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El BBVA domina el consejo de la BNL

El banco español, tras una agitada junta de más de siete horas, avanza hacia el éxito de su OPA

El BBVA obtuvo ayer una importante victoria en su empeño por hacerse con la Banca Nazionale del Lavoro (BNL). El llamado pacto de gobierno, capitaneado por el banco español, obtuvo la mayoría en el Consejo de Administración de la entidad italiana al conseguir el 48,2% de los votos en una complicada junta de accionistas que duró más de siete horas y abundó en argucias legales y maniobras de última hora. La junta aprobó también las cuentas de BNL del 2004 y allanó el camino a la OPA propuesta por el BBVA. El grupo rival, dirigido por el constructor Francesco Gaetano Caltagirone, se quedó en minoría, al lograr sólo el 42,1% de los votos, pese a que había anunciado mayores apoyos.

Los malos augurios italianos no se cumplieron. El BBVA no salió ayer derrotado en su intento de mantener la mayoría en el consejo de la Banca Nazionale del Lavoro (BNL). La junta de accionistas aprobó ampliar el consejo de 13 a 15 miembros, de los que ocho correspondieron a la lista presentada por el grupo formado por el BBVA, la aseguradora Generali y el Della Valle.

Como representantes de la mayoría, que obtuvo el 48,2% de los votos, resultaron elegidos Luigi Abete (que ya era presidente), Manuel González Cid, Antonio Ortega Parra, Giovanni Perissinotto, Diego della Valle, Marcello Gioscia, Aldo Minucci y Juan Pérez Calot. El grupo rival, llamado contrapacto y liderado por el constructor-editor Francesco Gaetano Caltagirone, obtuvo el 42,1% de los votos y seis consejeros: el propio Caltagirone, Danilo Coppola, Stefano Ricucci, Giuseppe Statuto, Tiberio Lonati y Francesco Bonsignore. La tercera lista, presentada por Banca Monti dei Paschi di Siena y Banca Popolare di Vicenza, recogió el 9,5% y un consejero, Pier Luigi Fabrizi.

El grupo liderado por el banco español tendrá ocho consejeros, y sus opositores, seis

Las jornadas previas a la decisiva junta habían sido muy tensas. El Banco de Italia, un árbitro casero y alineado con el bando nacional del contrapacto de los constructores, anunció que la OPA del BBVA no sería válida si no alcanzaba al menos el 50% del capital, colocando (sobre una base legal de momento incomprensible) una nueva traba en el camino de la entidad española. El contrapacto, además, anunció que la aseguradora Unipol se sumaba a sus filas, que contaba ya con al menos el 35% de los derechos de voto y que sus posibilidades de éxito en la junta eran "muy altas". "Esperad y veréis", declaró a los periodistas Stefano Ricucci al llegar a la sede del BNL, tras una última reunión preparatoria, a las ocho de la mañana, del contrapacto.

El propósito del contrapacto consistía en rechazar las cuentas de 2004 y hacerse con la mayoría en el consejo para declarar hostil la OPA del BBVA. Y la aspereza (encubierta con sonrisas) que había de dominar el desarrollo de la junta se reflejó en una anécdota inicial. Luigi Abete, que presidía la junta, estaba leyendo una lista de grandes accionistas y, tras referirse al "señor Diego della Valle", mencionó al jefe del contrapacto como "Francesco Caltagirone", a secas. Caltagirone protestó de inmediato desde el patio de butacas exigiendo "el mismo tratamiento" que se dispensaba a Della Valle. Desde ese momento, Abete empezó a tutear a todo el mundo.

Luigi Abete anunció luego que no admitía el derecho a voto de 80 millones de acciones, correspondientes a Banca Popolare dell'Emilia-Romagna (una caja de ahorros regional aliada con Caltagirone) por no haberse registrado con la preceptiva antelación. Los afectados calificaron la decisión de "macroscópica violación de los derechos de los socios" y aseguraron que presentarían recurso. Abete sí admitió los votos de Banca Popolare di Lodi, también del contrapacto y en situación similar a los de Popolare dell'Emilia-Romagna, pero precisó que en ese caso sería él quien daría cuenta de posibles irregularidades a la Consob, la autoridad bursátil italiana.

En el debate sobre los resultados de 2004, el presidente del contrapacto, Giampiero Tasco (abogado de Caltagirone), aseguró que bajo la gestión de Abete y del pacto de gobierno encabezado por el BBVA el BNL había "perdido mercado frente a la competencia" y llevaba cuatro años sin repartir dividendo. "Falta una visión estratégica", proclamó. Abete justificó la ausencia de dividendos por la crisis argentina y defendió la OPA planteada por el BBVA como "una gran oportunidad". Llegado el momento de votar, el contrapacto, en minoría, se abstuvo. Las cuentas fueron aprobadas con el 62,6% de los votos.

Finalmente, el pacto de gobierno se impuso en la renovación del consejo. "Estamos muy satisfechos", declaró Manuel González Cid, director financiero del BBVA, "porque los accionistas han confirmado la gestión de estos últimos años". González Cid aclaró que el BBVA no pensaba mejorar su OPA, basada en una acción del BBVA por cinco del BNL, ya que, dijo, "además de ser muy buena, es la única sobre la mesa". El 14 de junio, en Bilbao, la junta de accionistas debía aprobar la ampliación de capital para el canje.

Los representantes del contrapacto se mostraron amistosos al término de la asamblea. "Ha sido una reunión larga pero amistosa, yo no pienso vender", afirmó Ricucci. Coppola estimó que había hecho "unas plusvalías de 220 millones" en el BNL y que, sin embargo, no las ejecutaría: "Creo en el proyecto industrial y, por tanto, seguiré dentro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de mayo de 2005