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Elecciones en el PaísVasco

EHAK consigue nueve parlamentarios, dos más que la ilegalizada Batasuna en 2001

La izquierda 'abertzale' elude la ilegalización y recupera parte de los votos cedidos al PNV

Batasuna consiguió ayer salvar su ilegalización con buena nota. EHAK (Partido Comunista de las Tierras Vascas), para el que los dirigentes de Batasuna habían pedido el voto, obtuvo nueve parlamentarios, dos más de los que consiguió Euskal Herritarrok -la marca electoral de HB- en 2001. El partido de Arnaldo Otegi cedió entonces una buena parte de sus votantes al PNV, dinámica que se invirtió anoche. Si además se tiene en cuenta que la izquierda abertzale se estaba jugando su desaparición de la vida política, los resultados de ayer colocan a EHAK como partido triunfador de la noche.

Los resultados fueron recibidos anoche con un gran aplauso en el pabellón de La Casilla, en Bilbao, donde los dirigentes de EHAK convocaron a sus simpatizantes. "Queremos dejar muy claro", dijo Maite Aranburu, la cabeza de lista por Vizcaya, "que en estas elecciones, antidemocráticas tras las ilegalizaciones, miles de personas se iban a quedar sin voto, pero que quede muy claro que esas voces van a ser escuchadas".

Los resultados de EHAK hay que analizarlos, además, teniendo en cuenta dos factores. El primero y más evidente es que, como dijo el viernes la ex parlamentaria de Batasuna Jone Goirizelaia, la izquierda abertzale ha conseguido "superar la ilegalización", lo que no es poco. Sobre todo teniendo en cuenta que el primer intento -el de la ya casi olvidada Aukera Guztiak- resultó un fracaso. La sensación de haber burlado a la maquinaria del Estado ha provocado una sensación de euforia muy visible en los dirigentes de EHAK durante toda la campaña.

El otro factor, no baladí, es la ausencia de violencia. La última vez que Batasuna se midió en las urnas -en las autonómicas de mayo de 2001- sufrió un sonoro descalabro. Euskal Herritarrok, su marca electoral de entonces, perdió la mitad de los escaños. De los 14 parlamentarios y 224.001 votos que obtuvo Herri Batasuna en las autonómicas de 1998 -las únicas de la historia que se celebraron bajo una tregua de ETA- a los siete escaños y 143.139 votos de 2001. Todos los análisis coincidieron entonces en que el fracaso -reconocido hasta por Arnaldo Otegi la misma noche electoral- tenía una sola explicación: los votantes habían castigado el sometimiento de los dirigentes de HB a los dictados de la banda terrorista. Cuando ETA rompió la tregua y decidió seguir matando, Arnaldo Otegi agachó la cabeza y dijo amén.

Sobre el papel, la campaña de EHAK no era fácil. Su objetivo era caminar por una delgada línea que le permitiera, por una parte, asegurarse el voto de Batasuna y, por otra, no hacer ni decir nada que diera pie a su ilegalización.

El resultado se puede considerar un éxito. Las cabezas de lista del partido en los tres territorios han sido capaces de alcanzar el final de la campaña sin apartarse ni un milímetro del guión previsto: hablar de paz y de democracia, no condenar el terrorismo pero sí repetir hasta la saciedad que EHAK es contraria a "cualquier conculcación de derechos". Sólo al final se han dejado acompañar de una forma más ostensible por los líderes y los iconos de Batasuna. Fue el viernes, último día de campaña, cuando se lanzó el mensaje más nítido, dirigido a los más despistados. La ex parlamentaria Jone Goirizelaia pidió el voto para la candidatura de EHAK, y la cabeza de lista por Vizcaya, Maite Aranburu, protagonizó el último mitin junto a una pancarta a favor del acercamiento de los presos de ETA.

Y anoche, finalmente, desaparecieron todas las precauciones. Arnaldo Otegi acudió a donde los líderes de EHAK celebraban su éxito y declaró entre gritos a favor de la independencia: "Hoy hemos conseguido un resultado electoral grandioso".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de abril de 2005