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La ley fomenta la desigualdad de la mujer en el mundo árabe

Un informe expone la discriminación femenina en esos países

Las mujeres árabes tienen gran desventaja ante los hombres en casi todos los ámbitos, según el informe Ciudadanía y justicia de la ONG Freedom House, presentado ayer en el Foro Económico Mundial (WEF) celebrado en Jordania. Samina Nazir, directora del estudio, afirma que "la causa principal de discriminación es la desigualdad ante la ley, porque trasciende los valores, cómo se ve y se trata a la mujer".

Según el informe, las mujeres de Oriente Próximo y el Norte de África se encuentran con una brecha de género sistemática a la que contribuyen leyes discriminatorias y la rutinaria ignorancia de las leyes que garantizan la igualdad y un trato justo, allí donde existen. Sólo Túnez, Marruecos y Argelia obtienen notas por encima de la media en algunas áreas. Arabia Saudí recibe las peores. Para el estudio se han utilizado parámetros de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

"Aunque 16 de los 17 países examinados (todos excepto Arabia Saudí) consagran el concepto de igualdad de derechos en sus constituciones, las mujeres afrontan formas legales de discriminación en todos los aspectos", denuncia el texto, que recuerda que incluso en algunos países las mujeres reciben castigos más duros que los hombres para ciertos delitos. Y las altas tasas de analfabetismo femenino, la apatía de los gobiernos y las tradiciones patriarcales se conjugan para que las mujeres desconozcan sus derechos.

"Las tradiciones patriarcales no son justas con las mujeres", lamenta Nazir, quien espera que el trabajo, en el que han participado 40 especialistas, sirva de guía para que los gobiernos corrijan los "profundos problemas estructurales que mantienen a las mujeres apartadas. Los resultados subrayan la importancia de invertir en la educación de las mujeres".

Sin embargo, Augusto López-Claros, coautor de un informe más global sobre la brecha de género que recientemente ha publicado el WEF, señala a este diario que "los países árabes no se han beneficiado de su inversión en educación femenina pese a haber gastado grandes cantidades (un 5,5% del PIB) en los últimos 20 años".

"De acuerdo", responde Nazir, "pero si se compara la participación de la mujer en el trabajo hace 10 años, ha habido avances". La investigadora admite que aún hay una gran diferencia entre el número de mujeres que salen de los centros de enseñanza y las que entran en la fuerza laboral. "Hay dos razones principales", explica, "una social, ya que son los maridos o los padres quienes deciden si sus mujeres, hijas o hermanas van o no a trabajar; y otra, la falta de apoyo oficial".

Aunque las causas son múltiples no parece una coincidencia que, tal como señala el informe, "ninguno de los países esté considerado como democracias" o que "la participación de las mujeres en la vida política sea la más baja del mundo". Además, están afectadas por factores regionales como la emergencia del extremismo islámico que amenaza los logros ya alcanzados. "La politización del islam complica gravemente el reto de luchar por la igualdad de derechos", admite el texto.

"El papel de la religión se entiende mal. En su nombre, hemos visto avances (la reforma del código de familia en Marruecos) y frenos", matiza Nazir. "Es un factor cuando se usa políticamente, pero su interpretación la dominan hombres, así que tiende a beneficiarles (pueden tener cuatro esposas, divorciarse cuando quieren, etc). Hay una ausencia femenina en la interpretación de la religión y de cómo afecta a las mujeres", reconoce.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de mayo de 2005