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El PP pide dimisiones por el "arresto político e ilegal" de dos militantes

Alonso dice que todo fue legal y acusa a la oposición de insultar e injuriar al Gobierno

La manifestación por las víctimas del terrorismo del 22 de enero en Madrid, en la que supuestamente fue agredido el ministro José Bono, aún colea. El PP interpeló ayer en el Senado al ministro del Interior, José Antonio Alonso, a quien le pidió su dimisión si no depura responsabilidades por "el acto impune de persecución política contra la oposición" que supuso la "detención ilegal" de dos militantes del PP. El ministro replicó que todo fue legal y que el PP busca "juicios paralelos" desde "el insulto y la descalificación".

El PP abrió ayer dos frentes de batalla por la manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo y apoyada por el PP de Madrid, donde se celebró. El primer frente fue la interpelación de la senadora Rosa Vindel a Alonso, y el segundo, la pregunta que el secretario general popular, Ángel Acebes, hizo al ministro en el Congreso. El argumento fue el mismo: la agresión a Bono "nunca existió", por lo que si luego fueron detenidos "ilegalmente" por ella los militantes del PP Isidoro Barrios y María Antonia de la Cruz fue "un acto impune de persecución política de la oposición".

Es decir, según Vindel, que tras "el aquelarre" de la instrucción de las diligencias en la comisaría de Moratalaz hubo una "decisión gubernativa o política" de que hubiera detenciones, algo inédito en cualquier país democrático "y sin precedentes en nuestro país desde 1978". El "aquelarre" fue el cambio de instructor de las diligencias, la "no investigación" de los hechos y la "detención a la carta".

Vindel y Acebes insistieron en que el Gobierno no había hecho nada para depurar responsabilidades y que tenía que haber dimisiones, cuyo rango fue creciendo. Vindel reclamó en el Senado la destitución de Constantino Méndez, delegado del Gobierno en Madrid, y le espetó al ministro: "O toma las decisiones que debió adoptar en enero o se va [usted]; lo que ya no puede es hacer lo que hasta ahora: cruzarse de brazos y mirar para otro lado". Por la tarde, Acebes ascendió: "O asume su responsabilidad o lo hace el presidente del Gobierno".

El ministro respondió en las dos Cámaras con el mismo argumento. "Los hechos no son así", arrancó, sino que, según varios de los escoltas de Bono, "hubo zarandeos" y, según el propio ministro, recibió puñetazos. Hubo pesquisas, incluido el visionado de vídeos de televisión, y la policía creyó "profesionalmente" que había "motivos racionales" para tomarles declaración a los dos militantes del PP, que fueron identificados públicamente por un dirigente del PP y acudieron a testificar "voluntariamente". "La policía sostiene la existencia de amenazas y atentados y la policía es profesional: no recibió órdenes ni interferencias, ni de la estructura política del Ministerio del Interior ni de nadie".

Alonso insistió en que Acebes y Vindel se agarraban a una declaración de las diligencias que les favorecía e ignoraban las 14 que no les casan. "El presidente de su partido, el señor Eduardo Zaplana y su grupo ya saben que no hubo interferencia política. Dígame quién, cómo, cuándo y dónde fue esa orden. Usted ya sabe que no la hubo", sentenció antes de pasar al ataque. "Nunca ha habido una campaña de insultos y descalificaciones", aseveró el ministro, "como en la que ustedes se han empeñado contra este ministro. Yo respeto al PP como institución, pero esto que están haciendo no tiene nombre. Ustedes destrozan los códigos mínimos de una actividad política legítima". El empeño de los populares, según le repitió a Acebes, es hacer "juicios paralelos", para lo que, dijo, recurre "a manipular a la justicia" y a "las injurias" contra miembros del Gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de mayo de 2005