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VISTO / OÍDO

Somos masones

Vuelve el masón a ser el culpable general para el ruin conservador. Ricardo de la Cierva (¡sí!) publica un nuevo panfleto (o repite un viejo libro con nombres nuevos) y dice que Zapatero es masón; y de ahí vienen sus reformas contra la Iglesia católica. La masonería, dice, consiguió que España perdiera su imperio; la masonería mató a Calvo Sotelo. Otros historiadores vehementes quisieron acusar a los asesinos de Franco y luego de Carrero de masones y judíos, que para ellos viene a ser la misma cosa. Y es indudable que de Zapatero, acusado directamente, la denuncia pasará a todos los que detestamos lo que ha sido el gobierno de Aznar, y más aún lo que está siendo ese partido en la oposición. En una entrevista en la revista fundamentalista católica Alba dice don Ricardo: "Éste es un Gobierno masónico como el Grupo Prisa es un grupo masónico. Y conste que tengo una buena amistad con el señor Polanco, así que no es nada personal". Es cierto que Carrero tenía en la mesilla de noche de la última noche en que estuvo vivo un libro, Protocolos de los siete sabios de Sión, sobre la conspiración judía internacional en colaboración con la masonería, que mucho más atrás en la historia se había descubierto falso. Es cierto también que en su entierro se pronunciaron palabras contra la masonería que le había asesinado (las dijeron un tal Julio Rodríguez, ministro de Educación por error, y Gonzalo Fernández de la Mora, conservador a ultranza) ; y, más atrás, Franco fundó el Tribunal de la Masonería y el Comunismo, en el que se mezclaban acusados de las dos ideologías absolutamente incompatibles, y se los fusilaba con igual facilidad.

Así, estamos en este país perdido, donde la derecha se disfraza muchas veces para subsistir (alude a Alberto Ruiz-Gallardón) y donde se destruye a la Iglesia católica; en este momento se está un poco mejor porque Zapatero "ha visto cómo la prensa masónica española se ha rendido a la evidencia de que Juan Pablo II poseía aquellas cualidades que ellos más veneran: dominio de las masas, profundidad espiritual y proyección universal"; y el 18 de junio se va a celebrar en Madrid una manifestación en defensa de la familia; como una respuesta a la masonería. Jo, qué locos. "Yo estaré presente", dice Ricardo de la Cierva.

Yo, no.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de mayo de 2005