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El armador amigo de Barroso recibió 10 millones de euros de la Comisión

La cantidad fue concedida en septiembre, bajo la presidencia de Romano Prodi

La moción de censura planteada el miércoles por los euroescépticos contra el presidente de la Comisión, el portugués José Manuel Durão Barroso, está basada en la ayuda de 10 millones de euros que Bruselas autorizó en septiembre para una naviera del griego Spiro Latsis, en cuyo yate pasaron parte de las vacaciones de agosto Barroso y su familia. Barroso era entonces presidente designado de la Comisión, pero ocupó oficialmente el cargo en noviembre. Por eso, calificó ayer de "absurda" una moción que le obligará a dar exhaustivas explicaciones ante la Eurocámara.

El dato de las ayudas a Latsis, empresario incluido por la revista Forbes entre las 60 mayores fortunas del mundo, complica la situación de Barroso, que hasta ahora siempre había basado su defensa en un doble argumento: el presidente de la Comisión se escudaba en que pasar unos días en el yate "de un viejo amigo" afecta sólo a la vida privada, mientras los portavoces del Ejecutivo comunitario insistían en que, "hasta donde ellos sabían", las empresas del banquero y armador Latsis no habían tenido contratos o relaciones comerciales con la Comisión.

Ahora, la Comisión admite que los 10 millones de euros eran parte de la ayuda regional para mejorar las infraestructuras en Elefsina (Grecia). La Comisión autorizó que esa cantidad no fuera considerada ayuda de Estado ilegal cuando se otorgó al astillero Lamda Shipyard, adquirido en 2000 por Lamda Development, del Grupo Latsis.

La autorización de tal ayuda fue aprobada por la Comisión el 22 de septiembre, un mes después de la semana de Barroso en el yate de Latsis. Los portavoces de Barroso recordaron ayer que Barroso aún no era presidente ejecutivo de la Comisión en esa fecha. El político portugués fue designado presidente de la Comisión en junio, pero no tomó posesión del cargo hasta noviembre. Hasta ese mes, el Ejecutivo comunitario estuvo presidido por el italiano Romano Prodi.

Se trata del segundo caso similar descubierto en las relaciones económicas entre Latsis y la Comisión desde que hace un mes saltó el contencioso de las vacaciones en el yate. Eurobank, un banco de Latsis, gestionó hasta el año pasado las ayudas europeas destinadas a Grecia, pero el contrato fue rescindido antes del acceso de Barroso a su puesto.

Pese a todo, las ayudas a Latsis han sido mencionadas en el escrito dirigido al Parlamento Europeo para pedir la censura de Barroso. El texto ha sido firmado y promovido por el euroescéptico británico Nigel Paul Farage, dirigente del Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP). En el texto se reclama la comparecencia de Barroso ante el pleno de la Eurocámara "para que explique cómo pudo aceptar un regalo valorado en varios miles de euros [las vacaciones en el yate] de un magnate que, sólo un mes después, recibió la luz verde de la Comisión Europea para adjudicarle una ayuda regional de diez millones de euros".

Farage presentó el miércoles su escrito con 73 firmas, la mitad de ellas de euroscépticos británicos, holandeses, polacos o italianos del Grupo Independencia / Democracia (37 escaños), pero también media docena de británicos y polacos del Grupo de Partido Popular Europeo (PPE), la familia política de Barroso, y otras de eurodiputados izquierdistas, verdes, ultraderechistas y algún socialista aislado. En una reunión de jefes de filas en la mañana de ayer, los líderes del PPE, el alemán Hans-Gert Poettering, y de los socialistas, el también alemán Martin Schulz, se comprometieron a retirar las firmas de sus eurodiputados. Poettering amenazó incluso con "medidas disciplinarias".

Lucha por las firmas

A mediodía de ayer, en efecto, se habían producido bajas en la lista de apoyos a la moción. Los servicios de la Eurocámara contabilizaron 70, tres menos que las requeridas (el 10% de los 732 escaños de la Cámara). Cinco horas más tarde, Farage había convencido a otros ocho eurodiputados para secundarle. No hay ningún español entre los firmantes, pero sí el izquierdista portugués Miguel Portas.

El presidente de la Comisión, visiblemente enojado cuando ayer por la mañana fue preguntado al respecto, calificó de "absurda" la iniciativa de los euroescépticos. Los promotores de la moción, añadió después en un comunicado, "relacionan algo de mi vida privada con una decisión de la Comisión". "Una cosa no tiene nada que ver con la otra. Nada de nada".

Al haber presentado con tiempo las firmas suficientes, el euroescéptico Farage ha conseguido su principal propósito, consistente en que el primer debate sobre la moción se produzca en el pleno de los próximos 25 y 26, en vísperas del crucial referéndum francés sobre la Constitución Europea. El debate con Barroso y la votación serán dos semanas después. La moción no saldrá adelante, porque Barroso contará con el apoyo mayoritario de los tres grandes grupos.

Una carrera de obstáculos

José Manuel Durão Barroso se siente acosado y "harto" por los ataques que sufre, según algunos de sus colaboradores, pero la actual embestida de los euroescépticos no es más que el último capítulo de una larga serie de tropiezos, desencuentros e infortunios que han perseguido al ex primer ministro portugués desde que fue elegido por los líderes europeos en junio para pilotar el Ejecutivo comunitario. Como resultado, la Comisión comunitaria, la primera de 25 miembros con un solo comisario por país, da la impresión de no haber echado a andar.

Designado después de que otros candidatos hubieran renunciado (el luxemburgués Jean-Claude Juncker) o hubieran sido vetados (el belga Guy Verhofstadt), Barroso surgió como alternativa impuesta por la derecha, ganadora en las elecciones al Parlamento Europeo. Por eso, los socialistas le prepararon pronto la primera zancadilla en la Eurocámara.

Alguno de los comisarios designados facilitó el camino a los enemigos políticos de Barroso. Sobre todo el italiano Rocco Buttiglione, colocado en la cartera de Justicia y Libertad, quien calificó de pecadores a los homosexuales. O la holandesa Neelie Kroes, al frente de Competencia, y bajo la sospecha de conflicto de intereses por haber trabajado para medio centenar de multinacionales. En el último minuto, Barroso tuvo que pedir que se aplazara la votación de su Comisión en la Eurocámara porque iba a perderla o a ganarla por la mínima. Buttiglione acabó tirando la toalla y el equipo de Barroso fue votado en el Parlamento con tres semanas de retraso. El mismo día de la votación, el euroescéptico Nigel Farage destapó que el comisario francés Jacques Barrot había sido condenado y amnistiado por financiación irregular.

A comienzos de año, el enfrentamiento fue con uno de los pesos pesados. Con el francés Jacques Chirac, que repudiaba la directiva Bolkestein para liberalizar el mercado de servicios frente a la opinión de Barroso. Iniciada ya la campaña para el referéndum francés sobre la Constitución, Chirac vetó la participación de Barroso para apoyar el sí. La consulta francesa mantiene paralizada a la Comisión, obligada a no dar un solo paso que pueda molestar a los votantes.

En abril, Farage dio otro disgusto a Barroso al descubrir que el presidente de la Comisión había pasado parte de sus vacaciones veraniegas en el yate del magnate Spiro Latsis. "El Antonov no despega y el piloto ya lleva encima varios sustos", resume la situación un diplomático.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de mayo de 2005

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