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Cataluña pelea en Bruselas y en Madrid por los fondos de la UE

Europa reducirá al menos el 64% sus ayudas a esta comunidad

La batalla por paliar el recorte de ayudas de la Unión Europea que supondrá para España el nuevo marco presupuestario comunitario que se negocia para el periodo de 2007 a 2013, el primero con una UE ampliada a los países menos desarrollados del Este, no sólo se libra entre Madrid y Bruselas, y entre las distintas capitales europeas. Cataluña, que perderá en valor real el 64% de los fondos que actualmente percibe de las arcas comunitarias, ha lanzado una ofensiva para que el grifo no se cierre de golpe. En la ofensiva, el Gobierno catalán busca aliados españoles (las comunidades que perciben ayudas de la UE sin ser las de menor renta, como es el caso de la comunidad catalana) y transfronterizos (a través de la eurorregión Pirineos-Mediterráneo).

El Gobierno catalán y los de Aragón, Baleares, Madrid, el País Vasco, Navarra y La Rioja han escrito una carta al vicepresidente económico, Pedro Solbes, en la que se manifiestan su "preocupación" por las partidas por las que el Gobierno central aceptará, a raíz de la negociación, el tijeretazo. Asimismo exigen que España batalle por defender como "prioritario" el objetivo de competitividad y empleo.

Con la propuesta de la Comisión Europea sobre la mesa, en el escenario más optimista, si se tiene en cuenta que los países más ricos y principales contribuyentes de la UE pugnan por limitar su aportación, Cataluña recibiría 2.632 millones de euros menos que en las actuales perspectivas financieras, vigentes hasta 2006.Esta cifra surge de la diferencia entre los 4.440 millones de euros que corresponden a Cataluña en las actuales perspectivas financieras (2000-2006) y los 1.768 millones que le corresponderían en las próximas (2007-2013).

Según las cifras que dio a conocer ayer en el Parlament el consejero de Economía, Antoni Castells, Cataluña se quedará de golpe sin los 2.248 millones correspondientes al fondo de cohesión. España, que con el efecto estadístico de la ampliación al Este ve aumentar su renta al 94,6% de la media comunitaria, frente al 86,5% actual, ya no tiene derecho a él, pero negocia arañar una pérdida progresiva de este saco de fondos creado a principios de los noventa, del que se han beneficiado también la hoy puntera Irlanda, Portugal y Grecia.

En su escrito al Gobierno central, a raíz de una reunión celebrada a finales de diciembre en Navarra, las distintas comunidades piden poder participar también en el "fondo de cohesión u otro de similar objetivo" que España pueda obtener en sus guerras comunitarias.

Su contenido coincide con dos de los "tres objetivos" que ayer se fijó Castells. Para los dos primeros, necesita la complicidad del Gobierno de Zapatero. El primero es un recorte gradual de fondos, que sin embargo, de acuerdo con las primeras propuestas que se barajan, beneficiaría sólo a las regiones y comunidades menos desarrolladas (objetivo 1). El segundo objetivo consiste en que si la propuesta de paquete presupuestario de Bruselas encoge por la presión de los contribuyentes como Alemania, Holanda, Austria, Dinamarca, Suecia y Francia, la partida más perjudicada no debe ser la que ahora canaliza casi la mitad de las ayudas que percibe Cataluña (objetivo 2).

Si la Comisión plantea un marco presupuestario equivalente al 1,24% de la riqueza de toda la UE, los países ricos quieren reducirlo hasta el 1%. España, en la primera (y optimista) propuesta, perderá al menos el 52% de las ayudas estructurales actuales. A pesar de que el panorama presupuestario coincide con la competencia temible que plantean los nuevos países miembros de la UE por su favorable relación entre sus niveles de productividad y sus costes laborales, el consejero de Economía subrayó la "enorme oportunidad" que el Este supone como mercado para las empresas catalanas. Castells negó en más de una ocasión y con contundencia que Cataluña sufra "una oleada de deslocalizaciones al Este" y afirmó que no hay más que casos concretos y "controlados", pese a crisis como las de Samsung (Eslovaquia), Philips (Polonia), Lear (Polonia), Autotex (República Checa) y Actaris (Hungría).

El tercer objetivo de la Generalitat depende de la propia Cataluña y sobre todo de sus empresas, aunque el Gobierno catalán asegura que apoyará los proyectos de éstas, que han de permitir azuzar el crecimiento y el empleo.En esta línea, el presidente Pasqual Maragall confió ayer en poder compensar la pérdida de fondos con subvenciones a la investigación y el desarrollo, y sobre todo a la innovación, a partir de 2007.

Maragall se expresó en estos términos tras la reunión que celebró con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, para presentarle la eurorregión Pirineos-Mediterráneo. Los presidentes Marcelino Iglesias (Aragón), Jaume Matas (Baleares), Martin Malvy (Midi-Pyrénées) y Georges Freche (Languedoc-Roussillon) coincidieron con Maragall en señalar su preocupación por la pérdida de ayudas. Su esperanza, el hecho de que, junto a la drástica reducción de los fondos estructurales, la UE proyecta duplicar los fondos para proyectos de investigación (de 4.500 millones anuales a 9.000). "Se trata de un cambio de filosofía", dijo Maragall.Por su parte, Matas presentó la propuesta de instalar un centro de investigación sobre turismo en las Baleares, el cual, aclaró Maragall, contará con apoyo de los otros cuatro, pero no con su financiación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de abril de 2005