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Montilla defiende la línea de Bescanó pero asegura que no la impondrá

El ministro de Industria, José Montilla, aclaró ayer que el Gobierno central considera "necesaria" la línea eléctrica transfronteriza a través del Alt Empordà, pero abrió la puerta al diálogo al asegurar que el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero "no la va a imponer". En respuesta a una pregunta del diputado de ICV Joan Herrera, Montilla dijo, sin embargo, que, de la misma forma que el Gobierno central no impondrá nada, "tampoco aceptará imposiciones". Montilla rechazó así la exigencia del Departamento de Medio Ambiente, en manos de ICV, de que se paralice la tramitación de los estudios ambientales que el Gobierno central está haciendo ya en el Alt Empordà.

Herrera interpretó las palabras de Montilla como una "ligera corrección" de lo que el ministro expresó el pasado lunes en el sentido de que la línea se haría porque era necesaria. Herrera pidió, sin embargo, que Montilla concrete su voluntad de diálogo. La construcción de la línea de 400.000 voltios entre Cataluña y Francia compete estrictamente al Gobierno central, según los artículos 3.2 y 35 de la Ley del Sector Eléctrico de 1997. La Generalitat tiene competencias en la evaluación del impacto ambiental, lo que podría, como mínimo, demorar el proyecto.

Por su parte, el ecólogo Ramon Folch, cuyo estudio ha realizado el informe Prospectiva estratégica de la energía en el horizonte de 2030, que sirve de base para los debates del Gobierno catalán con vistas a elaborar el plan energético, precisó ayer que el respaldo a la línea de Bescanó no se halla de forma explícita en este informe. Lo que hace el estudio es definir el marco general de la energía a medio plazo en una fase denominada de transición. En esa fase, los datos señalan la insuficiencia de la energía autóctona. Interrogado el director técnico del informe sobre cómo aplicar esas directrices al debate sobre la conexión transfronteriza y la posibilidad de construir la línea de 400 kilovoltios por Bescanó, explicó -señalando un punto que se recoge en uno de los cuadros del informe- que la interconexión garantizaría los suministros, y que en el caso del transporte sería preferible una potencia mayor, es decir, 400 kilovoltios frente a los 220.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de abril de 2005