Una mujer muere en una clínica por una reacción alérgica

Los médicos dicen que ésta les ocultó la alergia

Trinidad López Isla, de 80 años, murió el 1 de mayo en el hospital de Madrid, un centro sanitario privado, a los pocos minutos de recibir una dosis de amoxicilina, una penicilina a la que era alérgica. La familia, que ha denunciado a la clínica, asegura que el personal de urgencias conocía a la mujer y sabía que era alérgica, además de constar este hecho en los informes médicos. Los hijos de Trinidad creen que todo ocurrió por un fallo de coordinación entre los trabajadores. La clínica, por su parte, afirma que la propia paciente, preguntada por los médicos, negó tres veces que fuera alérgica.

El juez que deberá resolver este caso se topará con dos versiones, la de la familia y la de los médicos, totalmente opuestas, sobre lo acontecido en el hospital de Madrid. La familia, tras presenciar la muerte de Trinidad, acudió a la Comisaría de Moncloa-Aravaca para denunciar a la clínica.

La mujer llegó al centro, acompañada de una de sus hijas, sobre las 20.15 porque sufría ahogos y problemas respiratorios. Por el mismo motivo ya había sido ingresada en la misma clínica el 17 de febrero y en el informe médico fechado entonces consta, en letras mayúsculas, como primer dato de los antecedentes personales: "Alergia a betalactámicos [penicilinas]".

La familia afirma que informaron al personal de urgencias de que era alérgica a la penicilina. La hija, además, asegura que una enfermera reconoció a la mujer del anterior ingreso y le preguntó: "Trinidad, tú eras alérgica a la penicilina, ¿verdad?".

A las 20.50, según la familia, la médico de guardia informó a los tres hijos que a esa hora ya habían acudido a las urgencias de las pruebas diagnósticas a las que estaba siendo sometida. También les interrogó sobre la medicación que tomaba Trinidad y les solicitó el informe del anterior ingreso, que los hijos dicen que le entregaron.

Informe

El hospital, en un documento firmado por la directora médico, ofrece otra versión y asegura que los hijos de la fallecida no les entregaron este informe hasta que Trinidad ya había muerto.

El texto, además, relata que, cuando es preguntada por los médicos, Trinidad "niega posibles alergias a medicamentos", aunque sí "relata detenidamente las enfermedades de base" que sufría, entre ellas, insuficiencia respiratoria, "hipercolesterolemia y colon irritable".

El documento del hospital añade que, antes de abandonar las urgencias para ser trasladada a planta, Trinidad "niega, de nuevo, alergias medicamentosas". Según la versión de la clínica, minutos después Trinidad "es recibida por la enfermera de la sexta planta, quien vuelve a interrogar a la paciente acerca de antecedentes médicos, incluyendo alergias, siendo negado de nuevo tal antecedente". "Uno de los hijos estaba presente en la habitación", sigue el informe.

A las 23.15, una enfermera y otro trabajador del hospital entraron en la habitación de Trinidad. Ésta, según la familia, les pidió algo de cenar, a lo que los sanitarios respondieron que ya era muy tarde y que lo único que le podían ofrecer era un zumo o un vaso de leche.

A continuación, la enfermera administró a Trinidad un gramo de amoxicilina por vía intravenosa. Sólo unos segundos después, cuando la enfermera aún estaba en la habitación, Trinidad exclamó: "¡Hay, Dios mío, qué mala me estoy poniendo! ¡Me queman los brazos, me pican los brazos, y el cuello y la boca! ¡Ayudadme, que me muero!".

El parte del hospital recoge que la mujer presentó "picor de manos, y en escasos segundos, parada respiratoria". Tras 50 minutos en los que los médicos intentaron reanimar a la mujer, ésta falleció a las 0.15 del 1 de mayo, según consta en el informe de exitus (muerte) de Trinidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 21 de mayo de 2005.

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