ha enviado a un juez de enlace a Rabat para agilizar la colaboración. "Información, información, información", señala Antonio Camacho, secretario de Estado, cuando se le pregunta cuál es su objetivo principal. Ángel Lorente, de 49 años, el magistrado de enlace español en Marruecos, asegura que esa información antiterrorista entre ambos países se facilita hoy "en tiempo real". Lorente dirige desde hace tres meses grupos conjuntos de fiscales, jueces y policías de Marruecos y España, y en su opinión la colaboración es total. "Es falso que Marruecos no colabore", afirma. A Madrid acaba de llegar Naziha el Harrak, de 45 años, una juez de enlace marroquí y experta en cooperación internacional.

Naima Mountassil sigue sin conocer los detalles de la muerte junto a la insurgencia iraquí de su sobrino Aziz el Bakri, un joven marroquí de 27 años cuyo cuerpo apareció agujereado a balazos en Ramadi (Irak), en abril de 2003. El Bakri llevaba en su pantalón un permiso de residencia español válido hasta 2004.

Aziz trabajaba como mecánico de barco en Las Palmas hasta que sufrió un accidente. Cobraba una pensión del Instituto Social de la Marina y tenía "demasiado tiempo libre", según relatan sus familiares. Vivía con su tía en el número 9 de la calle del Mar, en Barcelona, acudía a la mezquita paquistaní del barrio del Raval y pertenecía al movimiento Tabligh, el mismo en el que militaba Hamed Abderrahman Ahmed, de 30 años, el ex preso español en Guantánamo. "Entonces no creí que se había ido a luchar a Irak, pero ahora que han pasado dos años, sí lo creo", responde su tía junto a la puerta de su domicilio.

Veinte inmigrantes residentes en España han seguido los pasos de El Bakri y se han unido a las huestes de Al Zarqaui, el aliado de Al Qaeda en Irak. "Pido a Dios que protega a Al Zarqaui, le guie y le lleve a la victoria, que le dé fuerzas a él y a todos los combatientes que se encuentran en Irak y en otras partes... Estaré con ellos con mi fusil, tapando cualquier brecha que me sea posible, como he hecho siempre", anuncia Setmarian.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 2005