70 pinturas de Caneja descubren una visión moderna del paisaje

El Museo Reina Sofía recuerda el centenario del artista palentino

"Caneja es un pintor secreto". La directora del Museo Nacional Reina Sofía, Ana Martínez de Aguilar, se refirió ayer, en la presentación de la exposición de Juan Manuel Díaz-Caneja (Palencia, 1905-Madrid, 1988), al desconocimiento del artista vanguardista, evocador del paisaje de Castilla. Con motivo del centenario de su nacimiento se han reunido 70 cuadros de todas sus épocas junto a diversos documentos.

El comisario de la retrospectiva de Caneja, Enrique Andrés Ruiz, coincidió con la escasa huella del pintor en el arte español, a pesar de las publicaciones, exposiciones y premios, entre ellos el Nacional de Artes Plásticas (1980) y el de las Artes de Castilla y León (1984). La exposición del Reina Sofía, en la tercera planta del museo (Santa Isabel, 52, http://museoreinasofia.mcu.es, hasta el 28 de agosto), inaugurada por la ministra de Cultura, Carmen Calvo, y otras autoridades de Castilla y León, quiere "hacer justicia a la gran obra de Caneja", según la directora.

"El pintor palentino renueva el paisaje, asimila las enseñanzas del cubismo, de Cézanne y Matisse, y construye un paisaje nuevo, con una mirada de pintor poeta", declaró Martínez de Aguilar. "Sus cuadros invitan a la contemplación. Busca un equilibrio entre la estructura y el color, crea un paisaje interior y de evocación".

Las 70 pinturas expuestas, junto a otros documentos, como la carta de Benjamín Palencia de 1934 decorada con colores y dibujos, proceden de las colecciones públicas que recibieron parte de su legado de 150 cuadros, de acuerdo con su testamento, como el Reina Sofía, el IVAM de Valencia, la Fundación Díaz-Caneja de Palencia, el Museo Municipal de Madrid y el Instituto Leonés de Cultura, de la Diputación de León. Algunos cuadros poco vistos proceden de colecciones particulares.

Enrique Andrés Ruiz contó que Caneja había declarado en una entrevista que no recordaba haber pintado nunca un paisaje. Era su manera de llamar pinturas por encima de paisajes, a pesar de su identificación como artista con el paisaje de Castilla y la sensibilidad de la generación del 98. El comisario señala tres puntos clave en su formación: las enseñanzas de Daniel Vázquez Díaz, con una imagen pictórica tardocubista; los contactos en los finales de los años veinte con Palencia, Alberto y poetas que formaron la Escuela de Vallecas, y la visita a París en 1929, donde conoce a Picasso, Matisse y Braque, que dejan una influencia hasta los años setenta, "el momento más desnudo, despojado, de su pintura, cercano a la sensibilidad oriental o espiritualismo de artistas del expresionismo abstracto". En la última etapa hay "una furia creativa final, con alegría y gozo colectivo".

El comisario observa una paradoja en Caneja, entre la pintura pura, autónoma, casi abstracta, de las vanguardias históricas, y al mismo tiempo la imagen de referencia del paisaje de Castilla. "Es parte de la sal de la pintura. Un pintor es diferente de un teórico, y en la práctica de la pintura se presenta una verdad no prevista en las reglas estéticas. Caneja es un pintor milagroso, que tiene un no sé qué. Espero que el pintor sea difundido y deje de ser secreto".

<i>Paisaje quebrado</i> (1983), de Caneja.
<i>Paisaje quebrado</i> (1983), de Caneja.ARCHIVO FOTOGRÁFICO MUSEO NACIONAL REINA SOFÍA

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